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BLOG DE HILDY

Hay series de las que todo el mundo habla. Y otras, de las que no tanto. En un mundo en que resulta imposible seguirlas todas, y menos verlas desde el primer capítulo de la primera temporada, hasta el último de la última, sólo unas pocas han merecido en mi caso tal honor. “The Americans” es una de ellas, y me apena constatar que tanta gente la desconoce.

¿Qué queremos decir cuando hablamos de “la última película de”? Muchas veces no pretendemos utilizar la expresión en sentido absoluto, y más bien se sobreentiende “la última que ha llegado a los cines, luego vendrán otras”. Pero quizá en ciertos casos sí estamos hablando de “la última película de”, después de todo.

Hace un par de días, leí el enésimo artículo que nos previene acerca del anisakis, ese parásito que va de huésped en huésped hasta llegar, tal vez, del pez al ser humano, con nefastas consecuencias crónicas. Y no faltaban los sabios consejos para el cuidado de nuestra salud, ojito con el pescado que comemos.

Vivimos una edad de oro de las series, dicen. No paran de surgir, casi como las setas. Pero, ¿existe algún espectador capaz de seguirlas todas? ¿No estaremos a punto de alcanzar el punto de saturación?

¡Quién lo diría! El eterno Peter Pan Steven Spielberg, el niño que se negaba a crecer, ya tiene 71 años. Es abuelo, faltaría más, y tiene nada menos que cuatro nietos.

Al cine le gusta mirar con frecuencia a la realidad, son frecuentes los letreros, al principio o al final de una película, donde se lee “Basada en hechos reales”. En otras ocasiones, cubriéndose las espaldas por las llamadas licencias artísticas, lo que se pone es “Inspirada en hechos reales”, lo que justifica que se dé más rienda suelta a la imaginación o a los cambios, para dar mayor emoción a la cosa.

Se supone que en el Festival Educacine que organizamos en Madrid, los chicos y chicas de Secundaria y Bachillerato que acuden a las proyecciones y coloquios que siguen a las películas, son los que aprenden. Espero que así sea, pero también yo aprendo lecciones. Alguna teóricamente la llevo ya aprendida, pero la realidad siempre supera a lo que uno cree ya saber.

Cuando alguien dice que “El dinero no da la felicidad”, el cínico responde “¡Paparruchas!”, al más puro estilo del señor Scrooge. Y sin embargo, el cine nos ha mostrado muchos ricos millonarios a los que el dinero les salía por las orejas, y que sin embargos eran unos desgraciados, que estaban más solos que la una. A propósito del estreno de “Todo el dinero del mundo”, aquí va una selección de estos avaros más agarrados que un chotis.

Llevan el cine en las venas, viven literalmente de y para las películas. Mientras sus colegas se jubilan o han pasado a mejor vida, ellos siguen rodando y entregando grandes filmes, ancianos jóvenes de espíritu. ¿Seguirán haciendo cine a los 100 años, como hiciera el ilustre cineasta portugués Manoel de Oliveira?

Las entregas de premios me resultan cada vez más anodinas. Creo que este año hubo un concurso para hacerse con su organización. Visto lo visto, la iniciativa no ha servido de mucho, pero en fin, es lo que hay.

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