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Por fin Nicolas Cage ha reconocido que no interpreta, durante su comparecencia en el Festival de Toronto para promocionar Mom and Dad, su última joyita, que no he visto, pero si encabeza él el cartel será de traca. “Yo no actúo, siento”, ha afirmado allí, aunque no aclara qué siente, yo creo que hastío y pocas ganas de rodar cine.

Antaño ganó un merecidísimo Oscar por Leaving Las Vegas, se zampó una cucaracha para incrementar el realismo en Besos de vampiro, y hasta se arrancó dos dientes sin exigencias del guión para sufrir dolor físico, lo que le ayudaría a meterse en la piel de un combatiente de Vietnam, en Birdy.

Pero hoy su carrera está más muerta que la de Fofito. Si en la antigua URSS caías en desgracia, te mandaban a Siberia, pero si ejerces como crítico de cine te enteras de que has hecho algo mal (posiblemente bastante grave) cuando el director del periódico o revista en cuestión te manda a la proyección de uno de los 6 ó 7 espantos que el actor rueda al año, donde se le cae la peluca cuando corretea.

¿Qué ha ocurrido para que el ‘sobrinísimo’ de Francis Ford Coppola haya pasado de actor de culto a pesadilla de los aficionados al cine? Especulamos con 10 posibles razones que explicarían que ruede películas tan nefastas.

1. Se arruinó, tuvo que venderlo todo y anda necesitado de pasta. En 2009, una investigación fiscal destapó que el actor debía 7,5 millones de euros a Hacienda. Se defendió culpando a su contable, pero posiblemente tuvieron algo que ver su afición por comprar coches de lujo (22 en el año 2007), una mansión encantada, calaveras de animales exóticos y pigmeos y hasta fósiles por grandes sumas de dinero.

2. Resulta obvio que se le da mal seleccionar guiones. Un actor que acepta protagonizar bodrios como El aprendiz de brujo, o no se ha leído el libreto o tiene escasa capacidad crítica. Si hace años escogió títulos tan sólidos como Adaptation, o Arizona Baby debió debió ser por casualidad.

peluca3. Toma setas alucinógenas que… ¡guarda en la nevera! Él mismo desveló en una entrevista televisiva que un día pilló a su gato comiéndose unas que había sacado de la nevera. Decidió acompañarle en el viaje, con el resultado de que ambos pasaron varios horas mirándose fijamente a los ojos. La estrella acabó convencida de que habían sido hermanos en otra vida. Sin comentarios.

4. Estar a punto de provocar una guerra entre Estados Unidos y Mongolia pasa factura. Tras gastarse 347.000 euros en una calavera de tarbosaurio, las autoridades de Mongolia, donde se había desenterrado la misma, le reclamaron que la devolviera, ya que allí la posesión de fósiles no es legal. Se negó en redondo hasta que se desencadenó un grave conflicto diplomático entre su país y la nación asiática, por lo que al final tuvo que entregarla.

5. Debe tener como agente al peor profesional de Hollywood. No, el hombre no se esfuerza mucho; si yo fuera actor de Hollywood huiría de semejante inútil como de la peste. A poco que conociera el mundillo, se habría enterado de que si Nicolas Cage continuara interviniendo en un film de calidad al año, ingresaría más pasta que con siete horrores que sólo se estrenan en canales por cable.

6. Se niega a tomar medicinas. “Como actor, necesito poder sentirlo todo, y por eso rechazo todo tipo de medicación que me quite el dolor”, declaró. Así que cuando tiene dolor de cabeza, no se toma una aspirina… ¡elige el siguiente proyecto que va a rodar!

7. La separación de Patricia Arquette debió alterarle. En los 80 se enamoró perdidamente de esta intérprete, que en lugar de decirle que saldría con él cuando los cerdos tengan alas, se lo quitó de encima asegurándole que lo haría si le regalaba una orquídea negra (no existen de ese color) y un autógrafo de J.D. Salinger (escritor aislado de la civilización). El hombre aceptó el reto, así que al final le llevó un ejemplar de esta flor modificada genéticamente, y una carta firmada por el escritor que no se sabe cómo logró. Arquette aceptó casarse con él, pero el día de la boda a Cage le entró un ataque de ira en el aeropuerto y la suspendió. Finalmente se casaron unos años después, pero en nueve meses se separaron. Después ha tenido otros matrimonios que no han durado mucho (tardó cuatro meses en separarse de Lisa Marie Presley, hija de Elvis), así que su vida personal puede calificarse como caos.

8. Alojarse en el castillo del Conde Drácula no le ha sentado bien. Cuando rodó (ojalá se hubiera quedado en casa) la tremebunda Ghost Rider. Espíritu de venganza en Rumanía, en 2012, aprovechó unos días libres para dormir en el castillo del príncipe de las Tinieblas. “Quería canalizar la energía, pero fue escalofriante”, declaró. Obviamente, la experiencia debió alterarle.

9. La cafetería a la que acude no debe ofrecer mucha calidad. Se vanagloria de que come todos los días en un local que ofrece un menú de 9 euros. Se ignora qué le dan, pero yo que él cambiaría de sitio, a ver si le ofrecen alimentos que le sienten mejor.

10. Su principal error: trabajar con Michael Bay. La mayor equivocación de Nicolas Cage en toda su carrera ha sido ponerse a sus órdenes en La Roca, ya que se distingue por volver locos a los actores. Tras el film citado, el grandioso Sean Connery rechazó El señor de los anillos para filmar La liga de los hombres extraordinarios, con Transformers Shia LaBeouf pasó de ser la estrella emergente más importante de su generación a dar ruedas de prensa con una bolsa en la cabeza, su compañera de reparto, Megan Fox sufre brotes de esquizofrenia e hizo unas declaraciones incendiarias calificándole de tirano que dieron al traste con su carrera, y hasta el gran Anthony Hopkins ha dado muestras hace poco de senilidad calificándole tras trabajar con él en Transformers: El último caballero, como “genio”, y no contento con eso, comparándole después con… ¡Steven Spielberg y Martin Scorsese!

 

 

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