saltar al contenido principal

Como cabe esperar por sus películas, en persona Philippe Lioret resulta ser un tipo de lo más humano y amable. Ha viajado a España para presentar “El hijo de Jean“, su último trabajo, sobre un joven de Nueva York, que tras enterarse de la muerte de su padre, al que nunca conoció, viaja a Quebec para conocer a sus parientes.

¿Qué le llamó la atención de la novela en la que se basa el film, “Si ce livre pouvait me rapprocher de toi”, de Jean-Paul Dubois, para adaptarla al cine?

Sobre todo que transcurría en Canadá. Eso ya me resultó bastante inspirador. El caso es que la leí, me pareció interesantísima, y digna de llevar al cine. Pero mientras iniciaba los trámites para comprar los derechos comencé a escribir el guión, y enseguida me aparté del argumento original. Cuando lo acabé, volví a leerla y pensé que me podía haber ahorrado el dinero. No tenía mucho que ver. Sólo quedaba Canadá, y poco más.

¿En qué consistieron los cambios?

Metí muchos elementos autobiográficos. Pero no le voy a contar de qué se trata. Por otro lado, resulta que cuando te pones a escribir, si desarrollas muy bien a los personajes, éstos toman vida propia, y acaban tomando sus propias decisiones, así que al final el argumento te lleva por otro lado al que has imaginado inicialmente.

El hijo de JeanRepite temas de su filmografía, como la necesidad de los vínculos familiares.

Siempre me ha agradado ese tema, incluso cuando los protagonistas no son familia, como en el caso de Welcome, donde desarrollan una relación parecida, de carácter paternofilial. Aquí he tratado de poner de manifiesto que el individuo necesita saber quién es, y para la búsqueda de la identidad se necesita conocer las raíces. Sin tener datos de nuestros parientes, resulta complicado saber quién es uno mismo.

También aparece periódicamente en su cine la inmigración.

Desde mi ópera prima estoy interesado en este asunto. Una persona que ha vivido siempre en el extranjero necesita regresar a su punto de origen, también como parte del proceso de conocerse a sí mismo, como se ve en la película.

Por otro lado, siempre he observado que a pesar de las características distintivas de los ciudadanos de cualquier sitio, en el fondo existen muchos elementos universales, en el fondo todos somos seres humanos.

¿Cree que el secreto del encanto de El hijo de Jean reside en que transmite alegría, aunque tenga un fondo dramático?

Es como la vida, que tiene momentos de risas y otros de llantos…

Pero no es fácil plasmar la realidad en la pantalla. Maestros de la comedia dramática, existen pocos.

Exacto. Muchos cineastas afirman que resulta complicado lograr un tono tragicómico. Sin embargo, a mí me sale de forma natural. Me puse a escribir y el resultado era así, no he tenido que forzar nada. Luego creo que he podido reforzarlo con la luminosa fotografía, pues estoy muy satisfecho del trabajo del iluminador, y sobre todo me encantan los planos de joyas naturales de Canadá, como los lagos.

Mi modelo de referencia son los guiones de Paul Laverty, para las películas de Ken Loach, pues plasma muy bien la dureza de la vida, sin que los personajes estén deprimidos todo el tiempo. Yo, Daniel Blake supone un buen ejemplo.

Igual se lo encuentra hoy por la calle, pasa mucho por Madrid, porque aquí nació su esposa, la actriz y directora Icíar Bollaín.

¿En serio? ¿Viene por aquí? Déme su teléfono. Es mi fuente de inspiración (risas).

¿Cómo escogió al protagonista Pierre Deladonchamps, relativamente desconocido en Francia, mientras que por ejemplo en España casi ni se le ha visto en el cine?

En primer lugar, tenía bastante claro que no quería grandes estrellas en esta película, se trataba de una historia de personas corrientes, por lo que un famoso podía distorsionar la mirada del espectador. Puse en marcha un intenso casting, de actores con títulos en su filmografía, pero no muy reconocibles por los espectadores. En cuanto vi en persona a Deladonchamps –al que conocía por su papel protagonista en El desconocido del lago– me convenció de inmediato. Sobre todo porque tenía cara de niño. Luego en el set no me decepcionó, pues creo que ha sabido reflejar muy bien la inocencia que quería para ese personaje.

el hijo de jean 2¿Está satisfecho con la acogida del film?

No me puedo quejar, pues ha tenido dos candidaturas a los premios César. Además, en Francia se estrenó hace 10 semanas, y todavía sigue en cartel. Quizás por la universalidad de la que hablábamos antes, resulta que tiene una buena aceptación en otros países. Veremos ahora qué tal en España.

Quisiera que nos hablara del inicio de su carrera, poco convencional, pues debutó como realizador tardíamente.

Tenía muy claro que quería dedicarme al cine. Comencé como ayudante de producción, porque en un momento dado suponía mi única posibilidad para entrar en el mundillo. Después estuve ejerciendo durante muchísimo tiempo como técnico de sonido. En ese puesto se aprende mucho, pues estás presente durante todo el proceso. Además, tuve la suerte de trabajar con grandes maestros, sobre todo Robert Altman, que tenía un peculiar concepto del sonido, siempre metía los diálogos en directo, con personajes que hablan unos encima de otros. Era difícil trabajar con él, pero mejor que acudir a una buena escuela. Siempre había tenido la necesidad de contar mis propias historias, por lo que en mi caso el paso a la escritura y dirección surgió de forma natural.

Su primer film, En tránsito, debió verlo Steven Spielberg, antes de rodar La terminal, pues tiene muchos puntos en común.

Está bastante claro que se trata de un plagio, con todos mis respetos al Rey Midas. ¡Hasta pude haberme lucrado por ello! (Risas). Lo que ocurre es que cuando se estrenó yo estaba inmerso en otro proyecto, por lo que preferí concentrarme en mis asuntos, en lugar de iniciar un proceso judicial.

Usted que trabaja con actores de todas las nacionalidades, qué piensa de la española que trabajó a sus órdenes en aquella cinta, Marisa Paredes.

Es un ser excepcional como actriz y como persona. Debe ser un placer trabajar con actores de aquí si abundan muchos como ella.

Muchos consideramos Welcome su mejor trabajo. ¿Usted también lo cree?

Uno siempre quiere a todos sus hijos. Aunque Welcome me ha dado muchas satisfacciones. La principal, que no se queda desfasado. No sólo no ha perdido actualidad, sino que ha ganado con el paso del tiempo, desgraciadamente por la crisis de los refugiados. No suele ser habitual que ocurra esto con un film.

Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

Magazine