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Quién te ha visto y quién te ve, oh centenario cinematógrafo. El vertiginoso avance tecnológico ha cambiado el mundo de un modo que era difícil prever. Lo que ha afectado inevitablemente al cine. Aquí va una lista de inventos que han cambiado las películas, tanto en lo argumental, como en el modo en que se hacen y se ven.

En primer lugar aclarar algo, por si alguien detecta su ausencia y la considera intolerable. No creo que el 3D haya cambiado el cine del siglo XXI, al menos de momento, por ahora sólo se ha reciclado con torpeza su uso, en muchos casos con la exclusiva intención de incrementar el precio de las entradas y ganar más dinero. No ha funcionado, y sigue siendo algo marginal, aún queda trecho para que nos cambie la vida. Llegará, quizá, asociado a la RV, Realidad Virtual, pero esa inmersión de momento aún es ciencia ficción de Ready Player One y compañía.

1) El teléfono móvil. Ahora los personajes de tramas contemporáneas son fácilmente localizables, hablan solos mientras conducen, o intentan avisar a la policía cuando se sienten amenazados… aunque con frecuencia se quedan sin batería o fuera de cobertura.

2) Google. Cuando un personaje necesita saber algo, ya no consulta en la biblioteca, o llama a algún amigo sabio, sino que “googlea” o mira Wikipedia, y se entera de sucesos del pasado en un santiamén.

3) Chats y redes sociales. El contacto con desconocidos, para ligar o lo que sea, se ha incorporado a las tramas de las películas con naturalidad, incluso sobreimpresionándose en la pantalla las conversaciones. Y no hablamos sólo de Black Mirror, que ha hecho de este tipo de recursos tecnológicos la base argumental de sus tramas.

4) Herramientas de acoso e invasión de la privacidad. Publicación de vídeos vergonzantes. Intrusismo inquietante y anónimo. Espionaje. Ciberlocalización. Chantaje. Patologías como la adicción a la pornografía. Son temas de siempre, que han dado pie a muchas tramas de ficción, pero a los que internet y los móviles han dado nuevos bríos.

5) Los videojuegos, cada vez más sofisticados, y con herramientas visuales que también se utilizan en las películas. No sólo se adaptan algunos –lo que dicho sea de paso, se ha hecho con escasa fortuna–, sino que los esquemas narrativos son replicados en el cine, con el héroe que usa determinadas armas, y ayudado por mentores, supera ciertos obstáculos. El cine querría incorporar la capacidad de decisión del jugador, pero eso de momento sólo se ha hecho de modo experimental, y no ha sido muy exitoso.

6) Software para escribir guiones. Evidentemente las historias no se escriben solas, para hay programas que dan la estructura básica y el formato estándar utilizado por los profesionales, lo que facilita la escritura. Y por supuesto los procesadores de texto, como el que uso para escribir estas líneas, permite repasar, borrar, cortar, pegar…

7) Rodar en digital. Adiós al celuloide. Abaratamiento de costes, se puede rodar cuanto se quiera, la limitación es el tiempo pero no la cantidad de película disponible. Se puede rodar un plano sin cortes durante horas si alguien lo desea. Los laboratorios no deben revelar y positivar el negativo.

8) El uso de drones para tomas aéreas y planos cenitales. Ya no son necesarias costosas grúas o helicópteros, al menos para determinados planos, que pueden ser muy resultones recurriendo a un dron con una cámara montada en él, y manejada por un operador desde tierra.

9) Cámaras ligeras y estables, que pueden moverse ni necesidad de los raíles de un travelling, y seguir a los actores o un vehículo, sin excesivos temblequeos, a no ser que éstos sean un efecto más deseado por el realizador.

10) Efectos visuales generados con ordenador. Hasta cierto punto, están al alcance de todos los bolsillos. Hay abundante software y licencias para crear determinados planos, las imágenes son más manipulables que nunca. Se pueden borrar elementos que no correspondan a la época en que transcurre la historia, y ahora casi se puede decir que el único límite para lograr un determinado efecto es la imaginación de sus creadores.

11) Las herramientas de captura de movimiento. Permite grabar a un actor cubierto de sensores y reproducir sus movimientos en el ordenador, para que los realice una extraña criatura como Gollum. Bienvenidos a la era de los actores digitales.

12) Edición digital. El montaje ya no es físico, sino que se hace en el ordenador, lo que permite afinar hasta el infinito, probar un inserto, recortar unos fotogramas. Una vez más, el único límite es el tiempo, no se puede estar probando una y otra hasta el infinito. Pero si uno tiene dudas, y quiere probar algo, puede hacerlo las veces que considere oportuno.

13) El cine de animación digital, y la pizarra digital. Las posibilidades se han multiplicado por mil gracias a John Lasseter y Pixar, la animación a mano es en cierto modo una rareza, e incluso la que se considera como tal utiliza las herramientas facilitadas por la tecnología. Si los efectos digitales en el cine realista permiten cualquier cosa, esto es aún más cierto en el cine animado.

14) El nuevo concepto de “estudio de producción”, que ha evolucionado. Aunque persisten las “majors” hollywoodienses, los gigantes de internet, tecnológicos y plataformas en streaming se han sumado a la producción de contenidos propios. Especialmente llamativo es el caso de Netflix, que produce series y películas en todo el mundo a un ritmo comparable al que mostraban antaño los estudios de Hollywood.

15) La democratización en la realización de películas. Dirige tu propia película con un teléfono móvil y coste prácticamente cero. Reúne un grupo de amigos cómplices y haz tu primera película, ya no tienes que pedir a tus padres que confíen en ti e inviertan, o esperar a que te den la subvención de turno. No harás una gran superproducción a lo Spielberg, pero puedes hacer tus primeros pinitos. E incluso dar a conocer tu obra en plataformas como YouTube o, con un planteamiento más profesional, Vimeo. Por supuesto que el dinero garantiza mayor calidad de producción y una mejor difusión, pero entre la nada y algo, la distancia es, simplemente, infinita. Además, las campañas de "crowfunding" permiten lograr microinversiones de muchos usuarios y poder acometer proyectos de algo más que "low cost".

16) Proyección digital en las salas de cine, se acabaron los proyectores de celuloide de 35mm y similares, y el trajín de copias aquí y allá, bienvenidos a la hora del DCP. Ahorro de costes a la hora de tirar copias y llevarlas a destino, los discos duros son más baratos, descargas de códigos para proyectar. No hay ya arañazos, aunque a veces la tecnología falla en la descarga de la copia a proyectar, y los puristas protestan, no es lo mismo que el cine, cine.

17) Home Cinema. Soluciones domésticas que ofrecen alta resolución y sonido envolvente perfecto. Convertir el salón de tu casa en una pequeña sala de cine. Con videoproyectores o pantallas de muchas pulgadas, algunos en su propio domicilio gozan de instalaciones que nada tienen que envidiar a ciertas pequeñas salas de algunos multicines.

18) Dispositivos de reproducción portátiles para ver el cine o las series. Ver las películas en los desplazamientos, tren, bus o avión. En el ordenador portátil, la tableta o el teléfono móvil. La inmediatez y el “cualquier sitio” como prioridades frente a una gran pantalla o un cómodo butacón.

19) Almacenamiento digital de las películas. Ya no hablamos de un disco DVD o Blu-ray, u otros soportes físicos, incluidos discos duros. Ahí, está la nube que todo lo soporta, y los servicios de streaming, la disponibilidad de una película a un clic en tu ordenador o en el mando a distancia de tu tele. Y están además los archivos compartidos por los usuarios. La subida de películas a la red a cargo de quien se ponga a ello. Con frecuencia de un modo inmoral, saltándose la ley, ignorando los derechos de autor, facilitando el lucro de algunos, y el ahorrarse unos euros de otros. Piratería, vamos. Pero en cualquier caso, el acceso a cualquier película en cualquier momento es más fácil que nunca. Incluidas películas raras, de otras nacionalidades, con subtítulos improvisados. La calidad será en muchos casos pésima, pero a veces un cinéfilo tiene a su alcance hacerse idea de películas que no habría podido ver ni en la programación de una sensible filmoteca.

20) Conservación segura de los originales de las películas. Antes las viejas películas de acetato requerían condiciones de almacenamiento muy especiales, en un sótano, a bajas temperaturas. Un incendio podía ser una catástrofe. De hecho, muchas películas de los primeros tiempos se han perdido por no haber sido guardadas de modo seguro. Ahora una opción para preservar las películas para las futuras generaciones en su remasterización digital, con un proceso de escaneado que permite incluso eliminar imperfecciones y lograr copias impolutas.

21) La promoción digital. Quien no puede permitirse una carísima campaña publicitaria en teles, siempre puede mover sus redes sociales e impulsar acciones low cost.

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