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Biografía

Harriet Andersson

18/04/2018
(Estocolmo, Suecia, 14/02/1932)
Entre gritos y susurros
Harriet Andersson

Una de las más versátiles componentes de la compañía estable de Ingmar Bergman, que escribió para ella el papel protagonista del film que la dio a conocer, “Un verano con Mónica”, y la recuperó para “Gritos y susurros”, una de las cumbres de su cine. Harriet Andersson representó la imagen de la mujer sueca más moderna de su época, pero salía airosa de los papeles más variopintos.

Nacida el Día de los Enamorados, de 1932, en la capital del país sueco, a los 15 años se matriculó en la escuela de interpretación Calle Flygare. A continuación participa en diversos montajes clásicos del teatro municipal de Malmö, alguno a las órdenes de Ingmar Bergman, que solía montar un par de ellos cada temporada. Impresionado por su talento, el cineasta la convirtió en la adolescente rebelde y problemática de Un verano con Mónica, que tras una discusión con su padre abandona el hogar para pasar unas semanas navegando en un bote con su novio. Supuso uno de los primeros éxitos internacionales del realizador.

Curiosamente, en las revistas del momento apareció que había descubierto a la actriz cuando ésta trabajaba de ascensorista. “¿En serio? Eso es nuevo para mí, yo ya actuaba mucho antes de conocerle, y nos vimos por primera vez en el teatro”, comentó en una entrevista en 2008. Pese a que por aquel entonces tenía una relación con el actor Per Oscarsson, durante el rodaje surgió un apasionado romance con Bergman, pese a que éste acaba de casarse con la periodista Gun Hagberg, con la que tuvo un hijo, Lill-Ingmar. Ambos se mudaron al pequeño apartamento de soltero que el director tenía en Österlmam, el barrio de Estocolmo, muy cercano al de Gun con el bebé.

Sin embargo, en su libro de memorias, “Harriet Andersson. Conversación con Jan Lumholdt”, le desvela al periodista al que alude el título que fue una etapa horrible para ella. Describe a Bergman como un tipo “horrible, patológicamente celoso a veces”. Pese a que el idilio acabó fatal, siguió contando con ella, para diversas obras teatrales, y varios de sus largometrajes más conocidos. Fue una amazona en Noche de circo (1953), una fría muchacha en Una lección de amor (1954), modelo en Sueños (1955), la criada de Sonrisas de una noche de verano (1955), y la esquizofrénica de Como en un espejo (1961). “Nunca pensé en él como un genio reconocido en todo el mundo. De hecho en Suecia no lo trataban así, no era tan famoso como en cualquier otro país. Pienso que estaba un poco triste por eso”.

Tras separarse de Bergman, se casó con Bertil Wejfeldt, ajeno al mundo de la interpretación, en 1959, pero se divorció tres años después, tras dar a luz a Petra Wejfeldt, su única hija. La niña se llamó igual que el personaje de su madre en la citada Sonrisas de una noche de verano.

Emparejada con otro realizador, Jorn Donner, participa en sus filmes Un domingo de septiembre (1963), Amar (1964), Aquí empieza la aventura (1965), y Anna (1969). En Hollywood rueda Llamada para un muerto, adaptación de la novela de John le Carré, a cargo de Sidney Lumet, donde interpreta a la esposa del agente secreto prejubilado que encarna James Mason. En la coproducción hispano-sueca La sabina, de José Luis Borau, interpreta a la esposa de un escritor inglés exiliado en España.

Tras una década sin trabajar con ella, Ingmar Bergman la recupera para Gritos y susurros, uno de sus dramas más apreciados, donde encarna a Agnes, que en el siglo XIX está a punto de morir de cáncer de útero, acompañada por sus dos hermanas y una criada. En la cinta realiza el que quizás sea su mejor trabajo, con una escena terrible, en la que su personaje deja de estar viva de repente, mientras abraza a Liv Ullmann. “Me inspiré en la muerte de mi padre, es la única persona a la que he visto fallecer. Empezó a respirar con dificultad y a jadear mucho, y después se hizo el silencio, así que supe que había muerto. De esa forma me di cuenta de que la vida te abandona en muy poco tiempo”.

Volvería a acordarse de ella para su penúltimo film, Fanny y Alexander, donde interpretaba a Justina, criada que delata a los niños porque le han contado que les visitan fantasmas, historia que les costará un duro castigo corporal. En la última etapa de su carrera trabaja sobre todo en la televisión. El danés Lars Von Trier la reclutó para Dogville, donde encarna a una de las vecinas del pueblo en donde se refugia el personaje de Nicole Kidman. Harriet Andersson se retiró tras Los crímenes de Fjällbacka: El mar da, el mar quita, un telefilm de intriga de 2003.

Pese al apellido, no tiene ninguna relación familiar con Bibi Andersson, otro de los rostros habituales de Bergman, en títulos como El séptimo sello o Fresas salvajes.

Trabajos destacados

Filmografía

Intérprete

Intérprete (13 títulos)
2003 | Dogville
estrella
8
1982 | Fanny och Alexander
estrella
8
1979 | La Sabina
estrella
4
1972 | Viskningar och rop
estrella
6
1968 | Kampf um Rom I
estrella
5
1966 | The Deadly Affair
estrella
6
1964 | För att inte tala om alla dessa kvinnor
estrella
6
1961 | Såsom i en spegel
estrella
7
1955 | Sommarnattens leende
estrella
7
10
Sueños
1955 | Kvinnodröm
estrella
6
1954 | En Lektion i Kärlek
estrella
6
1953 | Sommaren med Monika
estrella
7
1953 | Gycklarnas afton
estrella
6

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