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"La temática que Endo plantea en el libro ha formado parte de mi vida desde que era muy, muy joven"

Tras moverse por la jungla urbana e inmoral de “El lobo de Wall Street”, Martin Scorsese da un salto a la agreste naturaleza del Japón del siglo XVII, donde unos hombres muy espirituales ven su fe puesta a prueba, mientras escuchan el “Silencio” de Dios. El cineasta italoamericano nos cuenta cómo ha sido su aventura de realizar esta película.

 

Da la impresión de que “Silencio”, la novela de Shusaku Endo, le ha tenido que conmover mucho, para dar vueltas a la idea de adaptarla durante casi 30 años…

Leí la novela por primera vez hace muchos años. La he releído muchas veces y he encontrado un apoyo en ella que me han dado muy pocas obras de arte.

La temática que Endo plantea en el libro ha formado parte de mi vida desde que era muy, muy joven. Me crié en el seno de una familia muy católica en la que se le daba mucha importancia a la religión. Uno de los pilares de mi vida sigue siendo la espiritualidad católica romana que tan importante fue para mí de niño, y esa espiritualidad estaba relacionada con la fe.

Sigo luchando hoy en día. Llegado a este punto de mi vida pienso constantemente en la fe y la duda, la debilidad y la condición humana. Todos ellos son temas que la novela de Endo plantea de una manera muy directa.

Creer o no creer, fuerza y debilidad, están muy presentes en la novela y en la película de Martin Scorsese

El cristianismo se basa en la fe, pero al estudiar la historia de la religión queda patente que ha tenido que adaptarse una y otra vez, con grandes dificultades, para que ese fe pudiera florecer. Ahí surge la paradoja, una paradoja que puede ser muy dolorosa, puesto que en principio, creer y dudar son dos conceptos antitéticos. Sin embargo, creo que uno no puede existir sin el otro. Ambos conceptos se retroalimentan.

Dudar puede generar una sensación de soledad, pero en conjunción con la fe, con una fe profunda e inquebrantable, las dudas pueden generar una sensación de comunión y fraternidad. Endo entiende a la perfección ese doloroso proceso tan paradójico que nos lleva de la duda a la soledad y a la comunión.

sil5¿Cómo describiría al protagonista de Silencio y los desafíos que afronta?

Sebastian Rodrigues representa a lo más granado de la fe católica, un hombre de la Iglesia. Rodrigues hubiera sido uno de esos hombres leales, incondicionales, de voluntad firme y resoluta, de fe inquebrantable... si se hubiera quedado en Portugal.

En lugar de eso, se traslada a una cultura hostil que lleva años luchando por librarse del cristianismo. Rodrigues cree firmemente que será el héroe de una historia occidental que conocemos muy bien: la alegoría cristiana, la figura de Cristo, con su propio jardín de Getsemaní y su propio Judas, un desgraciado llamado Kichijiro.

Endo invierte con enorme maestría el proceso [para Rodrigues]. Silencio es la historia de un hombre que aprende (de una forma muy dolorosa) que el amor de Dios es más misterioso de lo que se imagina, que el Señor deja en manos de los feligreses más de lo que pensamos y que siempre está presente... incluso a través de sus silencios.

¿Cómo se decantó por Andrew Garfield para interpretar a un personaje tan complejo como Rodrigues?

El actor que diera vida a Rodrigues necesitaba tener la capacidad y el entendimiento requeridos para enfrentarse a las complejas cuestiones con las que lidia el personaje. También tenía que ser alguien que “quisiera” interpretar a este personaje. Llevo años hablando con actores de este proyecto y algunos me decían directamente que no les interesaba lo más mínimo.

Andrew tiene la misma edad que el protagonista, pero por encima de eso tiene la capacidad de gestionar el papel. Y le importa la historia. Ha sido un regalo del cielo.

El reparto de la película es fantástico, los actores parecen haber nacido para interpretar sus papeles…

Necesitaba contar con actores de primera. Sé que suena sencillo, pero es la pura verdad. Como el material es muy complejo y el mundo en el que se desarrolla la trama no es conocido en Occidente, necesitaba contar con intérpretes que fueran capaces de absorberlo todo, meterse de lleno en el proyecto y dar vida a esta historia. Necesitaba “aventureros”, en el sentido físico y emocional de la palabra.

Sabía que Liam [Neeson] y Ciarán [Hinds] tenían la seriedad necesaria para sus papeles. Entendían el silencio y la tranquilidad. Cada segundo que aparecían en pantalla era importante y tenían que crear un contraste con Andrew y Adam [Driver], cuyos personajes son más jóvenes, están más delgados y son más impulsivos. Quería que el público percibiera ese contraste visual entre las caras delgadas y angulosas de los jóvenes, que se mueven a toda prisa, y los actores más mayores, sosegados y calmados. Esa era mi intención y ha sido lo que los cuatro han aportado a la película.

¿Puede hablarnos un poco más de esa especie de Judas llamado Kichijiro, al que da vida Tadanobu Asano?

¿Cuál es el papel de Judas? ¿Qué espera Jesucristo de él? ¿Qué esperamos nosotros de él?. Endo analiza los problemas de Judas de una forma más directa que cualquier otro artista que conozca.

También interviene el actor y director Shinya Tsukamoto, como uno de los aldeanos, creo que se quedó de piedra al saber que se presentó al casting…

Pues sí, dije, “¿Cómo? ¿Qué dices? ¡¿El reconocido director viene a hacer una “prueba”?! Me parecía increíble. Shinya es un visionario, y películas como Tetsuo, el hombre de hierro y Una serpiente en junio me han inspirado mucho.

Los actores japoneses han estado estupendos. Conocerlos y haber trabajado con ellos ha sido revelador. Me han impresionado con su talento y su rango interpretativo.

sil4Taiwán hace las veces de Japón en la película…

Sí, visitamos un montón de sitios por todo el mundo y al final nos decantamos por Taiwán porque la geografía es muy parecida, el clima es similar y los paisajes de mar y montaña eran justo lo que necesitábamos.

Muchas de las localizaciones han supuesto todo un desafío. Sin duda este ha sido uno de los rodajes más duros de mi carrera, pero casa con la naturaleza de la historia. Gran parte de la acción se desarrolla en chozas, aposentos sucios, lugares embarrados y montes empinados y rocosos.

En el siglo XVII, los conversos cristianos de Nagasaki vivían muy al límite, sin comodidades de ningún tipo, y los misioneros vivían escondidos en chozas. En la segunda parte de la película, la historia se narra a través de los ojos de Rodrigues. A menudo desde el interior de su celda, a través de los barrotes. Por eso además de los platós de Taipéi, necesitábamos el mar y las montañas.

¿Puede explicarnos un poco el contexto histórico en que se desarrolla la trama?

Silencio transcurre en 1643. Los hechos principales ocurren entre 1640 y 1641, al principio de la era Edo. Los primeros misioneros habían llegado a Japón unos 100 años antes, a mediados del siglo XVI. De hecho, el primer misionero cristiano en llegar a Japón fue Francisco Javier, uno de los fundadores de la orden de los jesuitas, en una época de gran inestabilidad política.

Eso fue durante el periodo Sengoku, cuando los diferentes clanes luchaban por hacerse con el poder en la nación. El trabajo de los misioneros estaba directamente relacionado con la entrada del comercio occidental a gran escala, origen de los conflictos entre los misioneros de diferentes órdenes y naciones. Los misioneros fueron bienvenidos y tolerados durante décadas y se calcula que unos 200.000 o 300.000 japoneses de todas las clases sociales se habían convertido al cristianismo en 1600.

¿Y cuándo empieza la persecución?

Con la llegada del régimen Tokugawa, el shogunato empezó a consolidar el poder y unificar Japón. Los misioneros portugueses y europeos se consideraron los primeros detractores del shogunato y en 1587 se redactó la primera de una serie de órdenes desterrando a los cristianos.

Los misioneros siguieron llevando la religión cristiana por el país durante más o menos una década, hasta 1614 cuando se dictó un Edicto de Expulsión. Entre los misioneros obligados a ejercer su labor en la clandestinidad se encontraba Christovão Ferreira, director de la orden jesuita en Japón y una de las figuras históricas protagonistas de la historia de Silencio. La mayoría de los misioneros se negaron a abandonar Japón y sirvieron a la fiel comunidad cristiana en secreto.

Y así empezó la persecución de los cristianos, que fueron obligados apostatar o a someterse a varias formas de tortura y muerte. No se ha podido calcular el número exacto de cristianos asesinados durante este periodo, pero posiblemente fueron miles. En 1633 los jesuitas recibieron noticias desoladoras: Christovão Ferreira había apostatado, se había convertido al budismo y estaba colaborando con el gobierno nipón. La novela de Shusaku Endo está basada en estos hechos históricos y Liam Neeson da vida a Ferreira en la película.

Al poco, Japón cerró sus fronteras a occidente durante más de 200 años. Los dos jóvenes sacerdotes jesuitas protagonistas de Silencio viajan a Japón en secreto, plenamente conscientes de que podrían ser capturados, torturados y ejecutados en cualquier momento.

Fue un periodo muy convulso en el que las fuerzas históricas interactúan de una manera muy compleja. Me planteé incluir una ficha con contexto histórico al principio de la película o una narración o un diálogo inicial, pero después me decanté por hacer todo lo contrario. ¿Por qué? Porque quería que el Japón de mediados del siglo XVII resultara tan misterioso para el público como para Rodrigues y Garupe. Por otro lado, los conflictos que se desarrollan en el film (la persecución de las minorías religiosas, las pruebas de fe, etc.) son conceptos atemporales.

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