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"La película trata sobre la complejidad de las relaciones humanas en el seno de la familia"

Asghar Farhadi ha ganado su segundo Oscar con “El viajante”, cinco años después de hacer lo propio con “Nadar y Simin, una separación”. El cineasta iraní nos explica las claves de su nuevo film.

 

Después de rodar en Francia y en francés la película El pasado, ¿qué ha empujado a Asghar Farhadi a volver a Teherán para rodar El viajante?

Al terminar de rodar El pasado, empecé a trabajar en una historia que transcurre en España. Escogimos las localizaciones, escribí un guion muy completo, sin diálogos. Me reuní con los productores y los actores principales, pero para conseguir a todo el equipo hacía falta un año. Reconozco que me alegré mucho porque me daba tiempo de rodar una película en Irán. No me sentía muy cómodo con la idea de hacer dos películas seguidas en el extranjero y, en cierto modo, distanciarme de los rodajes en mi país.

¿Cómo nació este proyecto?

Hacía tiempo que tomaba notas y apuntes para una historia sencilla en la que estaba pensando. Cuando surgió la oportunidad de rodar en Irán, recopilé todo lo que había escrito en años anteriores. Además, siempre había tenido ganas de hacer una película que transcurriera en el mundo del teatro. De joven trabajé en el medio, que significa mucho para mí. Era la historia perfecta para el entorno del teatro. Fue así como empecé a desarrollar un guion basado en personajes preparando una obra.

¿Cómo definiría El viajante, como una historia de venganza o de honor perdido?

Me cuesta mucho definir o resumir El viajante, o incluso explicar lo que significa la historia para mí personalmente. Todo depende de las preocupaciones y del estado mental del espectador. Si lo toma como un comentario social, se acordará de ciertas cosas. Pero puede enfocarlo desde la perspectiva de un cuento moral, o incluso de algo totalmente diferente. Lo único que puedo decirle es que, una vez más, la película trata de la complejidad de las relaciones humanas, sobre todo en el seno de la familia. Al principio de la película, Emad y Rana forman una pareja normal.

asghar2¿Son esos dos personajes típicos de la clase media iraní?

Emad y Rana son una pareja iraní de clase media. No puedo decir que sean representativos de la mayoría de parejas de ese nivel en su relación o su forma de ser. Los personajes fueron creados con la intención de que el espectador no tuviera la sensación de que la pareja fuera diferente de cualquier otra. Forman una pareja normal con sus propias características. Los dos se mueven en un entorno cultural y son actores de teatro aficionados. Pero, de pronto, se encuentran sumidos en una situación que revelará aspectos inesperados de su personalidad. El título original de la película hace referencia a la obra de teatro de Arthur Miller en la que participan Emad y Rana con sus amigos.

¿Qué le hizo escoger esta obra en particular?

Leí “Muerte de un viajante” siendo estudiante. Me marcó profundamente, quizá por sus reflexiones sobre las relaciones humanas. Es una obra teatral muy rica, que ofrece lecturas múltiples. La dimensión más importante me parece la crítica social de un periodo histórico en el que la rápida transformación de la América urbana destruyó a una clase social. Toda una categoría de personas que no supieron adaptarse a la inesperada modernización fueron literalmente aplastadas.

En ese sentido, la obra guarda muchos paralelismos con la situación actual en mi país. Las cosas cambian a la velocidad del rayo y no queda más remedio que adaptarse o morir. La crítica social que forma el núcleo de la obra sigue siendo válida en Irán.

Otra dimensión de la obra es la complejidad de las relaciones sociales en el seno de la familia, sobre todo en la pareja formada por el viajante y Linda, su mujer. En la obra hay una fuerte atracción emocional, y eso hace que además de conmovedora, también obligue al público a reflexionar sobre temas muy sutiles. En cuanto decidí que los personajes de la película estarían en una compañía teatral y que prepararían una obra, pensé que el drama de Miller era muy interesante porque me permitía establecer un paralelismo con la vida personal de la pareja en el centro de la historia.

En el escenario, Emad y Rana hacen los papeles del viajante y de su mujer. En la vida real, sin saberlo, se encontrarán con el viajante y su familia, y deberán decidir su destino. Evoca el desarrollo anárquico de Teherán mediante la vista que hay desde la terraza del nuevo piso de los dos protagonistas.

¿Es esa su opinión de la ciudad en la que vive y trabaja?

Teherán hoy en día se parece mucho a Nueva York tal como la describe Arthur Miller al arrancar la obra. Es una ciudad que cambia a mucha velocidad, destruyendo todo lo viejo, como los huertos y los jardines, y reemplazándolos por torres. Es el ambiente en el que vive el viajante. Aquí encontramos otro paralelismo entre la obra y la película. Teherán cambia de forma frenética, anárquica, irracional. En una película que cuenta la historia de una familia, la casa juega un papel principal. Es algo que ya se vio en otras películas mías. De nuevo, en esta, el hogar y la ciudad tienen papeles centrales.

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