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Hugo Gélin, director de "Mañana empieza todo"

Se estrena esta semana Mañana empieza todo, emotiva y divertida comedia protagonizada por Omar Sy, célebre protagonista de Intocable. El director del film, Hugo Gélin, comenta su trabajo.

 

¿Cómo empezó todo?

Acababa de escribir el guión de mi segundo largometraje cuando Stéphane Célérier y Philippe Rousselet me propusieron que leyera este guión escrito por Jean-André Yerlès, y adaptado libremente de una película mejicana. Lo que me sedujo realmente fue el traslado de la acción desde el sur de Francia a Londres. Es una ciudad extraordinaria, que ofrece una gran variedad de decorados y que no está muy explotada en el cine francés. Por otra parte, desde el principio, sabía que Omar Sy soñaba con hacer el protagonista: tenía que interpretar a un tipo del sur, carismático y moderno, que vive al día, como un niño, y que seduce a todo el mundo con el que se cruza con el encanto único que le caracteriza. La idea de que el contraste entre el personaje y el mundo en el que está sumergido viene del desfase entre la Costa Azul y la capital inglesa me encantó desde el primer momento. Omar interpreta a un juerguista profesional, a un tipo feliz que, de repente, se ve catapultado a una ciudad en la que llueve todos los días.

¿Qué le sedujo del guión?

De Mañana empieza todo me conmocionaba la historia de este hombre que decide dedicar su vida a su hijita. Me recordaba a algunas películas, como La vida es bella de Roberto Benigni, o En busca de la felicidad de Gabriele Muccino, que llevan a escena de manera maravillosa historias de parejas de un adulto y un niño. Además, me pareció que, con este padre improbable, este amigo de gran corazón y esta madre que vuelve y a la que no quiere nadie, había realmente material para contar una historia divertida y cargada de emoción.

Mañana empieza todo¿Qué le inspiró el título de la película?

Se trata de una frase que mi abuela decía siempre. Era actriz, productora y llevó una vida increíble. Desgraciadamente, tuvo que superar una prueba increíble porque perdió a su único hijo. A pesar de todo, no dejaba de repetir todos los días esta frase de Bachelard “mañana empieza todo”. A sus 88 años, seguía yendo al teatro todas las noches, tenía una galería de arte en la que exponían jóvenes artistas porque su mayor placer consistía en descubrir nuevos talentos.  Yo sentía una gran admiración por ella. Una semana antes de que empezara el rodaje, le anuncié que la película iba a llamarse Mañana empieza todo. Estaba superemocionada y falleció dos meses después.

Y con esta expresión, “mañana empieza todo”, quería subrayar la importancia del momento presente porque, aunque hayamos asistido a dramas terribles, hay que seguir viviendo y ofrecer amor y generosidad a nuestros amigos y familiares.

La película habla del azar, que te agarra con fuerza…

En la película, nos arrastra el personaje de Sam. Vemos que es un tío que se adapta fácilmente porque no le queda otra y que el devenir de los acontecimientos es más fuerte que él: desembarca en Londres, pierde la documentación y, además, ¡como no podía ser de otra manera, llueve! (risas) Se encuentra inmerso en una auténtica pesadilla y, sin embargo, seguimos confiando en él y sabemos que, como siempre, terminará encontrando una solución.

El destino llama varias veces a su puerta: primero con Kristin, que le deja con el bebé, luego con esta obligación de instalarse en Londres y, por último, cuando conoce a Bernie. Siempre velo porque no haya deus ex machina en un guión: sin embargo, el guión tiene ritmo por este azar que no deja de estar presente, aunque  con ello nos acerquemos a la construcción de las series en donde se produce un acontecimiento nuevo cada cuarto de hora. De esta manera podemos hacer que la vida de los personajes bascule. Nunca hay tiempos muertos en la vida de Sam y siempre un sinfín de curvas que tomar: su vida es como una cuenta atrás.

¿Qué nos dice del casting?

Al conocer a Omar Sy, he podido conocer a una persona formidable. Es un tipo carismático y generoso, pero sobre todo he visto en él a un actor muy currante, siempre a la escucha de lo que decía, aunque yo no sea más que un joven realizador. Desde el primer momento, depositó toda su confianza en mí. Es muy agradable colaborar con él porque siente curiosidad por todo y está muy implicado con la película: le gustan las pullas de Bernie, el personaje de Kristin, Gloria… Por ejemplo, el primer día de rodaje, no empezaba a rodar hasta por la tarde, pero quiso venir a las 9 de la mañana para conocer al equipo. Es una estrella para el público, pero se comporta como un auténtico profesional en el plató: es un tipo sencillo, simpático, divertido y humano y ha sabido acoger a Gloria bajo su ala construyendo una relación divertida con ella para que se sintiera a gusto. ¡Ahora se adoran!

¿Y Clémence Poésy?

Había que buscar a una actriz que hablara muy bien inglés. Clémence Poésy es anglófona y ha rodado series en Londres. Tiene un acento british magnífico. Buena cuenta de ello da el testimonio en el juicio que interpreta como si declarara a favor de su propia hija. Coloqué mis dos cámaras y las luces y rodé el alegato como en un tribunal de verdad. Clémence empezó con esta declaración, que nos impresionó a todos y dio el tono a Antoine Bertrand y a Omar que venía después: ya no había equipo, interpretábamos y eso era todo. No tengo duda alguna de que lo que me regalaron Antoine y Omar justo después es también el fruto del nivel de implicación que ella ha aportado a la escena. Clémence es una actriz muy centrada y muy implicada, tenía decenas de preguntas sobre su personaje, buscaba continuamente la verdad de Kristin. Y estoy muy orgulloso del resultado al que hemos llegado al final.

¿Y la pequeña Gloria?

Necesitábamos una niña de 8-10 años, mestiza, totalmente bilingüe inglés/francés y que fuera, además, una gran actriz. Mientras estábamos todavía escribiendo el guión, y desde el primer día de búsqueda, el director de casting me envió un link a la página Web personal de la pequeña Gloria Colston: me pareció que su vídeo era genial. Luego, la madre de Gloria me envió sus pruebas, que eran un poco extravagantes. La invitamos a Francia y me quedé flipado con ella. Me parece que tiene mucha personalidad y una mirada extraordinaria, que nunca hace melindres y que escucha.  Rueda una toma, le haces una observación y, en la toma siguiente, ha asimilado lo que le has dicho. No se comporta en absoluto como un mono amaestrado: es una niña con talento y desborda curiosidad artística.

La película explota los decorados naturales...

En Londres, tuve la posibilidad de filmar en Picadilly y en Notting Hill, evidentemente, ya que uno no se puede quedar indiferente ante la singularidad de estos barrios… Sin embargo, rodamos sobre todo en Shoreditch, barrio muy vivo y arty del East End. Cuando descubrí este rincón de la ciudad, pensé que podía filmar un Londres un poco menos cliché pero muy gráfico, con edificios hermosos, chimeneas, street art. Quería que mis protagonistas se vieran sumergidos en una jungla urbana llena de vida. Se trata por tanto de un Londres habitado por gentes improbables, hindúes, skateurs barbudos. Es un barrio cosmopolita y lleno de color, que le pega mucho al oficio y al carácter de Samuel.

Me he divertido mucho también filmando los tejados de Londres con la City como telón de fondo. No conozco bien la ciudad y, por tanto, no manejaba ningún tipo de cliché. Hice cientos de horas en coche para buscar localizaciones, pero no tenía los a priori de alguien que conoce bien Londres: llegaba con una mirada nueva sobre la ciudad.

 

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