saltar al contenido principal
10) "El Gran Hotel Budapest", de Wes Anderson

Ofrecer un análisis del guión de “El Gran Hotel Budapest”, nominado al Oscar, supone todo un desafío, pues se trata de una juguetona película, que rehúye los encasillamientos facilones, muy acelerada en su progresión, y dedicidamente de estructura poco convencional.

Wes Anderson ;confiesa haberse sentido inspirado por la obra de Stefan Zweig, y tendremos que creerle. Pero más allá del nacimiento de este autor en el imperio austrohúngaro, y la capacidad de sorprender ahondando con originalidad en la naturaleza humana, pocas conexiones claras más pueden establecerse con el guión urdido por Anderson, nominado al Oscar, una de las nueve candidaturas a los premios de la Academia de Hollywood que ostenta El Gran Hotel Budapest. Lo que se entiende en parte cuando sabemos que inicialmente escribió un primer argumento con Hugo Guinness, y entonces la historia era contemporánea, y transcurría en Inglaterra y Francia.

El juego de las muñecas rusas (o las cajas chinas)

Una primera mirada al libreto nos permite detectar un juego de cajas chinas o muñecas rusas, que incluso luego, en película, tiene una manifestación en el formato del ancho de pantalla. Según el momento en que transcurre la narración se usa 1.85:1 para la actualidad, 2.35:1 para las escenas intermedias, y 1.37:1, casi cuadrado, para las de la narración principal. Lo que denomino actualidad, que podrían ser los años 80 del siglo XX y que ocupa muy poco espacio, podría considerarse un homenaje a los lectores y a los contadores de historias. Vemos a una jovencita ante el busto en un jardín de un escritor, y en sus manos tiene el libro “El Gran Hotel Budapest”, y de aquí pasamos a un autor maduro, hablando de ciertos aspectos de su libro, en lo que se diría una entrevista ante una cámara. Lo que lleva a una segunda caja china, la estancia de este escritor en el Gran Hotel Budapest, en los años 60, establecimiento de reposo en la alta montaña de la imaginaria república de Zubrowka, que fue parte del imperio austrohúngaro, lugar con encanto pero en decadencia, donde tiene ocasión de conocer al dueño, Mustafá, que le contará... Tercer nivel de la historia, situado en los años 30, y que sería el meollo del film, donde sí podemos intentar encontrar una estructura narrativa más clásica, y que describe como un botones nivel cero llegó a ser dueño del hotel, de mano del encargado y mentor Gustave. Las voces en off del escritor o de su interlocutor Mustafá, permiten la interactuación, por así decir, de los distintos niveles, sin producir confusión y alimentando el ritmo vertiginoso que recorre todo el relato.

Encasillamiento imposible

¿A qué género pertenece El Gran Hotel Budapest? Pues a todos y a ninguno. Es una película romántica, nostálgica, que habla de un tiempo que ya no es. “Su mundo se había desvanecido antes de hubiera podido entrar en él. Pero sostenía la ilusión con una gracia maravillosa”, escuchamos casi al final del film, en referencia a Gustave, aunque igualmente podría aplicarse el comentario al propio Wes Anderson en relación a su cine y a esta propuesta concreta. Por supuesto hay comedia, a veces alguna humorada zafia algo anacrónica, y momentos casi de farsa y slapstick, sobre todo en los momentos de persecución. Tenemos una historia de amor. Un asesinato, algo de intriga folletinesca, historia carcelaria con fuga incluida, hasta un apunte de gore. Y por supuesto, drama.

El principal personaje, la acción

No estamos ante una película de personajes, aunque abundan, y la película cuenta con un reparto envidiable de actores rebosantes de talento. Quiero decir que los principales apenas están definidos con unos pocos rasgos: el escritor contador de historias, que escucha, aprende y crea; Mustafá que fue botones exiliado y sin familia, que conoció el amor y llegó a dueño de un hotel; y su anacrónico mentor Gustave, al que suponemos refinado –para sus detractores, mariposón– y mujeriego, cumplidor de la palabra dada, y atento y educado siempre con las personas que le rodean. Y los secundarios son arquetipos, ya sea la anciana dueña de una fortuna y del cuadro “Niño con una manzana”; su maquiavélico sobrino que reclama su herencia y resto de parentela; el siniestro asesino a sueldo que no masculla una palabra; el mayordomo huido que guarda un secreto; el abogado de la testamentaría; los otros gerentes de hotel con sus botones; compañeros carcelarios, el oficial de ejército que saca a Gustave de un apuro...

La idea, columna vertebral del relato, es que la acción conduce la narración, ése sería en verdad el personaje principal del film. Pregunta Mustafá si es posible que un botones nivel cero puede llegar a convertirse en dueño de un hotel, y la película en su conjunto, una especie de loca montaña rusa, es la respuesta. Anderson enuncia, con título incluido, las cinco partes en la narración donde la divisa es corre, corre, corre, que tenemos que dar respuesta a la pregunta de Mustafá. Y esa celeridad, en lo que a realización pura y dura se refiere, queda manifiesta en el movimiento de la cámara, óptico con zooms poco habituales en la actualidad en el cine, o panorámicas horizontales y verticales. Aunque, curiosamente, Anderson se permite arriesgar jugando con estas prisas narrativas, y así detiene la acción, hasta con un flash-back, a la hora de contar la historia de amor de Mustafá con Agatha.

El clasicismo en lo rompedor

Dicho todo lo anterior, se puede encontrar en la narración de los años 30 un entramado argumental aproximable a la estructura clásica de los tres actos. El detonante de la historia sería la puesta a prueba como botones nivel cero de Mustafá, que sorprende primero al encargada del Gran Hotel Budapest, Gustave, aunque pronto detecta las cualidades del joven, y se convierte en su mentor, que le da las claves para desempeñar bien su trabajo y prosperar. La atención de Gustave con todos los que le rodean ayuda a que Madame D. se acuerde de él en su testamento, con el legado de un cuadro, lo arranca las envidias de toda su parentela, y muy especialmente del sobrino de la difunta, Dmitri, que le implica falsamente en su asesinato, lo que lleva a su persecución, detención y encerramiento en prisión, primer punto de giro de la narración y paso al segundo acto.

La historia nos lleva en este punto a la cárcel, a saber cómo Gustave se hace a su estancia carcelaria, y logra ser respetado por los otros “inquilinos”, que cuentan con él para sus planes de fuga. Aquí también se inserta la subtrama romántica de Mustafá con Agatha, que no está dispuesto a consentir con el suave flirteo de su mentor. La huida de la cárcel, con el apoyo logístico de Mustafá, debe conducirles al monasterio donde se esconde el mayordomo Serge X., que tiene información que podría sacar a Gustave de apuros. Pero el asesino Jopling, el ejército y demás funcionarios les pisan los talones, todo es una peripecia que apenas deja tiempo para respirar, y que deja pensar a Gustave en poco más que en el perfume “L'Air de Panache” –por cierto, comercializado, inesperado merchandising de la película–, que precisa para sentirse presentable ante los demás.

Finalmente, volveríamos con los protagonistas al Gran Hotel Budapest, tomado por oficiales del ejército en lo que parece ya una toma del poder por un régimen fascistoide. Allí se desarrolla el clímax, persecuciones y tiroteos, el mcguffin del cuadro de “Niño con una manzana” con la carta oculta en su parte posterior donde se señala que no sólo la pintura, sino el hotel, conforman la herencia de Gustave. De todos modos un toque trágico y romántico, quizá deudor de Zweig, cierra el relato. Todo un caballero, Gustave defiende a Mustafá de las leyes racistas que empiezan a imperar en Zubrowka, que morirá en un campo, no sin antes dejar a su protegido el Gran Hotel Budapest; y también se nos informa que la Agatha, a la que tanto amó Mustafá, murió poco después de una de esas enfermedades que ahora se curan en un santiamén, pero que antes eran mortales. Toda una declaración de principios acerca de lo efímero de la existencia humana en este mundo, y de la necesidad de aprovecharla bien.

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Magazine



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para obtener datos estadísticos anónimos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para cambiar la configuración u obtener más información consulte nuestra política de privacidad y cookies. Saber más

Acepto