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El hombre de acero
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El hombre de acero

Man of Steel

Principales intérpretes

Sinopsis oficial

El hombre de acero

Un niño descubre que posee poderes extraordinarios y que no pertenece a este planeta. En su juventud, viaja para descubrir sus orígenes y las razones por las cuales ha sido enviado a la Tierra. Pero el héroe que lleva dentro tiene que emerger para que pueda salvar al mundo de la aniquilación y convertirse en el símbolo de esperanza para la humanidad.

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El hombre de acero
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Crítica decine21.com

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6
Supermán Begins
Supermán Begins

Warner trató de recuperar la franquicia del primer superhéroe de la historia del cómic en 2006 con Superman Returns, de Bryan Singer, que ni convenció ni obtuvo la recaudación que se esperaba. Ahora, la productora le confía el carismático personaje al realizador Zack Snyder, que ha adaptado para la pantalla los comics 300 y Watchmen. Además, El hombre de acero cuenta con el respaldo como productor nada menos que de Christopher Nolan, que ha obtenido altas cotas de calidad con Batman, la otra gran creación de DC.

Si Singer trató de crear lazos con los anteriores filmes del personaje, Snyder y Nolan van en la línea de romper por completo con todo lo anterior, en sintonía con El caballero oscuro. Así, la trama conserva elementos ya vistos pero es sustancialmente diferente. Aconsejado por su padre adoptivo en la Tierra, que teme el miedo de la población a lo que no entiende, Clark Kent ha decidido mantener sus poderes en secreto, en la medida de lo posible, aunque cuando tiene ocasión no puede evitar echar una mano a escondidas para salvar vidas, al tiempo que recorre el mundo en busca de pistas sobre sus orígenes. Por ejemplo, ayuda a la avispada periodista del Daily Planet Lois Lane, que inicia una investigación para determinar quién es su extraño salvador. Pero la llegada de la astronave alienígena del general Zor, al mando de un grupo de siniestros supervivientes del planeta Krypton, del que también procede Kent, pondrá a este en un dilema ético. Zor exige a los terrícolas que se entregue el superhombre que habita en secreto entre ellos, hijo de su antiguo enemigo, o de lo contrario destruirá el planeta.

Varios son los aciertos de El hombre de acero, especialmente un guión tan sólido como este metal (discúlpese el chiste fácil), elaborado por David S. Goyer, colaborador habitual de Nolan en la saga del murciélago, que parte de un argumento desarrollado conjuntamente entre ambos. Desde luego existe una enorme habilidad a la hora de darle frescura a la historia, y de sortear tópicos del género superheroico y del personaje, como la capa oculta no se sabe muy bien cómo debajo de la camisa, la cabina para cambiarse, etc. Los cinéfilos más veteranos reconocerán que Goyer ha usado de forma muy inteligente un esquema típico del western, estilo ‘forajidos que llegan a un pueblo’ (Solo ante el peligro, Río Bravo), maniobra que da un aire muy clásico al relato a pesar de que aquí los enfrentamientos se resuelvan con secuencias de muchos efectos especiales.

También funciona muy bien el tono, tremendamente trágico, al estilo de los filmes de Nolan, subrayado por la intensa banda sonora de Hans Zimmer. A diferencia de lo que ocurría en las otras adaptaciones de las peripecias de Supermán, aquí hay poco espacio para el humor, y cuando lo hay (por ejemplo, en la forma que elige el personaje para vengarse de un camionero sin escrúpulos, o en las inspiraciones celestiales de Jor-El a Lois Lane) se introduce de forma sutil para no estropear la enorme tensión dramática que han logrado las imágenes. Los tintes fantásticos de la historia no rompen el realismo, pues aquí no vale todo (no hay besos que hagan olvidar a la chica la identidad secreta del héroe, giros alrededor de la tierra que hacen que el tiempo vaya hacia atrás, ni otras licencias de fantasía ingenuas y poco creíbles de anteriores largometrajes).

La historia de El hombre de acero, que reflexiona sobre temas como la moralidad y el sacrificio, acaba convirtiéndose en una interesante fábula sobre la capacidad del ser humano para alcanzar grandes logros, y superar sus limitaciones, si se siguen los modelos adecuados. Curiosamente, en esta versión cobran más importancia que nunca los paralelismos con el Evangelio presentes en mayor o menor medida en las anteriores cintas y en los comics originales creados por Jerry Siegel y Joe Shuster (curiosamente ambos eran judíos). Esta vez, se recalca que el protagonista ha sido enviado a la tierra por su padre ‘celestial’ con el objetivo de que sirva con sus actos como un modelo para los humanos, éste permanece 33 años–el dato se llega a repetir por si alguien no lo ha pillado– oculto –limitándose a realizar pequeños milagros– antes de salir a la luz pública, y para subrayar el carácter espiritual-religioso del relato, cuando se plantea ofrecer su vida para salvar a la humanidad, recurre a un sacerdote cristiano que le ofrece un inteligente consejo.

El hombre de acero apuesta por el individuo corriente del mundo, o sea el que no es un superhombre. Así, adquieren más valor que en otros filmes de superhéroes las heroicidades humanas, y las hazañas ‘corrientes’ de un científico, un grupo de militares y la periodista Lois Lane resultan claves para resolver la situación, con el apoyo de su aliado sobrenatural.

Un reparto de primera fila aprovecha que los personajes son de carne y hueso, todos ellos –tanto los protagonistas como los más episódicos– muy bien definidos. Destaca un esforzado Russell Crowe como el padre planetario de Supermán, Jor-El, con más papel que nunca, pues su espíritu está muy presente a lo largo del metraje, pero también realiza un trabajo igual de bueno Kevin Costner, como el padre terrícola, un hombre honesto que recomienda sensatez y discreción. Existen valiosos trabajos en roles secundarios de Diane Lane –la madre adoptiva–, Laurence Fishburne –como Perry White, el astuto editor jefe del periódico– y sobre todo de Michael Shannon, actorazo de títulos como Take Shelter, que defiende muy bien al villano de la función, obsesionado hasta la locura por salvar a su planeta.

Los protagonistas también vuelan alto (nunca mejor dicho). Amy Adams compone sin duda a la mejor Lois Lane que se ha visto en una pantalla –y ha habido muchas–, una periodista comprometida en esclarecer la verdad que no duda en arriesgarse si hace falta. También Henry Cavill (que ha trabajado en títulos como la serie Los Tudor) supera a sus predecesores, pues compone un Supermán que sigue un enorme recorrido emocional, mucho menos plano que el bonachón ingenuo que encarnó el (justamente recordado y admirado, pero menos meritorio) Christopher Reeve, y que llega incluso a llorar, de forma creíble.

Por supuesto, el público más ‘palomitero’ saldrá entusiasmado. El hombre de acero tiene un ritmo dinámico, rico en acción, con grandes dosis de espectacularidad en secuencias como las persecuciones en Krypton, el incendio en la plataforma petrolífera, el combate en Kansas y el brutal enfrentamiento final en Metrópolis, que se esfuerzan por lograr cierta originalidad.

DVD, Blu-ray
Distribuye: Warner
Extras: Español e inglés 5.1. Documentales.
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