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Vivimos una edad de oro de las series, dicen. No paran de surgir, casi como las setas. Pero, ¿existe algún espectador capaz de seguirlas todas? ¿No estaremos a punto de alcanzar el punto de saturación?

En mi cuenta de Twitter tengo escrito que me gusta el buen cine. El malo, no. Lo mismo cabe decir de las series televisivas. Pero en el caso de las series, existen algunos elementos que pueden convertirlas en odiosas. Me explicaré con diez razones, pues sé que lo que digo puede procurarme precisamente el odio eterno de los seriófilos, siempre ávidos de descubrir alguna serie nueva.

1) Surgen muchas, muchas series. Imposible seguir el ritmo frenético con que llegan, casi a diario. Esto genera cierta frustración, pues la novedad atrae, y uno empieza a picotear series, las empieza, abre muchos frentes, algunas se quedan a medias… Te dices “la dejo”, pero luego la retomas, porque alguien te dice que es muy buena… Un lío, vamos.

2) Ver una serie consume mucho tiempo. Mucho más que una película. Si la película es mala, uno se dice, “he perdido dos horas, en fin, qué le vamos a hacer”. Una temporada completa son muchas horas. Varias series son días completos.

3) Con una serie, el punto de abandono ante la consideración de que no vale la pena seguir, nunca está del todo claro. A veces da la impresión de que hay que darle una oportunidad, viendo varios episodios. Hasta puede que alguien te diga que es a partir de la tercera temporada cuando la cosa se pone de verdad interesante.

4) Con las series existe el riesgo serio del atracón, consciente o no. Hay quien está dispuesto a pasarse todo el fin de semana viendo temporadas completas, aquello es una verdadera adicción. Y luego está el que empieza un episodio, luego viene otro, luego, uy, debería parar, pero en fin, uno más, y otro, y otro… Total que puedes acabar dedicando todo el día a una serie, pegado a la pantalla, ajeno al mundo real.

5) Las series obligan en ocasiones, para su correcto seguimiento, a ser una enciclopedia viviente para así recordar personajes y situaciones que ocurrieron varios episodios atrás. También para mantener conversaciones con los amigos, que a veces te hablan de tal y cual personajes como si le conocieran de toda la vida, y tú puede que no caigas acerca de quién te está hablando.

6) Algunas series se prolongan artificialmente. La temporada exige 12 capítulos, y en un plazo de tiempo limitado. Hay que hacer una nueva temporada porque hay demanda, aunque falten las ideas novedosas. Los creadores y sobre todo los productores pueden negarse a admitir que un filón está agotado, consideran que la gallina puede y debe seguir poniendo huevos de oro.

7) Hay que diversificar el entretenimiento. Y estar con la gente. En caso contrario existe el riesgo de autismo y comportamiento antisocial. No es sano dedicar horas y horas a una serie, y dejar de salir de excursión, hacer deporte, ir a ver un museo, tomarte unas copas con los amigos, jugar con tus hijos, etc, etc. Ver series es una opción más, pero no debe ser “la” opción. En cualquier caso, si las ves acompañado, mejor.

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