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Detesto las redes sociales. Sí, ya sé que están de moda, pero por lo general aportan poco. A veces me parecen un ‘gritódromo’ donde la gente desahoga sus frustraciones cuando no tiene dinero para ir al fútbol. Un ejemplo, la escritora Lucía Etxebarría fue condenada por insultar a la directora de un programa televisivo. Tuiter echaba humo (si te dieran un euro cada vez que alguien escribe que ‘arde’ tu cuenta bancaria superaría a la de Amancio Ortega). Pero la mayoría de comentarios me dejaban un poco perplejo, todos en plan “Le está muy bien empleado, que aprenda educación… ¡esa guarra!”. Se ve que no habían sacado grandes conclusiones de la sentencia.

Pero aunque parezca mentira, también puedes encontrar a gente constructiva en Facebook, como me ocurrió el otro día con el insigne autor de libracos Cruz Delgado Sánchez y el desconocido por mí Aramis D. Pérez Plasencia, a raíz de mi post sobre “películas de las que hemos rechazado el título en español”.

trekAportaba el primero otro caso no conocido por el nombre que se trató de imponer en español, pues nadie dice La conquista del espacio, sino Star Trek. Mientras que existe un caso opuesto que afecta al menos a los de nuestra generación, que tratamos siempre de hablar de Star Wars, para estar a la última, aunque nunca podemos evitar que en el curso de la conversación se nos escape algún que otro “las películas de La guerra de las galaxias”.

Por su parte, nuestro nuevo amiguete comentaba que en esta última saga galáctica nos referimos por norma general a los “yedai”, mientras que el episodio sexto siempre será “el retorno del yedi”.

Clint EastwoodEl debate arrojó una conclusión clara. Hace no tanto tiempo en España ni se chapurreaba la lengua de Sespir, por lo que nuestros paisanos hablaban sin rubor del Yon Vuaine, el Clin Eato e incluso de Cargable, Flan Sin Nata, y Melón Blando, de la misma manera que del grupo musical Estato Oscuro, con acento castizo y mucha gracia.

Por el contrario, en este momento nos encontramos en la era del “Maraya Carei”. O sea que aquí todo quisqui pone en el currículum aquello del “Nivel Medio de Inglés”, maniobra que da mucho el pego. Al menos hasta que te reciben en una entrevista de trabajo con un “Hi! Why should we hire you?”, y ya la hemos liado. Ese afán de mantener las apariencias explicaría por qué en este momento “Los Teleñecos” de toda la vida se han convertido por arte de magia Disney en “Los Mapes”.

Se me ocurre un ejemplo que daría para una tesis doctoral. Ilustra cómo hemos pasado del “ni idea de idiomas pero nos trae al pairo” al “somos un país moderno y políglota” (“pero en el fondo seguimos sin tener ni idea”, apunta Cruz). Como triunfó antaño, el protagonista de Espartaco será siempre Quir Duglas. Pero el de Instinto básico, que aterrizó ya en la era guay, se pronuncia Maikel Daglas.

De esta forma, padre e hijo no tendrían el mismo apellido.

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