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Pues vaya decepción. Dos años esperando desde la última entrega para esto. Menuda patata. Le pones velas y es una tarta. Hasta pienso que Carlos Boyero se ha quedado corto con su corrosiva crítica, ya famosa porque cuenta que le entraron ganas de ir al cuarto de baño, llevándose por cierto por delante mientras salía a una persona muy cercana a mí, no diré quién es, que lo cuente si quiere en su blog (uy, doy demasiadas pistas).

Por supuesto, no leas esto antes de ver la peli. O mejor aún, piérdetela, de verdad que no merece nada la pena. Nunca debió filmarse, pienso que se tendrían que destruir todas las copias. En general, lo que resultaba fresco en la trilogía original ahora suena a rutina, mil veces se ha visto lo mismo.

Ni se te ocurra seguir leyendo si no la has visto todavía (destripo todo). Éstas son las 10 razones por las que Star Wars: Los últimos jedi merece ser calificada como ‘una castaña pilonga’:

Poe Dameron1. Para empezar, no se han esforzado mucho con el título, poca diferencia veo entre El retorno del jedi y Los últimos jedi; lo mismo el siguiente se llama La fiesta de los jedi, por aquello de no poner a trabajar demasiado las neuronas, no sea que se gasten.

2. Tiene una duración desmesurada, al final, por muy cómodo que sea el cine te acaba doliendo el culo. Dos horas y treinta y dos minutos, para no avanzar demasiado. Uno tiene la sensación de haber pasado media vida en el cine.

3. La música de John Williams genial, como siempre. Cada uno de los temas que repite de anteriores películas me emocionó en su momento, porque ahora el hombre no se ha esforzado mucho en aportar novedades. ¿Para qué si se puede recurrir al autoplagio?

4. Ya vale de inventar sables láser con formas raras, se han pasado con la guardia roja de Snoke, falta una que parezca una mano gigante con la que se asesten bofetones.

5. Si en Rogue One: Una historia de Star Wars se echaba de menos el humor, aquí se han pasado tres pueblos, hasta el punto de que la subtrama del casino, que deriva en una carrera a lomos de caballitos alienígenas, se convierte en un despiporre, parece que estamos viendo La loca historia de las galaxias. O cuando el general Hux (Domhnall Gleeson) telefonea al principio al enemigo, al más puro estilo Miguel Gila.

El imperio contraataca6. El jueguecito del remake encubierto ya empieza a cansar. O sea, repetir uno a uno todos los elementos de La guerra de las galaxias en El despertar de la Fuerza, puede que tuviera cierta gracia. Pero otra vez lo mismo con El imperio contraataca agota, o sea tenemos persecución implacable a la Resistencia, personaje central que empieza a evolucionar de novato a jedi, una traición, planeta helado, etc. Esto ya canta la Traviata. Por favor, inventaros algo nuevo para variar un poco.

7. Como cabe esperar, contiene el momento “Luke, yo soy tu padre”, que se resuelve de forma inesperada, o sea “tus progenitores fueron unos donnadies que te dejaron en medio de la basura”. Tras dos años de especulaciones sobre el origen de Rey, pensaba que tendrían una sorpresa mejor, tipo… ¡eres hija de Chewbacca! ¡Cómprate una buena maquinilla de depilar!

Porgs8. Que sí, que los porgs encandilan, son criaturitas entrañables que hacen reír a los niños, pero se nota un poco que están puestos aposta para forrarse a base de sacarte los cuartos, con muñecajos, peluches, etc. Qué caradura.

9. Se han olvidado al gitano. O sea, muy bien el esfuerzo para que sea una peli multiétnica, con su asiática, sus latinos, el afroamericano simpático. Todo calculado con escuadra y cartabón. Pero, ¿dónde está la raza calé? Me parece una enorme discriminación.

10. Nada en contra de que para conmover un poco al público se sacrifique a un personaje legendario de la primera trilogía, en la anterior a Han Solo, esta vez a Luke Skywalker pero, ¿resulta necesario hacerlo tres veces? O sea, ahora te acribillamos con los láser, pero sigo vivo, me limpio un poco el polvo y ya, ahora te atravieso con el sable láser, pero en realidad soy una presencia astral. Al final fallece de agotamiento, pero yo también estuve a punto de diñarla, por puro hastío.

Está bien, reconozco que estoy exagerando. En realidad, he mentido, pues disfruté como un enano con Los últimos jedi, quizás el principio tiene algún bajón de ritmo, pero sobre todo me apasionó el guión del propio Ryan Johnson, que se esfuerza por romper tópicos, lo que deriva en un tramo final apabullante. De hecho la veré otra vez. Pero los artículos del lado oscuro de la Fuerza llaman más la atención.

 

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