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Admiro a muchos profesionales del marketing, que se dedican a que las empresas se enfoquen en sus clientes y necesidades, para ganar en eficacia comercial. Me entristece que gran parte de la población equipare sus técnicas con el engaño. Se califica a menudo a un cantante, un escritor, o una película como “puro marketing”, lo que viene a decir que se trata de un timo.

En cualquier caso, igual que algunos periodistas ensucian el buen nombre de la profesión con mentiras o postverdades, o existen taxistas que te dan una vuelta por todo Madrid para ir de Callao a Sol, también se dan casos de profesionales de este gremio para los que vale todo, con tal de vender, por ejemplo en el mundo del cine. Dos ejemplos recientes me han agotado.

Esta Navidad proyectaban en los cines el tráiler de El gran showman, que desataba bastante interés en torno a esta película en la que Hugh Jackman interpreta a P.T. Barnum, creador del circo que lleva su nombre, y que en Estados Unidos está considerado como el padre del showbussiness.

Todo bien, salvo que el anuncio en cuestión ocultaba el pequeño detalle de que se trataba… ¡de una película musical! Menos mal que no fue al cine mi padre, que una vez encendió el televisor, apareció en pantalla un cowboy cabalgando, todo bien, y de repente, éste se pone a cantar: “oh, la, la, la...”. Apagó el aparato y estuvo a punto de arrojarlo por la ventana. Odia el género.

Otra vez fue a ver al cine La leyenda de la ciudad sin nombre, convencido de que un western con Clint Eastwood sería una peli para hombres duros, con muchos tiros. En cuanto el actor se puso a cantar abandonó la sala.

Pero lo que ya me ha parecido irritante es este Tweet con el que Cinesa promociona Call Me By Your Name.

 

call me by your name 2Todo genial, salvo que se esconde que se trata del film considerado el fenómeno LGTB del año. “Elio y Oliver descubrirán la embriagadora belleza del despertar sexual a lo largo de un verano que cambiará sus vidas para siempre””, comenta el texto, pero junto a una fotografía en la que el tal Elio (Timothée Chalamet, que se ha puesto de moda) no está con Oliver (Armie Hammer), que es otro señor, sino con Marzia (Esther Garrel), muy secundaria en el film.

Por supuesto, a la cadena le han caído todo tipo de críticas, sobre todo por parte de la comunidad homosexual, ofendida porque se silencie la temática de la cinta. Pienso que se trata más bien de un error que otra cosa, pero imaginad al que acuda al cine guiándose por este reclamo.

Espero que no vaya mi padre, que una vez se metió a ver Brokeback Mountain celebrando que hubiera vuelto un género tan heterosexual y macho alpha como el western.

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