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Biografía

David W. Griffith

29/05/2012
(LaGrange, Kentucky, EE.UU., 22/01/1875; † Hollywood, Los Angeles, California, EE.UU., 23/07/1948)
El nacimiento de un lenguaje
David W. Griffith

Está considerado el padre del lenguaje cinematográfico. Inventó la mayor parte de los recursos narrativos que se siguen utilizando hoy en día en las películas. David Wark Griffith abordó los géneros más variopintos y se hizo notar en el terreno de la superproducción.

David Llewelyn Wark Griffith nació el 22 de enero de 1875 en LaGrange (Kentucky) en el seno de una familia metodista. Su padre, granjero que llegó a coronel durante la Guerra Civil (del bando sudista), falleció cuando el futuro cineasta tenía sólo 10 años, por lo que la madre decidió llevarse a sus hijos a Louisville, donde abrió una casa de huéspedes. Desde pequeño, Griffith fue un gran aficionado a la lectura que devoraba libros, sobre todo de Charles Dickens, su gran favorito.

Su familia había quedado en una situación tan delicada que abandonó el instituto para trabajar como dependiente en varias tiendas. Lograba sacar tiempo para la escritura de relatos, ya que su meta consistía en convertirse en dramaturgo. Sin embargo, sus trabajos no tenían gran aceptación. Sólo consiguió que una compañía aceptara realizar una única representación de una de sus obras.

Con la invención del cinematógrafo, Griffith llega a la conclusión de que puede dedicarse a escribir películas. En 1907 se muda a Nueva York y acude al despacho del productor y realizador Edwin S. Porter, inventor del western, en los estudios Edison, para llevarle un guión. A Porter no le gustó nada el escrito, pero le conmueve la delicada situación económica de Griffith, al tiempo que le ve con buena presencia, así que decide ficharle como actor, para la película de la compañía Rescued from an Eagle's Nest, que dirigió J. Searle Dawley. El argumento era muy sencillo, pues Griffith encarnaba a un padre que tiene que liberar a su hijo, secuestrado por un águila gigantesca.

Primera etapa como cineasta

Después de algunos papeles más, Griffith acepta un contrato como director con Biograph, una de las primeras productoras americanas, para sustituir a otro profesional que se había puesto enfermo, ya que en aquella época, las compañías tenían en nómina a un número fijo de técnicos y actores. Su primer film como realizador fue The Adventures of Dollie, otra historia de niña secuestrada, en esta ocasión por un gitano.

Entre 1908 y 1913, el cineasta desarrolló una intensa actividad a ritmo de una o dos películas por semana, siempre de un rollo, lo que supone unos 15 minutos de duración. Aborda todo tipo de géneros (drama, comedia, western), excepto la temática fantástica. Según los historiadores, uno de estos trabajos, In Old California, fue el primer film que se rodó en Hollywood, donde posteriormente se aglutinarían las principales productoras.

La costumbre de la época consistía en contarlo todo a través de planos generales que imitaban la sensación de estar viendo un escenario teatral, como se puede ver por ejemplo en las películas de George Méliès. Por norma general, sólo cambiaba el plano cuando la acción pasaba a transcurrir en otro lugar. Aisladamente, algunos pioneros como Porter se habían arriesgado saliéndose de la tónica general. Pero Griffith renovaría el cine por completo desarrollando el lenguaje cinematográfico que básicamente se sigue utilizando hoy en día. Por ejemplo, utilizó el primer plano, que hasta entonces se pensaba que aterrorizaría a los espectadores, pero también el plano general, que no se usaba porque se creía que no se distinguiría a los personajes. Lo más innovador fue la alternancia constante de planos en la misma escena, dando lugar a las secuencias fílmicas.

A veces tenía la necesidad de traducir a la pantalla el lenguaje literario de autores decimonónicos como su querido Dickens. Por ejemplo, trataba de traducir en la pantalla expresiones comunes de las novelas como "muchos años antes", que le inspiró para inventar el flashback, en un momento en el que los profesionales pensaban que alterar el orden cronológico desconcertaría al respetable. También introdujo la iluminación dramática y con contrastes, inspirándose en los diferentes efectos que se conseguían con ella en la fotografía y la pintura. Entre otros hallazgos destacan el fundido en negro y los cachés (esos bordes de la pantalla en negro, en desuso salvo en filmes como The Artist). Se lleva la palma el montaje en paralelo (cross-cut), que entremezcla acciones que transcurren en diferentes lugares o tiempos. En El teléfono (The Lonely Villa), de 1909, inventa lo que se conoce como 'salvamento en el último minuto de Griffith', que consiste en usar ese montaje paralelo para crear suspense. Así, una madre y sus hijas acosadas por ladrones consiguen llamar al padre, que acude corriendo al rescate. Su periplo se entremezcla con lo que le ocurre a su familia, creando la sensación de que lo tiene muy difícil para llegar a tiempo.

Durante esta época, Griffith, recordado como un gran descubridor de talentos, consagra a grandes estrellas del cine mudo como Mary Pickford, Blanche Sweet, Mae Marsh, Mabel Normand, y sobre todo Lillian Gish, su gran musa. Contrajo matrimonio con una de sus actrices habituales, Linda Arvidson, pero muy pronto, en 1912, se separa de ella. No le pediría el divorcio hasta 1936, cuando Griffith se emparejó con Evelyn Baldwin, otra actriz a la que había conocido en un evento benéfico.

Pronto, al cineasta sus cortometrajes se le quedan cortos, pues echaba de menos contar relatos más complejos. La matanza, western sobre la masacre en un poblado indio, ya tenía dos rollos, mientras que la bíblica Judith de Betulia dura 61 minutos, por lo que está considerado su primer largometraje.

Los años dorados

Al cabo del tiempo, en Biograph se cansaron de tanta innovación que raras veces entendían. Además, pensaban que los largos cansarían al público. El realizador acabó abandonando la casa, y tras una breve temporada en la competencia, Mutual, donde filmó La batalla de los sexos y Hogar dulce hogar, decide establecerse como productor independiente.

Tras dar este paso logra por sus propios medios dinero para su megaproyecto El nacimiento de una nación, sin duda su trabajo más célebre. Costó 110.000 dólares, lo que en 1914 no tenía precedentes. Adapta la novela "The Clansman", de Thomas Dixon, otro hijo de coronel confederado. Básicamente, sigue los pasos de dos familias, los Cameron y los Stoneman, a lo largo de los años de la Guerra de Secesión.

A nivel técnico supuso una auténtica revolución en el cine. Ya no había hallazgos rompedores aislados, sino que alternaba con fluidez tomas generales con primeros planos. Incluía montajes de tres acciones paralelas, en alguna batalla, y momentos que hicieron historia, como cuando mediante una panorámica muestra el dolor de una madre asustada con un bebé en brazos, las casas en llamas y el avance de las tropas militares.

Causó una enorme polémica, pues la trama justifica la creación del Ku Klux Klan por las supuestas tropelías de la población negra. Antes del estreno se preveía que iba a ser escandalosa, e incluso el presidente de los Estados Unidos, Wilson, se la hizo proyectar en la Casa Blanca, para decidir si permitía su difusión. Optó por darle luz verde, pues se aproximaban las elecciones y pensó que prohibirla le iba a quitar votos en el sur.

Se puede decir que inauguró las secciones fijas de cine en los periódicos estadounidenses, pues aparecieron numerosos artículos, a favor y en contra. Hubo también disturbios en las calles. Por su parte, el propio Griffith no se consideraba a sí mismo racista, aunque estaba claro que su educación en el viejo sur le había condicionado a la hora de dar por bueno el libro que iba a llevar a la pantalla. Todo el revuelo favoreció la recaudación, pues había que ir a verla para poder opinar e incluso abundaban los espectadores que repetían, pese a sus 190 minutos de duración. De esta forma, los inversores de Wall Street se dieron cuenta por primera vez de las posibilidades del cine para obtener rentabilidad.

Tras formar Triangle Pictures con otros dos grandes cineastas, Thomas H. Ince y Mack Sennett, Griffith inicia la puesta en marcha de la otra de sus grandes superproducciones, que lleva por título Intolerancia, pues iba a ser básicamente una recopilación de historias que mostraran que el fanatismo causa grandes desastres, en diferentes períodos históricos. Posiblemente, la elección del tema se debe a su complejo de culpabilidad por lo sucedido con su anterior trabajo.

Entrelaza los cuatro relatos con las imágenes de una mujer que mece una cuna. Se trata de la matanza de los hugonotes durante la noche de San Bartolomé en el siglo XVI, una huelga de trabajadores, la caída de Babilonia ante el ataque persa y la pasión y muerte de Jesucristo. Sumamente espectacular, sobre todo el segmento babilónico, incluía decorados monumentales recorridos por grandes masas. 16.000 figurantes participaron en la escena cumbre del ataque persa. Costó dos millones y duraba dos horas con cuarenta minutos.

Para profundizar en su desarrollo del montaje alterno, el realizador decidió intercalar los tramas entre sí, en lugar de presentarlas por separado. Pero el público no acababa de situarse, y finalmente supuso un enorme descalabro económico. Acabó con Triangle, y el propio Griffith nunca se recuperó de las deudas.

Etapa final

Después del gran batacazo, Griffith se asoció con otros tres grandes del cine, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks y Mary Pickford, con los que creó United Artist (productora muy activa hasta su ruina en 1980 con La puerta del cielo, en que pasó a ser absorbida por MGM). Por desgracia, Griffith ha quedado tan afectado que dejó por completo de lado su capacidad innovadora y su voluntad de asumir riesgos.

Desde ese momento, abandona las superproducciones y vuelve a la sencillez de sus primeros trabajos. Se diría que sólo tiene voluntad puramente alimenticia. Aún así logra algún título memorable, como Las dos tormentas, con su actriz preferida, Lillian Gish, como campesina en busca de ayuda. Culmina con una espectacular secuencia en la que el personaje de Gish es arrastrada por las aguas durante la tormenta, mientras el hombre que se ha enamorado de ella trata de rescatarla. Lillian y su hermana, Dorothy Gish, encabezaron el reparto de Las dos huérfanas, que recrea la Revolución Francesa.

Por si alguien seguía acusándole de prejuicios raciales, Griffith rodó también con Lillian Gish la interesante Lirios rotos (también conocida como La culpa ajena), donde una joven maltratada por su padre se enamora de un noble chino. Se inició en el cine sonoro con Abraham Lincoln, biografía del mandatario interpretado por el gran Walter Huston, con la que el cineasta ganó el Oscar al mejor director. Llegó a rodar un segundo 'talkie', The Struggle, de 1931, sobre los problemas de alcoholismo de un hombre que arruina su matrimonio. Pero Griffith no se adapta del todo bien al nuevo formato, ya había perdido el favor del público, y apenas tuvo repercusión.

Decidió retirarse del cine a los 56 años. Murió mucho después, el 23 de julio de 1948, en su residencia californiana, a causa de una hemorragia cerebral.

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (8 títulos)
1930 | Abraham Lincoln
estrella
5
1925 | Sally of the Sawdust
estrella
6
1921 | Orphans of the Storm
estrella
6
1920 | Way Down East
estrella
7
1919 | Broken Blossoms or The Yellow Man and the Girl
estrella
7
1916 | Intolerance: Love's Struggle Throughout the Ages
estrella
7
1915 | The Birth of a Nation
estrella
8
1913 | The Battle at Elderbush Gulch

Guionista

Guionista (5 títulos)

Compositor

Compositor (1 títulos)

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