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La historia del cine nos ha dejado numerosos diálogos que no se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia, fruto del trabajo de ingeniosos guionistas a quienes las musas acaban de sonreírles. Pero voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar, repasar las líneas de otros libretistas que no tenían ganas de trabajar y dar cera, pulir cera. Como nadie es perfecto, parecen haberse apañado con cualquier frase, o quizás habían elegido un mal día para dejar de fumar. Hemos recopilado los 10 diálogos más involuntariamente hilarantes de la historia del cine.

Agente Smith Matrix Revolutions1. “Las galletas necesitan amor, como todas las cosas”, agente Smith (Hugo Weaving) en Matrix Revolutions. En realidad podría haber metido en este reportaje una frase al azar de las dos secuelas de la saga, o de cualquier peli o serie posterior de los hermanos –ahora hermanas– Wachowski –antes Larry y Andy, ahora Lana y Lilly–. La célebre conversación con el arquitecto de la primera entrega de la saga tampoco tiene desperdicio. “Tienes muchas preguntas, y aunque el proceso ha alterado tu estado consciente, eres irrevocablemente humano. Ergo, entenderás algunas de mis respuestas y otras no. Tu vida es la suma del remanente de una ecuación no balanceada connatural a la programación de Matrix”. Curiosamente, los incondicionales de la franquicia se quedaban extasiados al escucharle.

Por siempre jamas2. “Un pájaro puede amar a un pez, signore. Pero entonces, ¿dónde vivirían?”, le interpelaba Danielle (Drew Barrymore) a Leonardo da Vinci (Patrick Godfrey) en Por siempre jamás, revisión realista de La Cenicienta. Éste contesta: “Entonces tendré que construirte unas alas”.

Campo de batalla la Tierra3. “Voy a hacerte tan feliz como un bebé Psychlo en una dieta estricta de kerbango”, John Travolta en Campo de batalla la Tierra. No, yo tampoco tengo ni idea de sobre qué rayos están hablando, ni le encuentro sentido a filmar esa horrible adaptación de una obra de L. Ron Hubbard, fundador de la Iglesia de la Cienciología, a la que pertenece el protagonista.

El ataque de los clones4. “Cuanto más cerca estoy de ti, más crece”. Así le traicionaban las hormonas de la adolescencia a Anakin Skywalker cuando hablaba con la Reina Amidala en Star Wars: El ataque de los clones. Malpensados, al parecer se refiere a su agonía, producida por el amor que siente por ella. Tampoco estaba nada mal aquello de “Era tan poderoso y tan sabio, que podía utilizar la Fuerza para influir en los midiclorianos y crear... vida”, que soltaba el emperador Palpatine en Star Wars: La amenaza fantasma.

dirty dancing sandia5. “Traje una sandía”, decía al llegar a una fiesta Baby (Jennifer Grey), en Dirty Dancing, ¡la peli que nos hizo pasar el momento de nuestras vidas! Era la primera vez que la escuchaba Johny Castle (Patrick Swayze), que se convertiría en objeto de sus deseos, así que había metido la pata hasta el fondo. La expresión hoy en día forma parte del lenguaje popular en Estados Unidos, donde decir “I Carried a Watermelon” significa que dijiste algo bochornoso delante de la persona que te hace tilín.

Estan vivos6. “He venido aquí a mascar chicle y patear traseros. Y se me ha acabado el chicle”, exclamaba cuando iba al encuentro de los villanos Roddy Piper, el luchador de wrestling apodado “El Gaitero”, en Están vivos, de John Carpenter. Al parecer, él mismo improvisó la frasecita de marras. ¡Y se quedó tan 'descansao'!

Air Force One7. “La bandera no puede fallarme”. Harrison Ford, en Air Force One, antes de cortar el cable de la bomba del único color que no estaba en la bandera americana. ¡Toma lección de patriotismo! Claro que el film proporcionaba otro momento único cuando un terrorista afirmaba ufano “Tenemos el avión, al presidente y su guante de béisbol”, y un militar le contestaba indignado. “¡Esto es intolerable! ¡El presidente recuperará su guante y jugará al béisbol con tus pelotas!”.

Acorralado8. “Ha comido cosas que harían vomitar a una cabra”, afirmaba el coronel Trautman, en Acorralado. Pero la saga de Rambo está llena de diálogos impagables. Mi favorito siempre ha sido otra del mentor del protagonista, cuando le capturan los afganos en Rambo III, así que les explica a sus enemigos que le tienen que dejar libre, porque en caso contrario, su pupilo vendrá y les matará a todos. Entonces le responden “¿Ese Rambo quién se cree que es? ¿Dios?” Y Trautman responde “No, porque Dios tendría piedad de vosotros”.

Love Story9. “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”, le contaba Ali MacGraw a Ryan O’Neal en Love Story. Pues los patosos también tenemos derecho a enamorarmos, y no está de más que si cometo la torpeza de pisar sin querer a la mujer de mis sueños, tenga la mínima decencia de pedir perdón. Que ya sé que donde hay confianza da asco, pero no conviene pasarse.

Titanic10. “Soy el rey del mundo”, gritaba Jack (Leonardo DiCaprio), encaramado a la proa del transatlántico hundido más popular en Titanic. Me sorprende que se haya hecho tan famosa cuando me recuerda a mí mismo en el momento en el que termino de cocinar una paella los domingos y chillo “soy el rey de las gambas”.

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