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Los americanos le han sacado mucha tajada en el cine a sus ‘oldies’ o viejos temas musicales, véase Blue Velvet, Pretty Woman, Stand By Me, My Girl, o Sweet Home Alabama. Siempre pensé que en España estamos desaprovechando el potencial de exitazos de cuando éramos ‘ñajos’.

cassette mocedades queridos mocedadesA decir verdad, no acabo de verle posibilidades a un largometraje que se titule Porrompompero, pero sí que sería apelotante inspirarse en los grandes éxitos del conjunto más bizarro y gótico que ha dado la historia de la música española. De pequeño recuerdo que me daban mucha risa las musicassettes de gasolinera de esta formación, pues en la portada aparecían unos señores cuarentones, y sin embargo tenían la osadía de denominarse Mocedades.

Ya cuando pasaron de los 50, como aquello se había convertido en despiporre pasaron a ser El Consorcio, nombre de una nueva formación con los miembros más conocidos.

En realidad, nunca fue un conjunto tal cual, sino una señora que cantaba muy bien, pero que como tenía ocho hermanos, se los llevaba para que le hicieran coros y acompañamiento con la guitarra. ¡Eso sí que es preocuparte por tu familia! Al menos hasta el 84, cuando les dijo "ahí os quedáis". La buena mujer entonaba unas letras tan trágicas, tristes y desgarradoras que ríete tú de los dramones de Isabel Coixet o Ken Loach. Ninguna tenía desperdicio, todas daban de sobra para siniestros argumentos, sobre todo "Secretaria". ¡Qué canción tan oscura! Lloraba cada vez que lo escuchaba y aún hoy, sólo pensar lo que dice me pone la piel de gallina.

cassette“Secretaria, secretaria, la que escribe, escucha y calla”.

De pequeño no entiendes nada, pero ahora alucino en colores. Cuenta la historia de una sufrida secre, que ha dedicado su vida a trabajar como una esclava, desde muy joven.

“Te firme mis veinte años, te ayudé a subir peldaños”.

Como se ve que está de buen ver, el tío desagradecido sólo piensa en beneficiársela. De la noche a la mañana, la pobre alma de cántaro se convierte en víctima de acoso laboral.

“Y al negarme a ser amable, me ignoraste, y sólo fui tu secretaria”.

Todo indica que ella está loquita por sus huesos, pero como está casado, le da calabazas. Al menos, el tipo no la despide, simplemente se desentiende.

“Hemos compartido juntos, tus fracasos y tus triunfos, y hasta creo haber tejido yo tus canas. Pero allá a las siete en punto, tú te ibas con los tuyos. Yo a mi casa”.

Se queda solita, qué pena. Mientras tanto, el muy canalla enseguida se buscaba otros objetivos para ponerle los cuernos a su señora.

“Fui también la celestina, de tus citas clandestinas. Y aprendí a estar bien callada”.

Para colmo de males, ¡los encuentros eróticos también los tenía que organizar ella! ¿No ha pasado por el sindicato para que le aclaren si eso entraba en sus obligaciones laborales? Pero lo más humillante debía ser… ¡tener que comprar un detalle para las queridas!

“Era yo quien escogía, Las flores que cada día enviabas a tus jóvenes amadas”.

Pues bien, a pesar de lo mal que se porta el tipo con ella, ¡al final de la canción reconoce que está un poco pillada! ¡Sí que es duro eso de obsesionarse con quien no lo merece! Menuda relación tóxica.

“Casi esposa, buen soldado, enfermera… y un poquito… ¡enamorada!”.

¡Esto sí que es una oda a la sumisión femenina, y no las Cincuenta sombras de Grey de las narices! Los que escribían las tragedias griegas eran unos aprendices al lado del que compuso esta letra.

 

Otras canciones tenebrosas de Mocedades que darían para películas:

Maitechu mía. En ésta, les acompañaba Plácido Domingo. Un tipo dejaba a la 'churri' esperando, muerta de pena, más preocupado por ganar pasta que por estar con ella. No regresa hasta que no consigue suficiente dinero, claro que por entonces resulta que ella, ¡ya se ha muerto! Normal.

Le llamaban loca. Aún más oscura, iba sobre una mujer enamorada de otro vividor que también la había dejado tirada, pero ella seguía estando tan embelesada que se le iba la olla. ¡Y venían los loqueros para llevarla al manicomio! “Y unos hombres vestidos de blanco le dijeron ven...”. En Madrid somos todos laístas! No decimos de una mujer que "le llamaban loca", los castizos decimos que "la llamaban loca". Si "le llamaban loca" es que era un señor, así que en la capital del reino era un himno gay.

Tómame o déjame. "Cuando llegas tarde a casa, no tienes por qué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar", decía la letra. Cuando yo era pequeño, me preguntaba si es que el hombre había estado encendiéndole la chimenea a la otra: a la querida. Se ve que a pesar de mi ingenuidad infantil, no iba mal encaminado, porque seguro que la había estado calentando, aunque fuera de otra forma.

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