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Sólo podrá leer esta entrada del blog una vez, porque después se autodestruirá. Se estrena en cines Misión imposible: Fallout, que cumple con su misión de dejar al respetable boquiabierto con alguna secuencia impactante, y además de introducir humor, contiene más homenajes a la serie original que sus predecesoras, como la apertura anticipando imágenes de lo que vendrá. Tan-tan-ta-ta-tan-tan, ta-ta-tan-tan, ta-ta-tan-tan…

Aunque recomiendo su visionado, y como buen amante del cine perdono las licencias narrativas, una secuencia me ha dejado desconcertado. Se trata de una persecución trepidante en el centro de París. No acepto que pueda ocurrir jamás algo así, porque hace unos meses el autobús que nos llevaba a los periodistas a una rueda de prensa en esa misma ciudad tardó dos horas en recorrer kilómetro y medio por el tráfico intenso y caótico que se registra allí. Fue desesperante. No, desde la ventana no veíamos la torre Eiffel, que en las pelis es claramente distinguible desde cualquier punto de la ciudad.

Quizás sea un tópico de las películas de espías que cuando persiguen al héroe el tráfico siempre estará despejado, dándole vía libre para escapar, no importa a la hora que sea. He recopilado los 11 más reconocibles del género:

Tiburon James Bond1. El malo siempre tendrá un sicario que parezca un orangután. Será una mole de pocas palabras, tan bruto que lo destruye todo a su paso. Nunca muere aunque caiga de un avión a gran altura, y hasta rompe cables de funiculares con sus dientes. El héroe sólo podrá vencerle utilizando su inteligencia.

2. Un hacker siempre resolverá cualquier problema. ¿No se puede entrar en la cámara acorazada de un banco? ¿Ignoras dónde está Wally? No importa, siempre habrá a mano un joven genio de la informática que en unos minutos solucionará la situación.

3. El topo. Parece una misión imposible que rueden una peli en la que uno de los miembros del bando del bueno no resulte ser de los malos, y traicione al personaje central.

villano4. El villano nunca tiene objetivos razonables. Los malos del mundo real posiblemente sólo quieran enriquecerse, y darse a la buena vida (por eso muchas veces se dedican a la política), pero en el cine siempre querrán conquistar el mundo. ¿Para qué? Debe ser bastante cansado eso de convertirte en emperador de todo el orbe. Se explica porque casi todos estarán desfigurados, por lo que seguro que tienen grandes complejos que les han desequilibrado psíquicamente. No puede existir un film de espías digno de ese nombre en el que no aparezcan componentes para fabricar bombas atómicas o potentes armas de destrucción masiva. ¿Por qué los antagonistas de estos largometrajes jamás han oído hablar de la doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada?

5. Las espías siempre son mujeronas de buen ver. Las chicas Bond han hecho mucho daño, ninguna película sacará a una agente secreto paticorta y cejijunta pero muy lista, sino que tienen que ser auténticos bellezones que por supuesto mantendrán un idilio con el personaje central. ¡El espionaje es el sector profesional donde más se liga!

6. Los agentes secretos no son nadie sin sus gadgets. Por supuesto, el científico de turno explicará cómo funcionan los sofisticados aparatos que le ceden a James Bond y compañía. Si es un coche dotado de los adelantos más inesperados, éste siempre acabará destrozado.

moto7. Todos los vehículos corren a gran velocidad. Si le persigue un Ferrari Testarosa, el protagonista puede subirse a un Ford Fiesta y seguro que consigue escapar, sin demasiada dificultad.

8. El espía nunca podrá llevar una vida familiar normal. Casi siempre será un solterón mujeriego, tipo James Bond, pero en el caso de que quiera conciliar trabajo con estar con los suyos, estará atravesando una crisis tremenda en su casa.

9. Hazte espía, verás mundo. Los fugitivos internacionales jamás se ocultarán en Trujillo, donde posiblemente no les buscará nadie, sino que elegirán algún destino exótico, como una isla asiática. Las misiones de los protagonistas nunca consisten en permanecer horas en una furgoneta haciendo grabaciones, sin salir de su ciudad, sino que tendrán que trasladarse a Londres, de ahí a París, luego a Nueva York, en definitiva que en este trabajo te mueves más que el Papa Juan Pablo II.

10. El malo malísimo siempre tendrá una base ultrasecreta. Ideal para no llamar la atención: vivir en una sofisticada instalación bajo el mar, o en algún paraje olvidado. Por supuesto, el héroe nunca la descubrirá, pero su rival cometerá el error de capturarle, llevarle ahí, y por supuesto en lugar de matarle le contará todos sus planes para darle la oportunidad de escapar.

Tom CruiseY 11. Ni te plantees hacer carrera en la CIA o el MI6 si no tienes buena planta, ojos azules y las secretarias se enamoran de ti nada más verte. Por supuesto, siempre tendrás que vestir con ropa de lujo, preferiblemente smoking, aunque luego tu labor profesional vaya a consistir en dar volteretas por el suelo, o saltar a un vehículo en marcha. Resulta un poco irónico que los agentes teóricamente secretos en realidad sean tipos que llaman tanto la atención que bien podrían ser portada de la revista GQ. Si eres feucho pero resultón, tipo Simon Pegg, quizás puedas aspirar a convertirte en el subalterno graciosete del prota.

 

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