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El ser humano no deja de sorprenderme. Existe un espécimen de individuo, que podríamos denominar ‘espectador regazado’, que no acude casi nunca al cine. Sólo cuando se ha enterado de que una película ha arrasado en la temporada de premios, y todos sus vecinos le han recomendado que vaya, porque va a pasarlo como nunca. Así que pasa por taquilla con el único propósito de constatar que “no es para tanto”. “Buf, y este horror ha emocionado tanto a la gente. Pues son unos tontos, porque no vale nada”. Y se queda tan ancho.

Entiendo también que cuando se tienen demasiadas expectativas (como dirían ahora los guays, se produce un exceso de ‘hype’), resulta muy complicado pasarlo bien. Puede ocurrir como en el caso de mi amigo, el que se pasó media vida pensando que si tuviera un Ferrari las mujeres se iban a pelear por estar con él, de modo que cuando se lo compró y vio que seguían huyendo en cuanto le veían, se cogió una depre de caballo.

la la land los paraguas de cherburgoOcurre en este momento con La La Land, que puede no ser el mejor musical de la historia. De hecho quiere ser Los paraguas de Cherburgo, mejor resuelta, pues Jacques Demy conseguía que salieras realmente impactado, mientras que las canciones estaban elaboradas con frases que parecían diálogos cotidianos, una auténtica maravilla. Pero el film de Damien Chazelle me demuestra que tanto él como el compositor Justin Chadwick, tienen un enorme cariño –como cada uno de los dos protagonistas– al jazz y al cine, y salí con ganas de cantar y bailar…

Aún a riesgo de que los que la están descubriendo ahora piensen que soy idiota (¡pero si no vale un pimiento!) confesaré incluso que he ido a verla dos veces. Con la enorme cantidad de novedades, no sólo de cine, también de series, nadie se puede permitir el lujo de repetir nada. Creo que no había reincidido con un estreno desde que hace años me tragué Kill Bill seis veces (seguidas).

Ya se puede decir que ha entrado en el club de aquellos films cuyo título en español no ha cuajado. O sea, entiendo que La La Land tenía difícil traducción. No iban a ponerle Ti Ti Tierra, que sería lo más parecido. Pero la opción por la que se ha decantado la distribuidora no se ha impuesto. Si le preguntas a uno si le ha gustado La ciudad de las estrellas contestará “¿lo qué?”, o “ni idea, no sé cuál es ésa, pero no vayas a ver La La Land, que fui ayer y está sobrevalorada".

once una vezAntes ha ocurrido con algunos casos. Pocos conocen Vértigo, de Alfred Hitchcock, como De entre los muertos, tal y como se denominaba cuando se estrenó en España. Nadie recuerda hoy que West Side Story se llamaba Amor sin barreras. Ni que la serie Friends se estrenó en Canal + como Colegas, y de hecho lo pueden constatar quienes tengan los DVD de la primera temporada. Me acabo de enterar que Once era Once (Una vez).

A veces se ha impuesto, con el paso de los años, la traducción literal espontánea del original, lo que se ve en el caso de Groundhog Day, a la que nadie en España se refiere como Atrapado en el tiempo, sino como El día de la marmota. Mi caso favorito, Braindead, a la que ni el Tato alude por el ridículo Tu madre se ha comido a mi perro.

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