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Estos días se emiten en cadenas televisivas, y se proyectan en cines, unos anuncios publicitarios de la Obra Social de una conocida entidad bancaria, titulados “Los imprescindibles”. En ellos se entrevista a personas que realizan trabajos muy importantes para la sociedad, o sea médicos que salvan vidas, investigadores que luchan para encontrar la vacuna contra el cáncer, etc. Estaba esperando que hubieran rodado uno sobre los críticos de cine, pero o se les ha olvidado, o hasta ahora no lo han puesto…

Cada vez que los veo me viene la misma pregunta a la mente, ¿existe algún motivo para la existencia de los críticos de cine? O sea, ¿hacemos que el mundo sea mejor o si mañana nos muriéramos todos de repente nadie se daría ni cuenta? ¿Mi vida tiene algún sentido? Se me ocurren 10 razones que justifican nuestra existencia:

1. Para que el público descubra nuevos títulos. Se entiende que deberíamos ser una especie de guías, aunque en realidad pocos quedan hoy día que lean las reseñas antes de meterse al cine, y quienes lo hacen no acaban de fiarse de ningún experto en concreto, leen con suspicacia nuestros pomposos argumentos. A los que trabajamos en el gremio nuestros conocidos jamás nos preguntan qué ir a ver, pero si les presentamos a un colega, enseguida le consultarán si merece la pena ir a ver algún título en cartelera.

50 sombras mas oscuras2. Para evitar que los espectadores acaben viendo grandes truñacos y no vuelvan al cine. Pues resulta que la distribuidora evitó enseñarnos antes de su estreno 50 sombras más oscuras. De quienes la vimos una vez llegada a los cines, no he leído a nadie que le dedicara ni una línea elogiosa, las críticas consistían más bien en una colección de exabruptos. Eso no impidió que recaudase 374 millones de dólares a nivel mundial, así que algo falla.

3. Para difundir los estrenos de cada semana. En todas las webs, el mayor porcentaje de lectores vienen de Google. En los tiempos que corren si alguien quiere leer una crítica escribe en el buscador el título de la peli que ya conoce, así que si desconoce su existencia jamás llegará hasta nosotros.

4. Resultamos inevitables como la muerte o los políticos. Desde que el primer pintor rupestre dibujara un rudimentario dinosaurio en las cuevas de Altamira, alguien miró y preguntó ‘¿qué es esta birria?’, ignorando que en el siglo XXI existe una larga lista de espera para poder contemplar la obra de este artista pionero. O sea que resulta inevitable que existan las críticas de arte, gastronómica y de cine; lo siento por Alejandro Amenábar y todos esos 'genios' de la realización de cine que llevan tan mal que se cuestione su trabajo.

5. Para analizar el cine. Esto debería ser lo más importante. Se supone que tendríamos que explicar puntos de cada título que han podido pasar desapercibidos para los espectadores. Pues bien, con notables excepciones, el 90 por ciento de mis compañeros se limitan a arremeter a lo burro contra las películas, como Carlos Boyero, que por ejemplo escribió “Para mí, Nolan ha abusado de alguna droga muy rara que le ha dañado seriamente el cerebro. Sólo así puede explicar el cúmulo de estupideces pretenciosas que representa Origen”.

6. Para señalar en qué deben mejorar los cineastas. En teoría nuestras opiniones deben ser constructivas, o sea que deberíamos señalar las virtudes de un título en concreto, y si también se señalan defectos, éstos se deben argumentar. De esta forma cuando Christopher Nolan leyera por ejemplo a un bloguero de Murcia, se enteraría de que ha dirigido mal a un actor, así que la próxima vez pondría más cuidado. Lástima que en la práctica se dicten sentencias poco útiles para quienes se dedican al cine como “Batman vuelve, debería haberse quedado en su casa”, o cuando se adaptó Crónica de una muerte anunciada, y un crítico escribió “Crónica de una mierda anunciada”.

que grande es el cine7. Para canalizar nuestra envidia. Seamos sinceros, Brad Pitt es tan guapo, tan listo e incluso tan buen actor, que a muchos nos produce auténtico asco. El que más o el que menos espera como agua de mayo que le pongan de vez en cuando a parir, porque ha metido la pata protagonizando el peñazo del siglo. Algunos de mis compis sienten auténtico odio, así que se despachan a gusto, como sabe muy bien Harrison Ford, pues cuando protagonizó la comedia Morning Glory, el diario Miami Herald opinó “Tenía mucha más gracia en Medidas extraordinarias, y eso que era una película sobre niños con enfermedades terminales”.

8. Para que seamos los únicos espectadores de ciertos títulos. He visto cosas que vosotros no creeríais. Suele pasar con películas españolas que sólo hemos visto los del pase de prensa y pocos más, o sea que hemos servido como conejillos de Indias. Aunque normalmente mejor que sea así.

9. Existimos porque tiene que haber de todo. Resultamos especímenes apasionantes, muchas veces sorprendemos e intrigamos. "Sobre Ingmar Bergman debo decir que los críticos no tienen ni idea de lo que está diciendo, pero, pese a todo, les chifla...”, declaró en una ocasión Billy Wilder. “Existe una asociación internacional de ese tipo de críticos, capaces de extasiarse ante el asno muerto de Jean Cocteau envuelto con telas encima de un piano”.

10. Para buscar significados ocultos. Recuerdo una anécdota sobre este tema. Los cronistas se devanaron los sesos tratando de explicar por qué William Wyler había renunciado a sus característicos planos generales para mostrar los rostros de sus actores en La alegre mentira. Se escribió que para esa historia quería resaltar la humanidad de los personajes. Mucho después, el realizador en una entrevista confesó que la protagonista, Frances Dee, se había quedado embarazada, por lo que no podía sacar su cuerpo entero.

 

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