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El documental llega hoy a las pantallas

Félix Viscarret, autor de “Bajo las estrellas” (2007), representante de los cineastas españoles de las últimas décadas, retrata a uno de los más ilustres veteranos, quizás el más prestigioso en activo, en “Saura(s)”. Estamos ante un fresco documental que retrata la humanidad de Carlos Saura mediante charlas con sus siete hijos. Mientras converso con homenajeado y maestro de ceremonias en un céntrico local madrileño tengo la sensación de haber entrado por arte de magia en el propio film, ya que aparecen por ahí a saludar a su progenitor varios de los vástagos, en concreto la más joven, Anna Saura Ramón, y el mayor, Carlos Saura Medrano, consagrado ayudante de dirección.

 

¿Por qué escogió Félix Viscarret a Carlos Saura para rodar un documental sobre él?

Félix Viscarret: Me tocan muy de cerca muchos de los temas que trata en sus películas, como la intrahistoria de las familias, las relaciones familiares, la memoria… Son elementos presentes en muchas de sus películas. Así que llegué a la conclusión de que era perfecto para este trabajo, al tratarse de un reflexión de cómo nos pasamos el testigo cinematográfico de unas generaciones a otras, sobre lo que la mía ha podido aprender del cine de Saura, y a su vez cómo lo vamos a pasar a los siguientes. Como mantenemos una especie de relación paterno-filial en lo creativo, pensé que podríamos pasarlo a las relaciones de este cineasta con sus propios hijos.

¿Qué le parece esta idea a Saura?

Carlos Saura: Me parece muy bien. Yo no tengo ese sentido de la trascendencia que tiene él, pero si algo de lo que yo haya hecho puede servir para guiar a directores jóvenes, estoy contento. En realidad yo hago el cine que me gusta hacer, y trato de hacerlo lo mejor posible, porque creo que es mi obligación. No pienso en nada más.

SAURAS8¿Temió una invasión a su vida privada?

C.S.: Yo puse unos límites muy claros de hasta dónde podíamos llegar. Algunas cosas no quería que se trataran; había determinados temas en torno a mi privacidad, que yo no quería que aparecieran. Siempre he defendido mi vida personal a muerte.

Pero me pareció interesante porque se trataba de un juego. A Viscarret no le gusta que lo diga, pero siempre repito que hemos rodado una película de ficción, no un documental. Es todo mentira. Los que trabajan allí son actores, no nosotros. A veces nos interpretan muy bien, otras de forma regular, pero es una creación, muy interesante, con un montaje imaginativo. Me interesa mucho más la película viéndola así, como una gran invención.

No hay nada real en el cine, todas las películas son mentira. Incluso los documentales están manipulados, siempre hay alguna intención, aunque sea bienintencionada. Podrían ser verdad las imágenes grabadas en directo para televisión, pero en cuanto se haya hecho una mínima edición o un montaje, ya se acabó la correspondencia con la realidad.

F.V.: No soy tan radical como Saura para considerar Saura(s) ficción. Pero sí que reconozco su generosidad para prestarse a este particular retrato fílmico. Al final iba a ser yo el que editaría esas imágenes, el que iba a darles una estructura de relato. Iba a escoger los temas entre todos los que habíamos tratado, y que habían ido surgiendo con sus hijos. De hecho, escogí los que van más acorde con la visión que yo tenía para esta historia. Es decir, que sí que iba a ser un relato. Aún así se prestó con generosidad y total entrega.

Sea ficción o no, tengo la sensación de haber aprendido mucho de él, por ejemplo, habla de la necesidad de seguir adelante, sin detenerse en el pasado.

C.S.: La juventud está sobrevalorada. No me interesa tanto, lo único bueno es que subes mejor las escaleras (risas). Por supuesto que lo que te ha ocurrido antes te afecta, pero si te detienes en ello estás perdido. Por ejemplo, esos directores que hablan de que preferían el celuloide, o que internet va a acabar con el cine, pues yo pienso que la técnica y los adelantos están para aprovecharlos.

La película llega a la conclusión de que el cine de Saura ha cambiado en función de sus parejas sentimentales. ¿Cómo explica esto?

SAURAS9F.V.: Antonio Saura, uno de los hijos, sugiere esa teoría, porque veía una serie de cambios radicales en su trayectoria, según las relaciones de su padre. De una a otra ha dado giros de 180 grados con ganas de explorar territorios nuevos, y de aventurarse en temas que no había tocado antes. Tras una década con Querejeta, de repente cambia por completo hacia los musicales, como Bodas de sangre, donde se aprecia que siempre tiene ganas de riesgo. En esas conversaciones es bonito comprobar que la obra de un artista puede tener paralelismos con su vida. Yo creo que el mismo Saura lo reconoce.

C.S.: Sin duda ha sido así. Cuando compartes tu vida con una persona, ésta siempre te influye. Por ejemplo, te aporta a nivel cultural, de música, literatura… Te da una visión diferente a la tuya. Sería absurdo no aprovecharlo. A veces te cambia de forma consciente, otras no. Tus amigos, tus hijos, y hasta un vecino que te cuenta algo puede cambiarte, o darte que pensar.

Recuerdo que me hizo evolucionar especialmente Geraldine Chaplin, sobre todo porque provenía de la cultura anglosajona y me implicó en ella. Conocí a su padre, fui a Gran Bretaña, y a Estados Unidos con ella, me presentó a personas como Robert Altman, y me descubrió la música clásica inglesa, que es una maravilla, pero que yo no conocía, había escuchado más la alemana, la francesa y la española.

¿También fue decisivo para su cine Elías Querejeta, que estuvo muchos años trabajando junto a usted, aunque no se le cite en el film? ¿Era creador aparte de productor?

C.S.: Se le suele considerar creador, no fue así en mi caso. Reconozco que fue un excelente productor, y mejor amigo, pero jamás se ha metido con lo que yo he hecho a nivel artístico. Si alguna vez estábamos en desacuerdo, yo no dejaba que interfiriese conmigo. Le llegué a decir que si no le gustaba lo que iba a hacer, ¿para qué me había contratado?

Empezamos a trabajar juntos con La caza, y para mí era una maravilla, porque se ocupaba muy bien de su parte, o sea que movía muy bien la película, encontraba distribuidores en Francia y en otros países, etc. Aparte, era un hombre muy agradable, le tengo que agradecer que con él me olvidaba por completo de la producción. En esa primera colaboración, yo figuraba como productor, pero es la única vez en la que he ejercido como tal.

¿Qué opina de que a su cine se le califique como frío, y en la película se sugiere que lo es con sus hijos?

F.V.: Todo en su justa medida. Nos da una lección de contención, para no caer en lo que el llama ‘sentimentalismo’.

C.S.: Quizás sea un rasgo un poco aragonés, porque hablé muchísimo sobre este tema con Luis Buñuel. Siempre defendíamos la misma cosa, que no es lo mismo los sentimientos que el sentimentalismo. Es fácil hacer una película para que la gente llore, con estrategias tipo “mamá se muere”, etc. Pero no hace falta poner música y subrayar todo para estremecer al público, funciona mejor la sutilidad.

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