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Biografía

Franco Zeffirelli

05/05/2018
(Florencia, Italia, 12/02/1923)
Sentido y sensibilidad
Franco Zeffirelli

La peripecia vital de Franco Zeffirelli, ya desde su ilegítimo nacimiento, se diría novelesca, más propia de un inquieto personaje del Renacimiento. Artista de enorme sensibilidad, ha cultivado la escenografía, el teatro, la ópera, el cine, a través de obras inmortales que encierran las grandes cuestiones que interesan al ser humano en la perpetua búsqueda de sí mismo.

Gianfranco Zeffirelli quedó marcado por sus singulares orígenes. Nació en Florencia en 1923, fruto de una aventura amorosa escandalosa, la relación adúltera entre Ottorino Corsi, comerciante de sedas, y Alaide Garosi, que acudió al funeral de su marido llevando a la criatura en sus entrañas. Debido a la ilegítima relación, el recién nacido fue registrado civilmente con el apellido “Zeffirelli”, mal anotado de “Zeffiretti”, palabra que significa algo así como “ligeras brisas” y que se menciona en la ópera “Cosi Fan Tutte de Mozart”, toda una premonición de su posterior dirección de formidables montajes operísticos. La muerte de la madre cuando apenas tenía seis años, propició que fuera puesto al cuidado de un grupo de mujeres inglesas expatriadas de su país y establecidas en Florencia, que eran conocidas como Scorpioni por su afición a un humor punzante. Las vivencias del pequeño con este singular grupo, que le facilitó una educación liberal y el amor a William Shakespeare, y sobre todo con Mary O’Neill, tendría años después fiel reflejo en su película de trazos autobiográficos Té con Mussolini (1999). Nunca tendría una relación fácil con su padre, alguien que le daba miedo, que mantenía múltiples relaciones amorosas, y que le reconocería tardíamente.

Desde joven Zeffirelli cultiva su gusto por el arte, propiciado también por el entorno de una ciudad monumental que invita a ello, como es Florencia. Se matricula en la Academia de Bellas Artes, y también en la Universidad, donde estudia Arte y Arquitectura. Pero su formación va a continuar de otro modo, inesperado, con el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la universidad de la vida, la de la confrontación y la adhesión a unos ideales. El futuro cineasta no comulga con las ideas del fascismo, y combate primero con los partisanos, y luego con los aliados, con los que ejerce de eficaz intérprete.

La paz le permite retomar su formación artística con ánimos redoblados. Apasionado, vital e hipersensible, la belleza le atrae en todas sus manifestaciones. Ver Enrique V (1945) de Laurence Olivier no sólo le confirma en su amor por Shakespeare, sino que es un estímulo para su futura dedicación en la dirección teatral y fílmica, para la que se prepara trabajando en la radio, y en representaciones teatrales universitarias. Además, le encantan los decorados, escenarios y vestuarios, y se prepara concienzudamente en este terreno, aprendiendo de grandes profesionales de la época, como Gino Sensani, Mario Chiari y Maria De Matteis, ayudando en la escenificación de distintas óperas y obras de teatro.

Tiene su primera experiencia de cine como ayudante de dirección de Luchino Visconti en 1948 con La tierra tiembla, y repetirá este mismo rol en Bellísima (1951) y Senso (1954). Mientras que en ópera, donde debuta en 1953, tiene la dicha de dirigir a la diva Maria Callas en 1958 en un montaje de “La Traviata”. Podrá llamarla con orgullo amiga, y le dedicaría una película biográfica, su último largometraje, Callas Forever (2002). La ópera se convertiría en punto de partida de muchas de sus películas, con grandes de la lírica como Plácido Domingo y Teresa Stratas, son exquisitas La traviata (1982), Cavalleria rusticana (1982) y Otello (1986). También abordaría el tema musical en otro biopic, el de El joven Toscanini (1988). En lo relativo al teatro, ya a finales de las década de los cuarenta se atreve en el escenario con Shakespeare, Tennessee Williams y Anton Chejov.

Dado su creciente dominio del espacio escénico, y de su especial preparación en la dirección artística, no es de extrañar que a la hora de debutar en la ficción como director de cine lo hiciera con William Shakespeare y La mujer indomable (1967), adaptación de “La fierecilla domada” con Elizabeth Taylor y Richard Burton. Se trataba de dos estrellas consagradas y ya maduras, por eso a la hora de acometer su adaptación shakespereana más popular se daría cuenta de que valía la pena apostar por intérpretes juveniles y desconocidos, que dieran el tipo de sus personajes, lo que logró sobradamente con su maravillosa Romeo y Julieta (1968), con los jovencísmos Leonard Whiting y Olivia Hussey dando vida a los enamorados. Ella sería años más tarde la Virgen María en Jesús de Nazaret (1977). La película ganó dos Oscar por la fotografía y el diseño de vestuario, pero además fue considerada en la categoría de mejor film, y Zeffirelli fue nominado como mejor director. El italiano figuraba además entre los guionistas, algo que se haría habitual en su filmografía. Su acercamiento a Shakespeare en la gran pantalla se completaría en 1990 con un arriesgado Hamlet donde su protagonista, Mel Gibson, no parecía a priori la mejor elección, pero que sin embargo dio al príncipe de Dinamarca una personalidad muy particular.

Zeffirelli siempre afirmaría su fe católica, por lo que no resultó extraño que en 1972 rodara Hermano sol, hermana luna, la vida de san Francisco de Asís con un esteticismo extremo y bellas canciones, una forma hermosa de abordar la vida del “poverello” de Asís, pensando en el público juvenil. Algunos, escandalizados sin motivo, la tacharían de hippy y relamida, quizá porque comparaban con su admirado Roberto Rossellini y Francisco, juglar de Dios (1950), que seguía más bien los postulados del neorrealismo italiano.

Aunque sin duda la obra en la que Zeffirelli plasmaría su cristianismo de modo más consciente fue su monumental miniserie –también estrenada en cine, en dos partes, en muchos países–, Jesús de Nazaret. Muchos actores de renombre hacían pequeños papeles, pero el director apostó por alguien poco conocido, para dar vida a Jesús, Robert Powell, igual que para otros personajes clave, como los apóstoles. La cinta, con guión de Zeffirelli, Suso Cecchi d'Amico y Anthony Burgess, era muy fiel al Evangelio, y a la vez había gala de la teatralidad solemne típica del director; parecía inevitable el carácter episódico de los pasajes, discursos y milagros, pero sabía hilarlos de modo maravilloso, por ejemplo en la llamada del apóstol Mateo, que permitía introducir la parábola del hijo pródigo y la camaradería que nacía entre Pedro y Mateo. Zeffirelli siempre apreciará la belleza de la liturgia de la Iglesia, y en el Vaticano le pedirían ayuda en la retransmisión televisiva de algunas misas de especial solemnidad.

La sensibilidad de Zeffirelli y su deseo de defender cosas que le importaban le condujeron a Campeón (1979), remake de un clásico de Hollywood, y una de las películas más lacrimógenas de todos los tiempos, que describe la unión entre un niño y su padre boxeador, a los que la madre abandonó en el pasado, una apuesta por el amor y la unión familiar. En cambio supuso un verdadero tropezón Amor sin fin (1981), en que se aprovechaba con sentimental descaro el tirón de Brooke Shields, de moda gracias a títulos como El lago azul, del año anterior. Tampoco sería de sus mejores títulos La novicia (1993), que describe las tensiones amorosas de una mujer que se plantea su vocación religiosa, pero que también siente el tirón del amor humano. Quizá de fondo latían las propias inclinaciones, dudas y padecimientos de Zeffirelli, quien ya anciano reconocía su homosexualidad, algo de lo que no ha alardeado nunca, generando incomprensiones por un extremo u otro. De todos modos, a la hora de recoger el desamparo, la orfandad y el desconcierto, acertaría más con Jane Eyre (1996), adaptación del clásico de Charlotte Brontë con Anna Paquin y Charlotte Gainsbourg en las versiones infantil y juvenil de la protagonista.

Autor de su propia autobiografía, y reconocido con títulos honoríficos civiles en Italia y Reino Unido, es creador de la Fondazione e il Centro per le Arti dello Spettacolo en su ciudad natal, que incluye un museo, su archivo y valioso material para el estudio y la promoción de vocaciones artísticas. Vive con sus dos hijos adoptivos, Pippo y Luciano.

Trabajos destacados

Filmografía

Director

Director (13 títulos)
2002 | Callas Forever
estrella
4
1999 | Tea with Mussolini
estrella
7
1996 | Jane Eyre
estrella
5
1993 | Storia di una capinera
estrella
4
1990 | Hamlet
estrella
7
1988 | Il Giovane Toscanini
estrella
3
1981 | Endless Love
estrella
5
1979 | The Champ
estrella
5
1977 | Jesus of Nazareth
estrella
7
1972 | Fratello sole, sorella luna
estrella
6
1968 | Romeo & Juliet
estrella
7
1967 | The Taming of the Shrew
estrella
6
13
Camping
1957 | Camping
estrella
4

Guionista

Guionista (8 títulos)

Argumento

Argumento (1 títulos)

Magazine

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