saltar al contenido principal

Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. No me parece mal, nada hay peor que quedarse rancio y anquilosado. Pero tengo para mí que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, en su afán de ser guay y cool, está perdiendo un poco los papeles, y con ellos sus señas de identidad.

La Academia sabe que tiene un problema. Pero lejos de solucionarlo, dan palos de ciego, y a veces dan la sensación de ser una Loca Academia, que quiere ganarse el espaldarazo de la opinión pública más “avanzada”, a cualquier precio. Por no ser anticuados, pueden alcanzar, no el cielo, sino el ridículo.

Las audiencias de la gala de los Oscar ya no son las de antaño, por muchas fórmulas de interactividad y redes sociales que se han buscado. Cometieron un error garrafal a la hora de anunciar al ganador del Oscar a la mejor película, confundiendo títulos y papeletas, y la compañía responsable sigue ocupándose de su tarea, como si tal cosa. Y vienen premiando películas que no son las favoritas del público, o incluso son claramente minoritarias, como es el caso de Moonlight. Nunca se ha llevado el Oscar una película de superhéroes. Y hay que remontarse a 2004 para encontrar una película de corte épico y espectacular, El Señor de los Anillos. El retorno del rey.

Los escándalos sexuales de Harvey Weinstein, Kevin Spacey y compañía, han marcado otro punto bajo en las reacciones de la Academia. Expulsar sin contemplaciones a Roman Polanski de la institución, a quien se concedió un Oscar en 2003 por El pianista, sin que se hayan producido novedades por el caso de violación a una menor por el que huyó de la justicia estadounidense en 1978, es cuando menos hipócrita y una respuesta “lenta” a lo que estuvo mal. A ello se suma que al expulsado no se le ha concedido la posibilidad de explicarse que concede el nuevo código de condutta de la Academia. Aunque la guinda es la posterior invitación a Emmanuelle Seigner, esposa de Polanski, a incorporarse a la Academia, una invitación que ha recibido como respuesta un rotundo “no”. No sé si es torpeza o indelicadeza o cinismo, o si se quería enviar un “mensaje”, pero el hecho es bastante penoso.

Otras situaciones pintorescas. Proceder a un relevo en la presidencia de la Academia, y que el nuevo, John Bailey, sea acusado e investigado internamente por acoso sexual. Finalmente fue exonerado, pero cabe preguntarse si el mecanismo interno de control de la Academia sobre la buena conducta de sus premios es adecuado, si cualquiera puede acusar a cualquiera de cualquier cosa, manchando reputaciones. Por no hablar de los estándares sobre conductas sexuales, donde desde hace años imperaba socialmente la manga ancha, y muchas películas han frivolizado a la hora de tratar determinadas cuestiones, abajo la mojigatería, viva la liberación sexual, eran los lemas habituales, latentes o gritados a pleno pulmón.

También me ha llamado poderosamente la atención la última hornada de 928 invitaciones a distintas personalidades del cine a incorporarse a la Academia, que tiene menos de 7.000 miembros. Mucha gente, de muchos países, 59 concretamente. Cualquiera diría que es una política de inclusión, derribar muros cuando el presidente Trump quiere ampliar el suyo con México. De algún modo se internacionaliza la institución, en aras a la diversidad, pero me da la sensación de que algo se pierde, su vocación popular de antaño, que premiaba un cine hecho principalmente en la meca de cine, que gustaba al gran público, y que a la vez era de calidad. 20 españoles, 10 chilenos, 6 mexicanos han recibido la propuesta, en el ámbito hispanoparlante. En esta dirección, la Academia puede parecerse cada vez más a una especie de ONU del cine. Y quizá para eso habría que inventar otra cosa, unos premios del cine planetarios. Los Oscar hasta la fecha no lo eran ni lo pretendían, aunque de hecho su concesión tuviera repercusiones en todo el Globo. Quizá a este paso el Oscar deje de parecerse al tío Oscar.

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Magazine

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE