saltar al contenido principal

Biografía

David Fincher

13/01/2009
(Denver, Colorado, EE.UU., 28/08/1962)
Siete películas
David Fincher

Considerado un director de culto, cambió el cine de los 90 con Seven, que ha marcado un antes y un después a nivel estético. Aunque David Fincher llama la atención sobre todo por su incomparable potencia visual, se distingue por su obsesivo interés en diseccionar el lado oscuro del ser humano, la degeneración moral de la sociedad y los miedos que acechan la mente de los habitantes del mundo moderno. Se puede decir que Fincher es el más avezado alumno de la Generación del Videoclip, compuesta por cineastas que provienen de este mundillo, como Spike Jonze, Julien Temple, McG o Michel Gondry.

Nacido en Denver (Colorado), el 10 de mayo de 1962, David Leo Fincher es hijo de Jack, redactor de la revista ‘Life’. A los 8 años descubrió su pasión por el cine gracias a Dos hombres y un destino, que le dejó tan impresionado que empezó a rodar sus propios cortos, con una cámara de 8 milímetros. A los 18 años estaba dispuesto a todo para trabajar en el cine y acabó aceptando un precario empleo en la productora del director John Korty (Historia de Oliver), donde se encargaba de tareas sencillas como transportar el material. Otro film que marcó su vida fue El imperio contraataca, pues después de verlo fue a pedir trabajo en Industrial Light & Magic, la empresa que había hecho los efectos especiales del film. Fue destinado al departamento de miniaturas y efectos ópticos como ayudante de cámara, labor que ejerció en El retorno del Jedi, La historia interminable e Indiana Jones y el templo maldito.

Tras abandonar ILM en 1984, Fincher se encargó de dirigir un impactante anuncio antitabaco para la American Cancer Society, que mostraba a un feto humano fumando un cigarrillo. Llamó tanto la atención en el mundillo publicitario que rápidamente le ficharon para dirigir spots de grandes marcas de ropa y bebidas. Pronto empezó a dirigir videoclips, campo en el que adquirió un enorme prestigio, por su innegable talento visual, que puso al servicio de estrellas de la música como Madonna, Michael Jackson, Aerosmith o los legendarios The Rolling Stones.

En 1992, los directivos de Fox decidieron despedir a Vincent Ward (The Navigator. Una odisea en el tiempo), que se encargaba de dirigir Alien 3, porque no estaban contentos con su visión de la película, marcada por el simbolismo religioso. Encontrar un sustituto no fue fácil, sobre todo porque estos directivos imponían unas condiciones severas, y dejaban muy poco margen de tiempo para el rodaje. Tras intentar reclutar sin éxito a algún que otro cineasta de prestigio, al final se decantaron por David Fincher, porque había demostrado su desmesurada imaginación en los videoclips, y porque pensaron que un debutante no les causaría tantos quebraderos de cabeza como Ward. Curiosamente, el fatalista y desesperanzado Fincher sintonizó mucho con el trabajo que había realizado su predecesor. Así que mantuvo algunas de sus ideas, incluso el simbolismo de inspiración religiosa, como se puede apreciar en el sacrificio de Ripley, que se inmola con los brazos en cruz, remitiendo a una imagen de Cristo en el Calvario. Fincher rodó un film muy frío, marcado por los colores azulados y ocres, que a pesar de que funcionó bien en taquilla no fue demasiado bien acogido por la crítica.

Para Fincher, la experiencia de Alien 3 no fue todo lo gratificante que esperaba, y se mantuvo apartado un tiempo del cine, para volver a centrarse en los videoclips. Fue hasta 1995, año en el que New Line buscaba un proyecto en la línea de El silencio de los corderos, y decidió dar luz verde al thriller Seven, cuya realización le cayó por encargo a Fincher. Estamos ante el punto cumbre de su filmografía, pues combina una inquietante ambientación, a base de las personalísimas y estilizadas imágenes del cineasta –creadas con una iluminación tenebrista–, con una sutil denuncia de la corrupción, y de los excesos y perversiones de la sociedad moderna. Abundan las secuencias brillantes, como cuando Tracy (Gwyneth Paltrow), esposa del detective David Mills (Brad Pitt), va a ver al detective Somerset (Morgan Freeman) para contarle que está embarazada de su esposo. Somerset se muestra reacio a la idea de traer una nueva vida a un mundo en el que ocurren crímenes como el que está investigando. O el ya icónico y macabro hallazgo del hombre asesinado por su crónica pereza, interpretado por un actor con prótesis, aunque a primera vista parece ser un muñeco. Kevin Spacey no salía en los títulos de crédito iniciales para que el hecho de que interpretara al asesino fuera una especie de sorpresa. Por su parte, Brad Pitt se hizo muy amigo de Fincher durante el rodaje, y ha vuelto a ponerse a sus órdenes en dos ocasiones posteriores.

Nicholas Van Orton, rico financiero de vida gris, recibe un peculiar regalo por parte de su hermano, un juego que le hará valorar el mínimo necesario para sobrevivir, en The Game, el siguiente trabajo de Fincher. Y aunque no llega a la altura de su film anterior –quizás por un ritmo premioso y un metraje que se alarga en exceso– es un interesante film de ambientación oscura –sello de identidad de Fincher– que actualiza el espíritu de “Cuento de Navidad”, de Dickens. Fincher recuperó en parte la buena forma con El club de la lucha, memorable adaptación de la transgresora novela del vanguardista Chuck Palahniuk, que la emprende contra la mediocridad, la incomunicación, el consumismo desatado y la falta de perspectivas vitales. Y lo hace a través de la historia de un joven carente de ideales que sospecha que su vida está completamente vacía. Un día conoce casualmente a Tyler –interpretado por Brad Pitt, el actor fetiche de Fincher–, un estrafalario individuo que le hace miembro de un club secreto cuyos miembros se vapulean entre sí para sentirse vivos. Fincher dejó momentáneamente aparcada la crítica social que le define en La habitación del pánico, una cinta de suspense a lo Hitchcock. Si bien tenía un guión de David Koepp bastante ligero, en comparación con el de anteriores trabajos del cineasta, logra crear una enorme tensión.

El film más desconcertante de Fincher es Zodiac, donde el realizador parece haber decidido reinventarse a sí mismo. Esta reconstrucción de la carrera criminal de un asesino en serie californiano de los 60 parece la antítesis del resto de su filmografía, como si harto de ser señalado por la calle como ‘el director de Seven’, Fincher hubiera decidido quitarse la etiqueta. Si en Seven había una fotografía elaborada bastante irreal, aquí opta por un estilo realista, a ratos cercano al documental. Por primera vez en su carrera, el director se basa en una historia real que para colmo no cuenta con un final cerrado como Seven, ya que la policía no resolvió el caso. Y frente a las imágenes vanguardistas y modernas que caracterizaban sus films, en esta ocasión Fincher se decanta por un estilo que sólo puede ser definido como clásico.

Brad Pitt vuelve a estar por tercera vez en un proyecto de Fincher en El curioso caso de Benjamin Button, largometraje número 7 del autor de Seven. Esta adaptación de un relato de F. Scott Fitzgerald –sobre un hombre que nace con la apariencia de un anciano, y posteriormente rejuvenece– resulta totalmente asombroso e impactante, toda una original parábola sobre la vida y la muerte.

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (12 títulos)
2017 | Mindhunter
2014 | Gone Girl
estrella
5
2013 | House of Cards | Serie TV
estrella
6
2011 | The Girl With the Dragon Tattoo
estrella
6
2010 | The Social Network
estrella
8
2008 | The Curious Case of Benjamin Button
estrella
9
2007 | Zodiac
estrella
8
2002 | Panic Room
estrella
7
1999 | Fight Club
estrella
8
1997 | The Game
estrella
6
11
Seven
1995 | Se7en
estrella
7
1992 | Alien³
estrella
5

Magazine



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para obtener datos estadísticos anónimos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para cambiar la configuración u obtener más información consulte nuestra política de privacidad y cookies. Saber más

Acepto