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No nos engañemos, sigo siendo el mismo ‘pringao’ de siempre, pero mi vida social ha mejorado últimamente mucho, de hecho ayer me codee con el belga más famoso después de Tintín, nada menos que Jean Claude Camille François Van Varenberg, inacabable nombre real de Jean-Claude Van Damme. Sí, sí, ese karateca que hacía furor en los videoclubs ochentanoventeros.

Decidido a triunfar en el cine, se trasladó a Los Ángeles, donde le contrataron como protagonista de Depredador, junto con otro actor shakesperiano de enorme versatilidad, Arnold Schwarzenegger. En concreto tenía que ponerse el traje del alienígena, pero como era bastante bajito, no daba el pego, así que al final le despidieron.

Jean Claude Van JohnsonAcabó como tantos jóvenes con sueños que llegan a la ciudad, trabajando en un restaurante. Hete aquí que un día apareció por el local nada menos que Menahem Golam, el productor que en esa época hizo ganar un pastizal a los propietarios de videoclubs de todo el globo, con grandes clásicos del cine de mamporros como Masters del universo, y que convirtió inexplicablemente a Chuck Norris en una estrella del celuloide con Delta Force. Un gran genio (Golam, no el inexpresivo Norris).

Nada más verle, Van Damme le hizo en directo una somera demostración de artes marciales. Incluso le pasó la pierna por encima de la cabeza, con una de sus patadas favoritas. No resulta nada extraño que el hombre, un poco asustado, le diera su tarjeta, posiblemente… ¡para que le dejara cenar! Acabó en la gran pantalla en títulos como Retroceder nunca, rendirse jamás (un dios del marketing el que concibió el título) donde era el malvado individuo que le hacía la vida imposible a un friki, apasionado de Bruce Lee, pero el fantasma del oriental se le aparecía para enseñarle kárate, con el fin de que pudiera patearle el morro a Van Damme.

Luego rodó a cascoporro varios de los films más encumbrados por la crítica del momento, como Kickboxer o Lionheart, el luchador, con argumentos intercambiables. En todas ellas Jean-Claude se presentaba a un torneo de artes marciales clandestino, y al final se tenía que pegar con el malvado de turno, que había matado / dejado paralítico a su hermano / amigo de la infancia.

Van Damme y su madreEsta semana Juan Claudio Ven y Dame ha viajado a la capital del Sena para la premiere de Jean-Claude Van Johnson, que estrena el viernes, 15, Amazon Prime Video. Fui hasta allí dispuesto a preguntarle qué tengo que hacer para convertirme en un tipo duro, y me lo encuentro… ¡acompañado de su madre! Mirad la foto, qué orgullosa está de su niño karateca. Entrañable, sí, claro, pero... ¡se me ha caído un mito!

La serie, tronchante. En realidad sólo nos proyectaron los tres primeros capítulos (de seis), pero no tenían desperdicio. El karateka se interpreta a sí mismo, o sea a un actor acabado al que un camarero le confunde con… ¡Nicolas Cage! Pero oculta un secreto: compagina sus rodajes con misiones ultrasecretas para el gobierno. Mi articulillo aquí.

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