saltar al contenido principal

Conmocionó al respetable con “4 meses, 3 semanas, 2 días”, sobre la dura realidad del aborto, con la que obtuvo la Palma de Oro en Cannes. En el certamen galo le adoran, pues volvieron a distinguirle como guionista, en 2012, con “Más allá de las colinas”, y ahora, como realizador por “Los exámenes”, descripción de la realidad de su país, Rumanía, a través de la historia de un padre que trata de ayudar a su hija a que su nota media no baje, después de que haya sufrido una agresión sexual. Pidiendo pequeños favores, entra en una espiral de corrupción… Cristian Mungiu se ha convertido en uno de los cineastas imprescindibles de su país. Gran conversador, uno se tiraría toda la tarde hablando con él.

¿Cómo comienza el proceso de escritura del guión y elaboración del film?

Para mí lo primordial no es escribir el guión, sino encontrar de qué hablar. Tengo que centrarme en el tema de mayor importancia del momento, no sólo para mí, sino sobre todo para la sociedad.

Esto no significa que no tenga que haber historia y personajes. De hecho no empiezo por el mensaje, y a partir de ahí desarrollo la trama. Debe existir un relato en el que se insertan reflexiones de interés.

En este caso, partí de diversos artículos que leí en prensa, en torno a tres asuntos: la educación, el compromiso y la corrupción. Después pasé unos meses preparando el libreto. Pero no lo di por finalizado en un momento determinado, sino que seguí escribiendo hasta que empezamos a rodar. Y después realicé modificaciones durante el rodaje, según el ‘feedback’ que recibí de los actores, y algunas ideas que me vinieron sobre el terreno. De hecho, confieso que mientras iba filmando no tenía muy claro el final adecuado, en torno a los jóvenes, pues tenía que quedar claro que son distintos de quienes les preceden…

los examanes 1El espectador tiene la impresión viendo sus películas de que no juzga a sus personajes. Sólo muestra lo que sucede. Nadie es bueno, ni malo del todo, sino que las cosas ocurren por una acumulación de circunstancias. ¿Busca ese efecto?

Sí, por una razón muy sencilla… ¡la vida es así! Todo depende de su contexto. Es a ti, al espectador, al que le corresponde decidir si lo que ha visto es blanco o gris. No se puede adoptar una postura cómoda, sentarse en la butaca y dejarse llevar... Todo el mundo debe tener un punto de vista.

Mi opinión personal tiene importancia, sí, pero no es justo que yo tenga que darte una conclusión ya cerrada. ¡La gente a veces no quiere pensar! En esta ocasión, pretendo que divaguen sobre cuanta mentira puede entrar en sus vidas antes de que ésta salte por los aires. Llega un momento en la vida de toda persona en la que ésta se plantea si igual no ha sido tan sincera como pensaba.

Lo consigue, nadie puede ver sus películas sin formarse una opinión. Pero, ¿no se puede rastrear lo que cree usted? Pienso que esta vez nos quiere decir que nada justifica la corrupción, ni siquiera el futuro de alguien de la familia, que su postura está ahí de algún modo...

Para mí lo importante es tejer una descripción amplia y compleja de lo que sucede. En teoría nadie está a favor de la corrupción, claro… ¡todos dicen que no son corruptos! Pero... ¡por desgracia es un problema que se da mucho hoy en día! Lo que pasa es que resulta muy difícil juzgar esa posición, rastrear lo que ha ocurrido, y decidir si una persona es culpable o víctima de las circunstancias.

Todo el mundo se queja de los escándalos, y los robos, pero no se dan cuenta de cómo nacen. Si no nos implicamos en el momento en que todavía el problema no ha cobrado una gravedad extrema, después puede ser demasiado tarde.

Si no se ponen los medios, nace la corrupción y se generaliza. En Rumania estamos en un momento en el que los ciudadanos son todavía más egoístas que antes, pues entraron en una espiral que no tiene fin…

A algunos espectadores, su película nos ha transmitido cierto optimismo en relación a los jóvenes, esas nuevas generaciones que no vivieron el comunismo. ¿Es lo que pretendía?

No. No es cierto.

Una vez en un coloquio posterior a la proyección de una de mis películas, alguien preguntó sobre este tema. No respondí yo, sino otro espectador, que decía que mis conclusiones le habían parecido... ¡Muy positivas! Cuando tomé yo el micrófono le pregunté: ¿Qué película has visto? Porque era otra diferente a la mía.

Ves optimismo si es lo que quieres. Depende de tu postura. Yo sólo trato de guardar un equilibrio con el pesimismo. Trato de sacar de la realidad todo lo que puede llevar a pensar o una cosa o la contraria.

[A continuación comenta el final de Los exámenes, que no conviene desvelar. Pero es cierto que se puede interpretar en un sentido o en otro].

Cristian Mungiu 2Pinta una situación en su país muy preocupante. ¿No han mejorado las cosas tras la caída del totalitarismo?

En Rumanía, después del comunismo, nos hemos lanzado al capitalismo salvaje. ¿Y quiénes son los que están arriba? Los mismos que antes. Las grandes fortunas se han creado por la relación con el estado, no por negocios. De ahí la frustración que existe en la actualidad en la sociedad rumana.

Cuando la Justicia ha querido investigar, se descubre que cuando se hicieron adjudicaciones públicas algo no encaja en algún lugar. Algún trapicheo ha habido, porque las subastas no se hicieron con justicia…

De ahí que si tienes hijos, luchas porque en la sociedad se imponga la meritocracia, no se ascienda por favoritismos, como le ocurre al personaje central de esta película, que quiere que su hija salga adelante por sus estudios. Pero no es tan fácil conseguirlo...

Siempre sorprende la veracidad que transmiten sus actores. Debió ser complicado para Adrian Titieni interpretar a un personaje central tan complejo, por un lado bienintencionado, pues todo lo hace por su hija, además de ser un médico de prestigio… Por otro no es trigo limpio del todo, tiene una amante, etc. ¿Qué instrucciones le dio al intérprete?

No se puede interpretar la complejidad, así que le doy las indicaciones mínimas. Nunca hablo con ellos sobre el personaje en su conjunto, sino más bien sobre cómo enfrentarse a cada situación. La tridimensionalidad del personaje nace de la suma de los sucesos que vive.

A Adrian le di órdenes muy simples, con frases sencillas, estilo ‘mírala a ella cuando hablas’. Si le dijera hacia dónde va el arco de evolución del personaje, me daría la impresión de falsedad, de que todo está impostado.

Antes de decirle nada, me coloco en sus zapatos. Yo mismo interpreto todos los papeles. Me conozco los diálogos, así que yo mismo los digo para asegurarme de que suenan auténticos, o sea que no parezcan creados artificialmente por un guionista.

No se parece usted a ningún otro cineasta. Resulta difícil encasillarle. ¿Qué directores piensa que han influido en su obra?

Más que pensar en realizadores, prefiero dar títulos de películas concretas que pienso que tienen que ver en mi forma de hacer cine. De mi país me causó una gran impresión La reconstrucción, un film de 1968, de Lucian Pintille.

También me han hecho evolucionar películas muy distintas a las que yo hago, de otros países. Por ejemplo, checos, como Milos Forman, pero también me apasiona el neorrealismo Italiano, el cine de Ozu, etc.

¿Cree que su cine puede estar relacionado con el del japonés Hirokazu Koreeda, uno de los grandes del momento? ¿Conoce sus películas?

Sí, fui miembro del Jurado del Festival de Cannes un año y premiamos una de sus películas [se refiere a De tal padre, tal hijo, que obtuvo el Premio del Jurado en 2013]. Me parece muy sutil, y se centra en situaciones cotidianas, por lo que siento cierta conexión con él.

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Magazine

CALENDARIO ESTRENOS DE CINE