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Pulp Fiction¿Qué tienen en común Pulp Fiction, Kill Bill, Shakespeare enamorado, El paciente inglés, Chicago y Los otros? En todos está detrás el productor Harvey Weinstein, que con estos films de aire 'indie' se dirigió al público adulto, en un momento en que Hollywood está infantilizado.

“¿Harvey? No, no caigo”, respondería en este momento cualquier estrella de Hollywood, de ésas que como les daba de comer, han estado mirando hacia otro lado cuando éste se propasaba cien pueblos con las aspirantes a actrices, hasta ahora, cuando The New York Times desvela que acosaba a numerosas mujeres.

Por supuesto, me parece deplorable el comportamiento del que ha sido uno de los pesos pesados de la industria. Pero la situación actual, salvando las distancias, claro, me recuerda a aquella hilarante secuencia de Uno, dos, tres, una de las más divertidas comedias de Billy Wilder, cuando James Cagney le pregunta al inolvidable Schlemmer, su subalterno en la filial alemana de Coca Cola, qué hizo durante el genocidio judío.

–Trabajaba en un subterráneo.

–¿Luchaba contra la resistencia?

–No, era conductor. Usted sabe, del metro.

–Ya, y por supuesto, era usted anti-nazi, y nunca le gustó Adolf…

–¿Adolf? ¿Qué Adolf?

leonardo dicaprio harvey weinsteinDe igual manera, ahora Hollywood se rasga las vestiduras, ha estado en un subterráneo durante años. Cualquier tipo de acoso laboral está mal, pero tras décadas de silencio no me digáis ahora que no sabíais que el productor se iba a la cama con aspirantes a actrices, y que se propasaba bastante (algunas le acusan de violación). “Leer esto en las noticias me ha puesto enfermo”, indica Ben Affleck, que no vio nada raro cuando rodó con él El indomable Will Hunting y Shakespeare enamorado. “Aplaudo a quienes han dado a conocer esto que no se sabía”, afirma Leonardo DiCaprio, "¡mira que no haberme fijado ni cuando hice El aviador, ni en Django desencadenado ni con Gangs of New York! Ya es mala suerte". Meryl Streep se ha ganado la nominación de este año, tras declarar que se ha hecho atea, cinco años después de llamar ‘dios’ a Weinstein en su discurso al recibir el Globo de Oro, por La dama de hierro, tras la intensa campaña publicitaria que él había puesto en marcha.

Me parece muy bien que ahora se arremeta contra este individuo, hasta ahora apodado Harvey Manostijeras, por su propensión a recortar sin piedad el metraje de todas las películas, pero que a partir de ahora será más bien conocido como Harvey Manoslargas. Su mujer le ha pedido el divorcio, y se arrepiente de haberle conocido hasta Barack Obama, cuya campaña financió, y que le pidió que colocara en su empresa como becaria hasta este verano a su hija Malia Obama. Si esto supone un paso positivo para que los acosos continuos de los de arriba a las aspirantes a actrices cesen por fin, bienvenido sea lo ocurrido. Pero, ¿todos estos actores no están haciendo lo que mejor se les da, o sea interpretar? Brad Pitt se ha callado, claro, sólo faltaría, pues se sabe ahora que entre las víctimas está Gwyneth Paltrow, agredida cuando salía con él, y que el astro se enfrentó con el productor por esta causa, pero luego mantuvo la boca bien cerradita.

Sexo mentiras y HollywoodEn el libro “Sexo, mentiras y Hollywood”, el siempre combativo Peter Biskind denuncia las malas praxis de los Weinstein, que según él hacían la vida imposible a todo el que trabajaba con ellos, y les traía sin cuidado el cine independiente, únicamente utilizaban la etiqueta porque les resultaba rentable. Por otro lado, el realizador Barry Avrich pinta al ahora caído en desgracia como un tipo más parecido a Vito Corleone que a David O. Selnick, en su documental de 2011 Biografía no autorizada de Harvey Weinstein.

En esta tormenta de declaraciones se salva un poco George Clooney, que confiesa que había oído rumores. Algo es algo. Y sobre todo Jessica Chastain, gran actriz, impresionante mujer, y además, sincera. “Las historias estaban en boca de todos. Negar eso es crear un ambiente para que vuelva a suceder”, explica.

Los 10 anécdotas más espeluznantes de Harvey Weinstein

1. Como esos capos que ordenan asesinatos sin piedad, pero luego lloran cuando se acuerdan de “la mia mamma”, Harvey Weinstein podrá ser un acosador sin escrúpulos, pero eso sí, dejó claro lo buen hijo que es, cuando llamó a su compañía Miramax, combinando los nombres de sus progenitores, Miriam y Max. Su madre fue la primera recepcionista de la empresa. “Nadie podía imaginarse que una mujer tan dulce y simpática fuera la madre del duro Harvey”, comenta un ex empleado.

2. Si tenías derecho a votar en los Oscar, Harvey Weinstein te dejaba bien claro que sabe dónde vives, pero también el lugar en el que pasas las vacaciones. Apareció allí donde varios miembros de la Academia celebraban la Navidad, para entregarles él mismo en persona una copia de Mi pie izquierdo, una de las primeras pelis que promocionó para la temporada de premios. Con la pinta de matón de Weinstein, cualquiera no accede a sus deseos, cuando te enteras de que vayas donde vayas, te encontrará.

3.Según escribe Biskind, Harvey Weinstein tiene muy mal genio. “Arrancaba los teléfonos de las paredes y los tiraba al suelo; cerraba siempre de un portazo y volcaba las mesas; todo lo que se encontraba a su alcance podía convertirse en un arma arrojadiza: ceniceros, libros, cintas, las fotografías familiares enmarcadas que tenía en el escritorio y que Harvey lanzaba a la cabeza de algún desafortunado ejecutivo”.

4. La veterana Judi Dench –otra de las que ahora despotrican contra él– se hizo un tatuaje en el culo para homenajear al productor, que promovió Su majestad, Mrs. Brown, logrando para ella una candidatura al Oscar, y a continuación le contrató como Isabel I para su film Shakespeare enamorado por el que consiguió la hazaña de que finalmente le otorgaran la estatuilla… ¡pese a la brevedad del papel! Durante una cena en una restaurante, con conocidos invitados, la prestigiosa actriz británica se bajó los pantalones para enseñar el trasero, donde se había hecho inscribir la frase “JD loves HW (Judi Dench ama a Harvey Weinstein).

5. Cuando iba a salir la información de The New York Times que ha destapado el escándalo, y la junta directiva de The Weinstein Company le iba a despedir, Harvey escribió un mail a su viejo conocido Jeffrey Katzenberg, que fue el CEO de Walt Disney que adquirió en 1993 Miramax. Le pedía apoyo de cara a parar su destitución. Éste le respondió “Hola, Harvey, me dices que muchas de las acusaciones “son falsas como sabes”. Bueno, en realidad no lo sé, y dadas las circunstancias, me entran las dudas”, ha contado el propio Katzenberg. “Tú mismo has reconocido en un comunicado que te has comportado de forma inadecuada. Me parece que has hecho cosas horribles a numerosas mujeres durante años. No puedo decir que esto me parezca bien”.

6. Ha mandado a ‘freír espárragos’ a numerosas personalidades de Hollywood, entre ellas al mismísimo Paul Newman. Amenazó al legendario actor con cortar Esperando a Mr. Bridge si no accedía a hacer publicidad de la misma.

7. Todos los nominados al Oscar bajo su tutela acuden a la ceremonia con modelos diseñados por Georgina Chapman, diseñadora de la marca Marchesa, al menos hasta ahora que ella le ha abandonado.

8. Bob y Harvey Weinstein acudieron a ver Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut, en un cine del barrio de Queens, porque se publicitaba como un film más adulto, arriesgado y realista que los que se rodaban en Hollywood. Estaban convencidos de que se trataba de una peli porno. Aunque se desilusionaron, siempre han tomado como modelo la promoción de aquélla para vender sus títulos.

9. Como consecuencia de la anécdota anterior a Harvey le encanta presionar a los miembros del comité de calificación por edades de MPAA, para que le impusieran calificaciones exageradas a sus films, convencidos de que se dirigen a un público que busca los que sean NC-17, con contenido sólo apto para mayores de 18 años. Lo lograron al distribuir el film europeo El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, que gracias a eso se convirtió en uno de los mayores éxitos de Miramax.

10. Refiriéndose a las producciones independientes de Weinstein, Biskin contaba en su libro que “rodar en Hollywood es lo más parecido a hacer negocios con la mafia italiana, pero hacer una película ‘indie’ es como ponerse en manos de la mafia rusa. Con los primeros sabes que te van a asesinar, pero se encargarán de enviar un ramo a tu familia. Con los segundos sabes que te matarán y después a tu esposa y a tu hijo”.

 

 

 

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