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Que alguien te diga que estás haciendo algo mal, con toda honradez e intención de ayudarte, para que cambies y mejores, puede ser muy estimulante. Le ocurrió a Steven Spielberg, cuando se encontraba en medio del rodaje de una de sus películas más queridas.

¿Quién nos iba a decir que el director que estaba rodando la entrañable película sobre un amigo alienígena, E.T., el extraterrestre, se estaba comportando como un energúmeno con los miembros de su equipo técnico? Steven Spielberg lo confiesa en la interesantísima entrevista que le hacen a él y a cuatro mujeres (Meryl Streep, Amy Pascal, Liz Hannah y Kristie Macosko Krieger) en el último número de The Hollywood Reporter, con motivo de su nueva película Los archivos del Pentágono.

Cuenta Spielberg que allá por el año 1982 era un director muy impaciente y exaltado, lo que se traducía en un trato rudo a su equipo técnico. Podía ser encantador con los actores, pero no con el resto de los que trabajaban en la película, donde su carácter exigente se expresaba en unos modales bastante rudos. Y tuvo la suerte de que una mujer llamada Kathleen Kennedy, en la actualidad importantísima productora, y presidenta de Lucasfilms, que está a punto de estrenar Star Wars: Los últimos jedi, se lo llevara un buen día aparte para decirle unas cositas que no olvidaría jamás.

El cineasta explica que “llevábamos 15 días de rodaje, y ella me condujo a su oficina, me sentó en una silla y severamente me echó la bronca de mi vida. Porque no le gustaba la forma en que hablaba a mi equipo. No le importaron mi impaciencia o mi dureza. Me dijo, ‘Esto es un comportamiento inaceptable’, no había oído algo así desde que estaba en el colegio con mi profesor, o cuando me regañaba mi madre. Fue algo importante en mi vida. Lo asimilé porque venía de alguien en quien confiaba y a quien respetaba.”

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