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David Foenkinos, director de "Algo celosa"

David Foenkinos se ha convertido en uno de los directores franceses mejor valorados. Tras el éxito de La delicadeza regresa al cine con la adaptación junto a su hermano Stéphane de otra de sus novelas. Él mismo habla de Algo celosa.

 

¿De dónde provino la idea de la película?

Tras La delicadeza, queríamos realizar otro retrato de mujer basado en el encuentro con una actriz, un personaje al que seguiríamos desde el momento en que se ve asaltada por muchas dudas. Una “mujer al borde de un ataque de nervios” era con mucho nuestro punto de partida. Ella no ve sino felicidad y éxito en torno a ella. La felicidad de los demás “restregada en mi rostro”, como le dice a su médico. Para empezar, nos concentramos sobre todo en la relación entre madre e hija. Es duro contemplar la belleza y la gracia emerger, llena de un futuro prometedor, justo cuando tu vida parece declinar. Gradualmente, decidimos extender el tema a todos en la vida de Nathalie. Su malestar se hace universal.

¿Qué les atrajo hacia este tema?

A fin de cuentas, envidiar a los otros es tabú, no poder soportarlos porque sus vidas parecen mejores, más completas. Y todavía está más prohibido si ello implica a tus propios hijos. Nos sentimos tremendamente atraídos hacia ese escandaloso aspecto. Y más allá de la vertiente social o psicológica, también vimos el potencial cómico de la cuestión. Reír mientras uno se tapa la vista y se dice: “¡No puedo creérmelo! ¡No será capaz de hacerlo!” También eso resulta muy gratificante para un guionista y director.

Algo celosa¿Cómo creó el personaje de Nathalie, esta madre celosa?

Nathalie da muestra de una increíble inventiva cuando se trata de rechazar a los otros. La primera escena con los vecinos es un ejemplo. Creemos que encarna la mezquindad con una sonrisa. Pero actúa así sin premeditación. Se dice a sí misma: “Actuó impulsivamente, y después lo lamento.” Uno de sus principales motivos está en su auténtico sufrimiento, que hace de ella toda otra persona, tanto en su mezquindad como su anhelo por ser perdonada.

¿Cómo describiría el tono de la película? ¿Es una comedia? ¿Un drama?

Digamos que habla de la crisis de una mujer, con situaciones por entero hilarantes, y otras graves o desesperadas. Queríamos que el tono cambiara continuamente de la comedia al retrato íntimo. La clave está en la autenticidad psicológica, incluso en los momentos más perturbadores. El tono se halla en algún lugar entre ¿Qué hacemos con la abuela? y Una mujer bajo la influencia. Es todo un amplio abanico.

¿Cuándo pensó en Karin Viard para el papel de Nathalie?

Se escribió la película pensando en Karin Viard. Obviamente, temíamos que ella lo declinara, dada la personalidad extrema del personaje. El hecho de que aceptara inmediatamente entusiasmada con el papel fue muy alentador. Desde el mismo comienzo, nos dijo que no nos reprimiéramos.  

¿Y cómo dieron con la sorprendente Dara Tombroff, que encarna a Mathilde?

El verdadero reto, una vez Karin a bordo, estaba en encontrar la rara perla que encarnara a la hija: una bailarina clásica de muy alto nivel que tenía que ser no sólo bella sino que también pudiera interpretar comedia. Hubo un largo periodo de audiciones por toda Francia y en el extranjero. Vimos cerca de 300 chicas. Dara es una bailarina de la Ópera de Burdeos, y fue a por el papel sin realmente esperar que se la escogiera. Tan pronto como la vimos, estuvo claro. Lo que resulta sorprendente en lo que concierne a esta historia es que ella decidió abandonar la danza; subconscientemente estaba buscando reinventarse. Decida lo que decida, todo una nueva carrera se abre ante ella.

La mejor amiga, interpretada por Anne Dorval, ofrece un interesante contrapunto para el personaje de Karin Viard. ¿Qué pensó de las actrices cuando las vio actuar juntas?

No es necesariamente un contrapunto. Más bien resulta una víctima colateral del comportamiento de Nathalie. Queríamos evitar a toda costa el síndrome “amiga encantadora”, que a menudo se usa para mostrar a la heroína de manera positiva. Por el contrario, buscábamos posicionarla frente a una amiga que pasa por un mal momento. Y peor aún, una amiga que se está tornando maliciosa. Es un tema complejo. ¿Sales corriendo? ¿Te quedas y tratas de ayudar? El personaje de Sofía se pregunta todo esto, y decide ayudar a Nathalie, pese a todos los ataques de que es objeto. Permanecer fiel a su amiga pase lo que pase, incluso en los peores momentos; quizá ésa sea la definición real de amistad. A este respecto, deviene la roca a la que el espectador puede asirse para identificarse con la historia. Admiramos mucho a Anne Dorval, era maravilloso que aceptara el papel. Inyectó al personaje una intensidad increíble.

¿Cómo se desenvuelven dos directores en el plató? ¿Qué se aportan el uno al otro?

Lo más importante cuando hay dos directores es que compartan la misma visión. Trabajamos mucho eso antes del rodaje, particularmente con el director de fotografía, Guillaume Deffontaines, cuyo trabajo admirábamos en la película de los hermanos Larrieu, y más recientemente en La alta sociedad. En el plató, echamos mano de este trabajo preparatorio y alcanzamos a tener el mismo enfoque. Miramos cada toma, y estudiamos cómo poder perfeccionar las cosas o mejorarlas para conseguir lo que queremos. Somos afortunados de ser complementarios, ya que no vemos las mismas cosas.

De todas las cosas que se propusieron lograr, ¿cuál era la que más querían?

Queríamos que la heroína fuera agradable pese a todo. A este respecto, no podemos agradecerle lo suficiente a Karin cuanto ha invertido. Es una de esas pocas actrices con un alcance inmenso, que le permite ir de una emoción a otra en la misma escena sin resultar forzado. Por encima de todo, posee una cualidad única: puede permitirse decir y hacer toda clase de cosas horribles y aun así el espectador la perdonará siempre.

 

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