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Devoro estos días “El monarca de las sombras”, volumen recién aparecido de mi adorado Javier Cercas, intelectual de izquierdas que esta vez tiene la osadía de tratar de comprender a su tío abuelo, Manuel Mena, héroe franquista caído en la Batalla del Ebro. Debería ser lectura obligatoria estos días en los que muchas estrellitas de la política se autoproclaman jueces de lo que ocurrió hace ochenta años sin tener ni pajolera idea.

Pero entiendo a David Trueba cuando por lo visto le advirtió que no lo escribiera. Curioso que ambos se traten. Por norma general, cuando un realizador lleva al cine un libro de un autor se desatan enfrentamientos encarnizados entre ambos, por los inevitables cambios y luchas de egos (que se lo pregunten a Stephen King, que deseaba decapitar con un hacha a Stanley Kubrick en tiempos de El resplandor). Pero estos dos se hicieron muy amigos cuando el madrileño adaptó Soldados de Salamina.

portada“¿De verdad vas a escribir otra novela sobre la guerra civil? Pero, ¿tú eres gili*** o qué?”, le espetó esta vez el cineasta. “Mira, la primera vez te salió bien porque pillaste al personal por sorpresa; entonces nadie te conocía, así que todo el mundo te pudo usar. Pero ahora es distinto. ¡Te van a dar hasta en el carnet de identidad, chaval! Escribas lo que escribas, unos te acusarán de idealizar a los republicanos por no denunciar sus crímenes y otros te acusarán de revisionista o de maquillar el franquismo por presentar a los franquistas como personas normales y corrientes y no como monstruos”. Temo que será así.

Como se explica en el libro, el propio David Trueba nunca habla, ni siquiera con sus más íntimos, de sus problemas más personales. Al parecer sigue esa famosa máxima del fallecido actor Antonio Gamero: “Yo a mis amigos no les cuento mis penas. ¡Que les divierta su p*** madre!”. A pesar de todo al final se ha sincerado, y por lo que cuenta precisamente se ha convertido en un ejemplo de empatía con el rival, que me ha parecido digna de elogio.

Como se comenta en los mentideros, el hombre ha sufrido mucho porque estaba tan feliz con su esposa, Ariadna Gil, hasta que se la levantó durante el rodaje de Alatriste, nada menos que Viggo Mortensen, lo cuál es terrible, pero entiende que ella poco podía hacer para resistirse a un tipo así. “No es una estrella de cine”, explica Cercas. “En realidad se trataba de algo mucho peor: de una estrella de cine que se resiste con uñas y dientes a ser una estrella de Hollywood, lo que la convierte en una estrella de Hollywood al cuadrado, uno de esos tipos con los que todas las mujeres sueñan con razón". Hasta se ha contado en este blog que el tipo mola.

alatriste viggo mortensen ariadnaUn día de depresión, Cercas le explicó a Trueba que llevaba el asunto con demasiada dignidad. “Una cosa es ser un caballero y otra ser un imbécil. Desahógate un poco. Mira, mira, repite conmigo: ¡Sinvergüenza!”, argumentó el novelista. Pero no sirvió de mucho. “El problema es que además el hijo de perra es un tipo estupendo, una persona buenísima y un actor cojonudo. ¿Cómo quieres que me cague en él?”.

“¡Pues por lo menos cágate en su mujer”, le dijo entonces, pero su interlocutor se ofendió. “¿En la madre de mis hijos? ¡Cómo se te ocurre!”, sentenció. Deberíamos aprender todos un poco de él.

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