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El libreto de "Okja" ofrece sobre todo una historia de amor: la de la niña Mija por el cerdo gigante transgénico Okja, al que ha criado desde sus orígenes que se remontan a diez años atrás, en las remotas montañas de Corea del Sur; pero con el telón de fondo del enfrentamiento entre una poderosa multinacional, Mirando Corporation, y el ALF, el Frente de Liberación Animal, que rechaza los malos tratos a los animales.


Los guionistas Jon Ronson y Bong Joon-ho han armado una trama sólida para contar tan singular historia, que en más de un aspecto hace pensar en el clásico E.T., el extraterrestre, el film de Steven Spielberg de cuyo guión era autora Melissa Mathison. También, según Ronson, Joon-ho quería que la historia tuviera un aire a El viaje de Chihiro, del japonés Hayao Miyazaki.

De modo que su propuesta funciona muy bien como historia de amor y liberación, pero también como fábula de los modos en que funciona el mundo actual, el poder del dinero y del sistema, y de las limitaciones de los grupos antisistema que tratan de cambiar las cosas.

Verdaderamente el coreano Bong Joon-ho, de la mano de Netflix, se las ha arreglado para pergeñar en Okja un film de los que están destinados a perdurar.

Planteando la historia

o5La estructura, si se quiere, es bastante clásica, pero en cualquier caso poderosa. Los primeros pasos consisten en plantear el punto de partida de lo que se va a contar: así que se explican de modo muy dinámico y con un audaz monólogo los propósitos que mueven a la empresa alimentaria con sede en Nueva York Mirando Corporation, sospechosa de malas prácticas en el pasado, hasta el punto de que el padre y la hermana de la actual presidenta, Lucy Mirando, se convirtieron en apestados ante la opinión pública. No es el caso de Lucy, que maneja una potente máquina de propaganda publicitaria, y que promete poco menos que resolver el problema de la alimentación en el mundo, para ricos y pobres por igual, con sus experimentos transgénicos. En un proyecto a diez años, sus científicos manejan las herramientas para crear diez cerdos gigantes, que se criarán en distintos puntos del planeta, y que son la punta del iceberg de un ambicioso programa para producir más animales de modo masivo.

o9Frente al planteamiento acelerado de los planes de quien pretende ganar dinero, se describe de un modo más reposado la vida en las montañas de Corea del Sur una década después, donde parece que la vida de Mija, una chica de doce años, corre peligro por la presencia de una gigantesca criatura con el aspecto de un enorme hipopótamo. Pero no, se trata de Okja, uno de los cerdos gigantes creados por Mirando, con el que la pequeña se entiende perfectamente, los dos juegan, ella le cuida y le quita algo que se le ha clavado en la pezuña. Se trata de una existencia idílica, en que Mija, que vive con su abuelo, se encuentra muy a gusto.

Los personajes sencillos y naturales de Corea no pueden ser más distintos de los que proceden del mundo exterior, donde cada uno a su modo es histriónico y tremendamente narcisista, empezando por Lucy.

La amenaza que vino del mundo exterior

Pero, y ya estamos metidos de lleno en el primer acto del film, la amenaza se cierne, pues ha llegado el momento de lanzar el producto porcino al mercado. En el remoto hogar de Mija se presenta acompañado por las cámaras el doctor Johnny Wilcox, popular personaje televisivo por sus programas aventureros de animales, y al que Lucy Mirando ha convertido en imagen de sus planes transgénicos: la idea es colorearlos con tonos lúdicos y pintorescos, que refuercen la idea del gran bien que su compañía va a prestar a la humanidad con sus nuevos productos porcinos.

o4El abuelo trata de hacer comprender a Mija que es la hora de separarse de su fiel amigo Okja, algo desgarrador para la niña que se niega a aceptar la idea, a pesar de que a Mirando le asiste el hecho de que el animal es de su propiedad. Pese a que el anciano ha tratado de comprar a Okja, incluso ofreciendo un valioso cerdito de oro macizo, Lucy y su secuaz Mundo no han aceptado la transacción, pues el cerdo coreano es el mejor de los diez desarrollados en el proyecto, y tiene que convertirse en herramienta de marketing en una gran fiesta que se prepara en las calles de la Gran Manzana neoyorquina.
Todo por el cerdo

El primer punto de giro con el consiguiente paso al segundo acto se produce con la decisión de Mija de unir su destino al de Okja: viajará a Seúl, donde ha sido trasladado de momento el gran cerdo. La ruptura de su hucha, y la incorporación del cerdito de oro a su capital para intentar la compra, no significa que en una simple oferta económica esté la solución. De hecho, cuando llega a las oficinas de la compañía en la capital coreana, todo son obstáculos, una gran pared de cristal le impide acceder siquiera a la recepcionista. Hay que usar para establecer comunicación un inhumano teléfono, de esos que desesperan a cualquiera, pues nunca te dejan acceder a nadie, sólo ofrecen robotizadas instrucciones. El caso es que de un modo muy físico y muy simbólico, Mija rompe de una patada la pared de cristal, supera el primer obstáculo de los muchos con que se va encontrar en sus esfuerzos por rescatar a Okja.

Se inicia entonces una larga persecución por el interior de las oficinas, con un guardia jurado pisándole los talones, hasta llegar a un punto en que desciende a la calle y se cuelga del camión que acaba de salir transportando a Okja. Es una larga y disparatada carrera, una persecución en la que participa también un grupo de personajes enmascarados, liderados por Jay, y que como representantes de ALF, el Frente de Liberación Animal, manejan una agenda propia en la que tiene un papel importante Okja.

o2Tras diversas peripecias, incluida la irrupción en un supermercado, ALF se hace con Okja, y le piden a Mija un gran sacrificio, que permita la recuperación por parte de Mirando del animal, al que previamente habrán colocado una cámara, que esperan que registre el trato degradante que la compañía inflige a los gigantescos cerdos con los que desea lucrarse. Mija no acepta el trato, pero su traductor manipula sus palabras, y asegura a Jay, que asegura moverse siempre por principios éticos, que la chica está de acuerdo. De modo que se las arreglan para devolver al cerdo en compañía de Mija, mientras los animalistas escapan.

A estas alturas se han presentado varios personajes que podría ser los mentores de Mija, pero por distintos motivos ninguno está a la altura, y ella se las debe arreglar más o menos sola, arrastrada por los acontecimientos: el abuelo vive en otro mundo, simplemente le ha dado unos principios básicos; Jay se supone que tiene una gran conciencia, pero a veces parece que sólo desea justificarse ante sí mismo; mientras que Lucy sólo pretende utilizarla descaradamente.

Una herramienta de marketing

Lucy Mirando está feliz, ya tiene de nuevo a su animal. Además piensa que presentar a Okja en compañía de su encantadora cuidadora Mija, una adolescente campesina, mejorará aún más la imagen corporativa. De modo que sigue con sus planes de la presentación neoyorquina, de la que espera una campaña mediática gracias a la cual el público adorará sus productos, no querrá comer otros. Mientras, la cámara incorporada a Okja registra imágenes terribles de malos tratos a cargo del doctor Johnny Wilcox, ebrio y celoso de que la pequeña le esté quitando protagonismo. Irónicamente, las imágenes que están siendo grabadas le van a dar una gran popularidad, pero en sentido contrario por su comportamiento infame.

o6La caótica fiesta neoyorquina proporcionará el segundo punto de giro a la película, con el narcisismo de Lucy aplastando al de Wilcox, la entrada en escena de Mija, y la exposición pública de las vergüenza de Mirando a cargo de ALF. Previamente Jay ha advertido a Mija de los planes para desenmascarar las prácticas poco éticas de Mirando, y le ha pedido que no mire lo que proyectarán las pantallas, pues la idea es que espectadores de todo el mundo sean testigos en vivo de las imágenes de las torturas sufridas por Okja y sus semejantes. De todos modos, antes hemos visto que este animalista con tanta conciencia demuestra un comportamiento inhumano a la hora de castigar al traductor, que ha confesado que engañó a Mija, pues le propina una tremenda paliza, a la vez que le expulsa de ALF.

El triunfo del sistema, y el poder del amor

Los planes de ALF tienen un éxito parcial. Ciertamente sacan a la luz las torturas contra los animales de Mirando, pero esto únicamente precipita la caída de Lucy de su pedestal, su hermana Nancy, representante del capitalismo puro a la que no le importan las zarandajas del marketing de redes sociales y cámaras televisivas, toma rápidamente las riendas de las compañía familiar, y las aguas vuelven a su cauce. Los animalistas van a la cárcel, y Okja vuelve a su destino, el matadero donde es uno más en el destino final de convertirse en plato de algún hogar de la aldea global.

Las cosas se precipitan entonces hacia el clímax, en que Mija acude de noche al matadero en un último intento de liberar a Okja. La detienen in extremis, cuando a Okja están a punto de darle la descarga fatal. Entonces llega la simple y pura oferta económica, que Nancy, a diferencia de su “soñadora” hermana Lucy, acepta, se quedará con el cerdito de oro, y tratará a Mija como una clienta más, exigiendo que le entreguen inmediatamente su pedido.

Finalmente, epílogo de "happy end" pero con su ramalazo irónico, se restablece el equilibrio de las cosas. Mija está de nuevo en su hogar coreano con su abuelo en compañía de Okja, y un lechoncito que ha logrado sacar del matadero clandestinamente. Mientras Mirando sigue con sus planes empresariales, y los activistas de ALF preparan una nueva acción de liberación animal con sus capuchas.

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