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Se supone que en el Festival Educacine que organizamos en Madrid, los chicos y chicas de Secundaria y Bachillerato que acuden a las proyecciones y coloquios que siguen a las películas, son los que aprenden. Espero que así sea, pero también yo aprendo lecciones. Alguna teóricamente la llevo ya aprendida, pero la realidad siempre supera a lo que uno cree ya saber.

Hoy dos de marzo, hace apenas unas horas, hemos concluido la quinta edición del Festival Educacine en la maravillosa sede del cine Doré de Filmoteca Española. Acabamos todo el equipo rendido, pero satisfechos, formar a los nuevos espectadores en el disfrute del cine es una tarea que vale la pena. Y donde se aprende. Aquí van 10 lecciones extraídas del festival.

1) A los estudiantes se les puede proyectar cualquier cosa. Cualquier cosa interesante, se entiende. Lo he comprado con títulos como Lumière, con breves películas mudas de los pioneros del cine, o con una película búlgara como Un minuto de gloria. Si se sabe guiar a los asistentes, todo puede despertar su interés, aunque a veces uno selecciones películas arriesgadas, que por su propia voluntad, los chicos y chicas jamás se plantearían ir a ver.

2) Con que uno de los estudiantes ensanche su mente, la actividad ha merecido la pena. Por fortuna, tengo comprobado que son más de uno y de dos, pero ese chaval que se acerca al ponente invitado con un brillo especial en los ojos, y comenta que la película Zona hostil refleja bien el trabajo hecho por su tío en la legión en Afganistán, y que a la hora de explicar su trabajo, la enseña a la familia, por poner un ejemplo, te confirma en la idea de que la tarea vale la pena.

3) Aunque algún escéptico pueda sonreírse, la verdad es que los estudiantes están deseando aprender cosas nuevas, descubrir algo de lo que no se habían dado cuenta. La pregunta con trampa en una película “¿Qué os ha parecido la música?” les lleva a descubrir que... ¡no había música! Que como opción estética una película prescinde de la banda sonora, sólo hay música justificada, como la que se escucha en un aparato de radio.

4) Que los responsables de la película la expliquen es un valor añadido. La presencia de Javier López Blanco, productor de Zona hostil, hace entender que las películas cuestan, y que hay que ajustarse a un presupuesto. Fernando León de Aranoa, director, y Críspulo Cabezas, actor, acercaron a los espectadores de Barrio a la trastienda de una emblemática película juvenil, cine social que acaba de cumplir 20 años.

5) En España tenemos demasiados respetos humanos. Ocurre también con los adultos, en cuántas conferencias, cuando llega el turno de preguntas, se produce un silencio incómodo, nadie rompe el hielo. También en los coloquios Educacine ha pasado, pero por suerte nuestros ponentes tenían las tablas suficientes para invitar a la participación, y al final los chavales intervenían con desparpajo y espontaneidad.

6) Vivimos tiempos de dispersión. Qué bueno es poner a unos chicos en una sala a oscuras y obligarles a centrar su atención en una historia desafiante durante más de hora y media. Y en muchos casos a leer los letreros de una versión original subtitulada. Me comentaba Ernest Kowalczyk, del Instituto Polaco de Cultura, que presentó Afterimage, y me comentaba con gracia que algunos alumnos habían leído más durante esa película que en el resto de la semana.

7) La experiencia de una sala de cine es única. Por supuesto que internet y los aparatos de DVD y Blu-ray nos han facilitado el visionado y repaso de películas, incluso con la posibilidad de retroceder y volver a ver una escena. Pero nada es comparable a la magia de la experiencia colectiva ante una enorme pantalla. Muchos de los participantes en Educacine pisaban por primera vez una sala de cine, o como mucho, lo habían hecho para ver una peli de superhéroes palomitera.

8) El cine permite hablar de todos los temas, viajar a cualquier país, retroceder en la historia, anticipar el futuro, conocer el mundo. La naturaleza del Cantábrico, el liderazgo de Churchill, la Segunda Guerra Mundial, el arte vanguardista, la Europa del Este. Viene bien ensanchar la mente y salir del barrio. Incluso para ver Barrio.

9) Las películas que reproducen el mundo escolar tienen un encanto especial. Wonder fue un éxito indiscutible y esperado, porque sabe mostrar la calidad humana de su protagonista de muchos amigos y familiares. La escuela, los padres, los compañeros, son fundamentales en la educación.

10) En un festival de cine y educación, la segunda debería notarse en que la sala se mantiene limpia. Aquí se puede mejorar bastante. He de alabar algunas sesiones en que la sala estaba reluciente, sin un papel en el suelo. Pero otras muchas no era el caso, a pesar de los avisos y la atención de los profesores. No pondremos colorados a nadie citando colegios, también porque gran parte de la responsabilidad en aprender a cuidar el entorno y tirar los desperdicios a la papelera es tarea de las familias de los chicos y chicas, y en primer lugar de los padres.

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