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Biografía

Wes Craven

31/08/2015
(Cleveland, Ohio, EE.UU., 02/08/1939; † Los Ángeles, California, EE.UU., 30/08/2015)
Maestro del terror
Wes Craven

Para los apasionados del fantaterror no necesita presentación. Para el resto, basta decir que es el padre de Freddy Krueger. Explora las relaciones entre el mundo real y la fantasía del cine, las ensoñaciones o las pesadillas. Conoce como nadie los mecanismos para asustar al espectador. El pasado domingo fallecía a causa de un cáncer cerebral con 76 años.

Nacido en Cleveland (Ohio), el 2 de agosto de 1939, Wesley Earl Craven pertenecía a una familia de confesión baptista. Tras la muerte del padre, que sufrió un infarto, tiene una infancia dura, marcada por las continuas mudanzas, la busca de trabajo de su madre y las estrecheces económicas. Al contrario de la mayoría de directores, que declaran que se aficionaron al cine de pequeños, Craven no tiene dinero para ir, carece incluso de televisión y se dedica a devorar libros que saca de las bibliotecas públicas.

Licenciado en Inglés y Psicología, por la Universidad de Wheaton, en Illinois, fue profesor de literatura y humanidades. Lo deja por el gusanillo del cine, y acaba trabajando como editor de sonido, en una empresa de postproducción neoyorquina.

Empezó en el cine de terror por casualidad. "Fue una coincidencia. Alguien que conocía tenía que hacer una película de terror como productor. Me pidió que le ayudara a escribir algo de miedo. Si les gustaba lo podía dirigir y así surgió. Descubrí que tenía talento para el género", recuerda Craven.

De este modo debutó en el largometraje con La última casa a la izquierda (1972), remake inconfeso en clave gore de El manantial de la doncella, de Ingmar Bergman, pues gira en torno a una familia que acoge sin saberlo a los tipos que han violado y asesinado a su hija. La crítica se cebó con un film que consideraron "repugnante y sádico". Desde entonces intenta no leer las críticas. "He aprendido a esquivarlas. Leí una vez una de un tipo que decía que prefería que le clavasen agujas en los ojos que volver a ver una película mía, y duele, por supuesto. Las evitas porque te pueden destruir", explica el realizador.

Igualmente duro es su segundo trabajo, Las colinas tienen ojos (1977), sobre una familia que trata de sobrevivir en el desierto a un grupo de peligrosos mutantes. Fue vilipendiada también por su violencia. Pero Craven está convencido de que sus películas tienen un efecto terapéutico. "No las ruedo para dar miedo, sino para liberarlo", repite una y otra vez.

El film sobre brujería Las dos caras de Julia estaba protagonizado por Linda Blair, que había sido la niña de El exorcista. Bendición mortal, sobre una peligrosa secta, contaba con una joven Sharon Stone y el veterano Ernest Borgnine. Le siguen La cosa del pantano, desastrosa cinta que adaptaba las peripecias de un famoso personaje de los comics, y el telefilm Invitation to Hell.

Una noticia en el periódico, sobre unos jóvenes que habían muerto mientras dormían, inspiraría el film que le consagraría. Su gato, que le destrozó el sofá con las zarpas, le dio la idea para concebir las garras del asesino Freddy Krueger, al que decidió ataviar con un jersey a rayas muy similar al que él usaba casi todos los días en su época de estudiante. Al parecer, el nombre proviene de un matón de su colegio, que le hacía la vida imposible.

Nació así el guión de Pesadilla en Elm Street, que aunque parezca mentira estuvo a punto de ser producida por Disney, a cambio de que Craven renunciara a parte de la violencia. Éste no cedió a la presión de Mickey Mouse, y acabó consiguiendo que le avalara el proyecto New Line. El film fue un gran éxito, pues costó dos millones de dólares y recaudó 25, lo que salvó a la compañía de la bancarrota.

La cinta supuso el debut en el cine del mismísimo Johnny Depp, que tenía una muerte brutal en una cama devoradora.

Desde entonces, Craven es conocido como el maestro del terror. "Me molesta menos que me llamen eso que lo de las agujas en los ojos", bromea el cineasta. Su filmografía ha tenido sus altibajos, pues combina cintas imaginativas, como La serpiente y el arco iris, con Bill Pullman descubriendo el mundo del vudú en Haití, con otras claramente fallidas, como Shocker: 100.000 voltios de terror o El sótano del miedo. Destaca la metacinematográfica La nueva pesadilla de Wes Craven, divertida vuelta de tuerca a la saga de Freddy, en la que Heather Langenkamp, la actriz original del film, se ve acosada en la vida real por el monstruoso asesino.

Tras la horrible comedieta con Eddie Murphy Un vampiro suelto en Brooklyn, recuperó esa línea metacinematográfica en la inspirada Scream, un film de género que reflexiona sobre las reglas y tópicos del cine que cultiva Craven. El realizador se permite también recordar su buen hacer en alguna secuencia de tensión magistral como la de la cámara que supuestamente muestra al asesino, pero que está desfasada. Contaba con un guión de un joven apasionado del género que debutaba, Kevin Williamson, y puso de moda el terror para adolescentes. De nuevo con Williamson, Craven rodó una segunda parte y una tercera, muy inferiores al original. Una década después, en 2011, recuperó a los personajes en Scream 4, que incluía reflexiones sobre la evolución del terror en los últimos años, y se argumentaba que en filmes como Saw se ha radicalizado la violencia, en detrimento de la historia y los personajes.

En el ínterin, a Craven le dio tiempo a darse el gustazo de salirse por una vez del terror, y rodar nada menos que un drama con Meryl Streep, Música del corazón, con la diva interpretando a una mujer que para sacar adelante a sus dos pequeños se convierte en profesora de violín en un instituto de Harlem. Craven estaba muy ilusionado con el proyecto, porque era un homenaje a los docentes, profesión que ejerció en su juventud. La protagonista se trabajó tanto el papel que llegó a aprender a tocar el violín y, cómo no, obtuvo otra candidatura al Oscar, como suele ser habitual (acumula la friolera de 16, y finalmente ganó en dos ocasiones).

En los últimos años, Craven ha rodado las fallidas La maldición y Almas condenadas, y salió airoso de su acercamiento al género de suspense con la correcta Vuelo nocturno. Fue también el autor del fragmento del cementerio, con Rufus Sewell y Emily Mortimer, en la cinta colectiva Paris, je t'aime.

Divorciado de Bonnie Brocker, con la que tuvo dos hijos, se unió a Millicent E. Meyer, azafata que tras interpretar pequeños papeles en sus películas (fue una enfermera en Pesadilla en Elm Street) inició una carrera como actriz. Posteriormente, Craven se había emparejado con la productora Iya Labunka. Su último film como director pertenece, cómo no, a una saga de terror: Scream 4.

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (26 títulos)
2011 | Scream 4
estrella
5
2009 | My Soul to Take
estrella
4
2006 | Paris, je t'aime
estrella
5
2005 | Cursed
estrella
4
2005 | Red Eye
estrella
6
2000 | Scream 3
estrella
4
1999 | Music of the Heart
estrella
5
1997 | Scream 2
estrella
5
1996 | Scream
estrella
6
1995 | Vampire in Brooklyn
estrella
3
1994 | New Nightmare
estrella
3
1991 | The People Under the Stairs
estrella
4
1990 | Night Visions
estrella
4
1988 | The Serpent and the Rainbow
estrella
4
1986 | Casebusters
estrella
4
1986 | Deadly Friend
estrella
3
1985 | Chiller
estrella
4
1985 | The Hills Have Eyes Part II
estrella
3
1984 | A Nightmare on Elm Street
estrella
5
1984 | Invitation to Hell
estrella
3
1982 | Swamp Thing
estrella
4
1981 | Deadly Blessing
estrella
4
1978 | Stranger in Our House
estrella
4
1977 | The Hills Have Eyes
estrella
5
1972 | The Last House on the Left
estrella
4

Guionista

Guionista (18 títulos)

Intérprete

Intérprete (5 títulos)

Argumento

Argumento (2 títulos)

Magazine



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