saltar al contenido principal

 

Rutger Hauer Roy BattyHe visto cosas que vosotros no creeríais, atacar naves en llamas más allá de Orión, y ¡una secuela de Blade Runner! ¡Ahí es nada! Menuda herejía. Pensaba que en cuanto empezara la proyección iba a sufrir un colapso nervioso o un infarto; no apostaba un duro porque saliera por mi propio pie del cine.

La buena noticia: tiene bastante mérito que haya sobrevivido alguien como yo, que considera la primera entrega como una de sus dos o tres películas favoritas, y que la ha visionado más veces que las reposiciones de Verano azul. Esto indica que existe un enorme respeto por la creación de Ridley Scott, que tiene entidad propia, que sabe crear cierta intriga, que su reflexión sobre temas ya tratados como la esencia del ser humano, y sus preocupaciones sociales tienen miga, y que como ya se sabía desde Incendies, Prisioneros o Sicario, a Denis Villeneuve se le puede considerar uno de los grandes realizadores actuales. Toda una hazaña, os lo digo yo, no os perdáis la peli. ¡Buen intento, chavales!

Rachel

En cualquier caso, se confirma lo que todos sabíamos, que no tiene ni punto de comparación con el original, obra maestra absoluta pese a que en su momento el ínclito Diego Galán la calificara de "historieta" (críticos, bah). En mi cabeza, dentro de poco, el recuerdo de la nueva se perderá como lágrimas en la lluvia. Éstas son las 10 principales razones que se me ocurren para argumentarlo:

1. Gran esfuerzo de los geniales Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch con la banda sonora, que a ratos logra evocar muy bien la música de la primera. Pero no me animo a escuchar el disco de vez en cuando en mi casa, con la de vueltas que le he dado al de aquélla. Es más, recuerdo que en su momento en España no se editó la versión auténtica de Vangelis, sino una especie de sucedáneo, y aún así nos valía porque no teníamos otra cosa. Tampoco vaticino que las nuevas composiciones vayan a utilizarse como sintonías para programas televisivos, como lo que ocurrió con “En portada”, programa de La 2.

2. Digno trabajo de los guionistas, sí, claro, pero… ¿dónde están esas frases memorables tipo “Es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo”. Dudo que nadie salga de Blade Runner 2049 recordando ni una línea de los diálogos. “Yo tuve tu trabajo una vez” parece poca cosa. Si hasta las letrajas del principio de aquélla eran memorables: “a eso no se le llamó ejecución, se llamó retiro”. Sniff.

3. La secuela se toma su tiempo, el suficiente. 163 minutos, con graves caídas de ritmo, se hacen largos. Y lo que tarda en salir el Deckard prometido… En la primera no falta ni sobra nada.

Ana de Armas4. No admite comparación el romance desesperado entre Deckard y Rachel, con el soso rollete tipo Ghost, donde Ryan Gosling interpretando al pellejudo KB36-3.7, llamado simplemente “K”, no puede tocar a su churri, Joi, más que nada porque es una especie de holograma, que puede llevarse consigo en un pen drive.

5. Cuando veo a Ana de Armas, que encarna a la tal Joi, me viene a la mente El internado y alguna otra serie de Antena 3. Muy guapa, sí claro, trabaja bien, pero no tiene el talento, ni la presencia de Sean Young y Daryl Hannah ni de lejos.

6. La carrera de Rutger Hauer brilló con el doble de intensidad, aunque duró la mitad de tiempo, enseguida pasó a estar totalmente olvidado. Se echa mucho de menos a Nexus 6, o a alguien que haga que se le olvide. Han traído el recambio del mismo país del actor, Holanda, pero aunque Sylvia Hoeks se lo trabaja bastante, no es igual.

7. Muchos homenajes al original no aportan nada. Por ejemplo, aparece Gaff, el policía encarnado por Edward James Olmos, que sí, desata cierta nostalgia, pero sus planos se podrían recortar de la peli sin que se echaran de menos. Repetir varias veces el imponente aspecto de la añorada Rachel sólo produce ganas de salirse del cine y ponerse en casa la cinta de 1982.

8. Muy lograda la reconstrucción de la estética, sin duda, pero... Visualmente impactante; la apabullante fotografía de Roger Deakins se sale, toda una obra de arte. Sin embargo, la anterior fue revolucionaria, lo más imitado en el género hasta la llegada de Matrix. No se dirá que existe un antes y un después de Blade Runner 2049.

9. ¿Qué fue de la voz en off? O sea, a Ridley Scott no le gustó este detalle, de hecho la eliminó en el ‘director’s cut’. Pero a algunos fans nos encanta, nos recuerda al cine negro. ¿Dónde están esas frases sugestivas tipo “No nos advierten sobre los asesinos en los periódicos. Esa era mi profesión. Ex policía, ex blade runner… ¡ex asesino!”? Ay, qué peliculón era aquél. 

Harrison Ford10. Falta emoción, lo que supone el defecto más importante. Salvo los personajes de Robin Wright, y Harrison Ford, los demás parecen hastiados, aburridos de existir, distantes, la historia de amor holográfico no acaba de funcionar, nadie parece compartir emociones humanas, ni preocuparse por el gran tema del film, la fugacidad de la vida, y sobre todo se pasa tres pueblos Jared Leto componiendo a su personaje como un témpano de hielo. Si en la ficción se acusa a los replicantes de carecer de alma, la que no dispone de ella sería la propia peli. No pasaría el test de Voight Kampff.

En resumen, equiparar este sacrilegio con el film de 1982 viene a ser como comparar a Mozart con Kiko Rivera

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Magazine

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para obtener datos estadísticos anónimos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para cambiar la configuración u obtener más información consulte nuestra política de privacidad y cookies. Saber más

Acepto