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Biografía

James Cameron

14/02/2010
(Kapuskasing, Ontario, Canadá, 16/08/1954)
Premios: 1 Oscar Ver más
Oscar
1998
Ganador de 1 premio
El rey del mundo
James Cameron

Sin duda es el Cecil B. De Mille de nuestros días. Si aquél asombraba a los espectadores con sus secuencias del Mar Rojo, James Cameron es responsable de varias de las películas más espectaculares que se recuerdan en el cine moderno, y como su predecesor, se ha convertido en un director estrella. Además, ha conseguido un hito impensable para alguien que prácticamente no se ha salido de la ciencia ficción: es el director más taquillero de la historia. Bate por igual los records de presupuesto como los de recaudación. El color azul y las mujeres de carácter son sus señas de identidad.

Nacido el 16 de agosto de 1954, el canadiense James Francis Cameron es hijo de un ingeniero, Philip, y de Shirley, una enfermera. Cuando tenía 17 años a su padre le trasladaron a California, Estados Unidos, que se convirtió en el hogar adoptivo y definitivo de la familia. Empezó a estudiar física en Fullenton College, pero jamás ha terminado la carrera. “Nunca tuve problemas con los conceptos abstractos de la física, pero el cálculo infinitesimal fue la única asignatura que se me atrancaba. Con esos requerimientos tan altos en cálculo y geometría, sabía que antes o después me iba a estrellar contra la pared”, comentó el cineasta.

Decidió dejar los estudios y ponerse a trabajar como camionero, y posteriormente fue conductor de autobús escolar. Un día conoció a una camarera, Sharon Williams, de la que se enamoró y con la que acabaría contrayendo matrimonio.

Dos películas dejaron impresionado al joven Cameron. Una fue 2001: Una odisea del espacio, que le aficionó a la ciencia ficción. La otra fue mucho más decisiva para su vida. Aún recuerda la fecha –25 de agosto de 1977– en la que fue al cine a ver La guerra de las galaxias, estrenada poco antes, y que era justo el tipo de película que soñaba con dirigir. “Se puede hacer”, dijo entusiasmado en cuanto acabó la proyección del film de George Lucas. “Ese día pasé, de ser un insensato que fumaba hierba y hacía carreras de camiones, a ser este maniaco obsesivo que soy ahora”, explica el cineasta.

Decidido a emular a Lucas, Cameron compaginó sus trabajos como conductor durante el día, con una intensa dedicación a escribir guiones y pintar, por las noches.

En 1978 conoció a varios miembros de una asociación de dentistas que disponían de dinero para invertir en el cine. Al parecer, ésta era la única forma de que pagar menos impuestos, y además, esperaban lograr un gran éxito como La guerra de las galaxias, que les diera pingües beneficios. Así que financiaron Xenogénesis, su primer corto, coescrito y dirigido con Randall Frakes, deudor de la saga de Lucas.

El corto no llegó a estrenarse en ninguna parte, pero lo vio el rey de la serie B, Roger Corman, siempre en busca de jóvenes talentos a los que reclutar para su compañía, New World, que pudieran rodar películas imaginativas sin tener que pagarles, como Francis Ford Coppola, Jonathan Demme, etc. A Cameron le enredó para el departamento de dirección artística, y para colaborar en los efectos especiales de Los siete magníficos del espacio. Esta inenarrable versión post George Lucas de Los siete magníficos, y por tanto de Los siete samuráis, contaba como guionista con otra joven promesa, nada menos que John Sayles.

Tras ejercer como ayudante de dirección en otro título de la factoría Corman, La galaxia del terror, Cameron aceptó la oferta de otros productores que le contrataron para la estrambótica Piraña II: los vampiros del mar, secuela del film con el que Joe Dante había logrado explotar el buen sabor de boca que había dejado Spielberg con Tiburón. En el film de Cameron, las pirañas eran más temibles que nunca, porque también volaban, pero no consentía que los productores le dijeran cómo tenía que hacer la película, así que le despidieron. Aunque le mantuvieron en los títulos de crédito como director único, la realidad es que el italiano Ovidio G. Assonitis hizo casi toda la película, y por esa razón, Cameron no la considera suya.

Consiguió mantenerse en la industria como guionista, pues le contrataron para escribir los guiones de las secuelas de Acorralado y de Alien, el octavo pasajero, dos de los grandes éxitos del momento. Mientras trabajaba en un anuncio publicitario en Roma, una noche se despertó con fiebre en el hotel y se puso a hacer dibujos. Uno de ellos era una bola de fuego de la que salía un cyborg, lo que le dio una idea para hacer una película que cambiaría para siempre su carrera, Terminator, donde Arnold Schwarzenegger era una máquina enviada desde el futuro para asesinar a la madre del hombre que había iniciado una guerra contra las máquinas, antes de que éste naciera.

El film fue un éxito sin precedentes –hasta el momento ha generado tres secuelas y una serie televisiva–, y además entusiasmó a la crítica, por la habilidad de Cameron para rodar un film que parece mucho más caro de lo que es. En realidad hay muchos menos efectos especiales de lo que parece, pero estos son muy brillantes. Y es que Corman le había enseñado a administrar bien el presupuesto.

También estiró al máximo el presupuesto en Aliens, el regreso, puesto que los ejecutivos de Fox que le habían encomendado el guión, decidieron confiar en él como director (el otro guión que había escrito durante esta época dio lugar a Rambo). En realidad, los aliens casi ni se ven, y el film es mucho más barato de lo que se podría deducir.

En una industria donde los productores de secuelas insisten en que éstas sean fotocopias del original, sorprende la habilidad de Cameron para dar entidad propia a un film que no es exactamente de terror, como el de Ridley Scott, sino más bien de acción. Si Linda Hamilton había interpretado a una mujer que hacía frente al cyborg de Terminator, en esta ocasión tenía como protagonista a otra mujer “de armas tomar”, Sigourney Weaver (la teniente Ellen Ripley). Sin duda, este tipo de mujeres son una constante en su filmografía.

Empezó a gastar grandes presupuestos con Abyss, que en su momento fue la película más cara jamás rodada. También era la más personal de Cameron, obsesionado con el fondo del mar y el color azul, que predomina en su filmografía hasta la obsesión (véanse los Na’vi de Avatar). En el film, los miembros del equipo de una sofisticada estación de investigación descubren evidencias de seres desconocidos que viven en las profundidades.

A continuación Cameron siguió dejando boquiabiertos a los espectadores con Terminator 2, revolucionaria en la utilización de los efectos especiales, con secuencias memorables, como cuando el nuevo villano, T-1000, se oculta mimetizándose con el suelo.

Recuperó a Schwarzenegger en la excelente Mentiras arriesgadas, remake de una comedia francesa, a la que Cameron aportó acción de lo más vistosa.

Con Titanic a punto estuvo de naufragar, como el célebre transatlántico. Costó más de lo que se pensaba en un primer momento, hasta el punto de ser la primera película que superó los 200 millones de dólares (Terminator 2 había costado 100 y eso había provocado vértigo en Hollywood unos años antes). Se dice que si esta reconstrucción de la célebre tragedia hubiera fracasado en las taquillas, hoy no existiría Fox. Pero la realidad fue otra muy diferente. Se convirtió en un fenómeno extracinematográfico que batió todos los records de taquilla. No sólo había público que repetía y volvía a pasar por taquilla varias veces, sino que una década después continuaba convirtiéndose en líder de audiencia en sus pases televisivos en todo el mundo. Obtuvo además 11 Oscar, cifra hasta entonces alcanzada únicamente por Ben-Hur (1959) y que revalidaría El Señor de los Anillos: El retorno del rey.

Algunos periodistas de cine españoles conocimos a Cameron durante su visita promocional a España de esta película. En persona llama la atención su entusiasmo contagioso, y la facilidad que tiene para rebatir argumentos en contra de su cine. Yo mismo le ataqué por Titanic desde todos los frentes y él lograba dar la vuelta a todo.

“¿No cree que es una historia de amor tópica?”, le pregunté. “La historia del hundimiento del Titanic ya se había filmado muchas veces. Yo le he añadido esta inolvidable historia de amor, que era totalmente necesaria.”, me respondió convencido. Y yo: “¿No cree que la duración es desmesurada?”. A lo que repuso: “No he conseguido que me dejaran que durase más tiempo. Y es una pena, porque por ejemplo, en una secuencia he reconstruido el gimnasio de la embarcación, que espero que se pueda ver algún día en otro montaje...”

Sin embargo, Titanic le pasó factura. El realizador estuvo a punto de morir de éxito. Ha pasado más de una década en dique seco. Se cayó como realizador de varias secuelas. Para Terminator 3. La rebelión de las máquinas pidió presupuesto ilimitado, y acabó siendo sustituido por Jonathan Mostow. Un viejo proyecto suyo, Spider-Man, acabó en manos de Sam Raimi. Tampoco logró sacar adelante la secuela de Mentiras arriesgadas. Únicamente salió adelante la serie creada por él, Dark Angel, y ejerció como productor de algunos documentales televisivos y de la nueva versión de Solaris (2002).

Con Avatar batió un nuevo récord de presupuesto. Oficialmente ha costado 300 millones, aunque esta vez Fox recurrió a todas las compañías aseguradoras posibles por si acaso. El propio Cameron estaba bastante tranquilo. “Voy a revolucionar el cine”, fanfarroneaba. Y resulta que lo ha conseguido.

Impactante por su aprovechamiento de las posibilidades del 3D y el fotorrealismo de un mundo que ha sido creado por completo por ordenador, el film se convirtió en el más taquillero de la historia, superando el récord de Titanic.

Ya se anuncian las secuelas, aunque Cameron también está inmerso en un proyecto sobre la explosión de Hiroshima y Nagasaki y prepara Battle Angel, adaptación de una serie japonesa de Yukito Kishiro.

A nivel sentimental, su dedicación al cine le ha impedido mantener una relación estable. Tras divorciarse de la citada Sharon Williams, ha estado unido a la productora Gale Anne Hurd, a la cineasta Kathryn Bigelow, a la actriz Linda Hamilton –con la que tuvo una hija– y a la también actriz Suzy Amis, con la que ha tenido otros tres retoños.

Trabajos destacados

Filmografía

Guionista

Guionista (14 títulos)
2018 | Alita: Battle Angel
2012 | Titanic 3D
estrella
7
2009 | Avatar
estrella
8
2009 | Avatar
estrella
8
2008 | Terminator: The Sarah Connor Chronicles | Serie TV
estrella
5
2008 | Terminator: The Sarah Connor Chronicles | Serie TV
estrella
5
1997 | Titanic
estrella
7
1995 | Strange Days
estrella
4
1994 | True Lies
estrella
6
1991 | Terminator 2: Judgment Day
estrella
7
11
Abyss
1989 | The Abyss
estrella
6
1986 | Aliens
estrella
7
13
Rambo
1985 | Rambo: First Blood Part II
estrella
4
1984 | The Terminator
estrella
7

Director

Director (12 títulos)

Argumento

Argumento (3 títulos)

Intérprete

Intérprete (2 títulos)

Creador

Creador (1 títulos)

Fotógrafo

Fotógrafo (1 títulos)

Magazine



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