saltar al contenido principal
Autores
José María Fillol
Biografías
Por maquillar su mirada pagó una pasta una conocida marca de cosméticos. “Porque yo lo valgo” decía en los anuncios. Luego pasó a la gran pantalla y su dulce sonrisa valió también para enamorarnos a todos  Pero ha sido en el drama donde ha dado su mejor perfil .
Hay pocas fórmulas infalibles en Hollywood. La de la belleza y el talento juntos es una de ellas. Y Michelle Pfeiffer puede presumir de tenerla desde hace veinte años.
Dicen que igual sirve para un roto que para un descosido. Que resuelve con la misma solvencia interpretativa el papel de aristócrata del siglo XIX que el de androide. Y es que el talento que adorna a esta pequeña actriz está fuera de todo género de dudas. A sus 29 años ha rodado con los mejores directores del cine actual y sus numerosos y variados papeles le avalan en su fructífera carrera.
Reconoce que le falta lidiar para hacer un buen trabajo; detrás de él está la afilada sombra de su alter ego televisivo, Fox Mulder. Pero como en su día hizo Sean Connery, ha llegado el momento de hacer brillar la madera de actor más allá del personaje. Hechizo del corazón es una buena muestra de lo mucho que puede llenar una sonrisa tan encantadora como la suya, alejada de monstruos pegajosos y hombrecillos verdes.
En femenino, la de la Davis. En masculino, ninguna mirada como la de Kirk Douglas para transmitir rabia, dolor, odio, furia o locura. Así miraron y sintieron sus personajes, para dejar huella imborrable en el espectador.
Por partes iguales, debe a Julia Salinger (Cinco en familia) y a Sidney Prescott (Scream) su estatus de estrella. Personajes de televisión y cine en una carrera donde ha saboreado las mieles del máximo rating de audiencia y el mayor taquillazo con una saga de terror. Ahora quiere cambiar el chip y demostrar que sus ojos no sólo fueron creados para el drama y sus pulmones para el grito. Y ella es de las que la siguen y la consiguen.
Sin duda, 1998 fue el año mágico de Ben. Gracias a El indomable Will Hunting obtuvo el Oscar al mejor guión original, junto con su colega Matt Damon. Pistoletazo, o más bien cañonazo, para empezar a llamar la atención de Hollywood.
Sus virtudes atléticas encajan perfectamente en el molde del cine de acción sin límites. Pero sus ambiciones van más allá de patadas y llaves imposibles. Quiere que le reconozcan como un auténtico actor. El pacto de los lobos puede ser el primer paso para conseguir ese objetivo.
A pesar de formar parte del artístico clan de los Coppola el éxito precisamente no le ha llovido del cielo. Muy al contrario, el apellido le pesó como una losa cuando recién comenzaba (La ley de la calle) y algún insidioso compañero de reparto le recordaba los lazos de sangre con tío Francis. Claro, que ya nadie se acuerda de aquello, porque Nicholas Kim Coppola, rebautizado para el cine como Nicolas Cage, tiene tras sus espaldas un bagaje cinematográfico de fructífera evolución, que le ha permitido hacerse un importante hueco en la gran pantalla.
Se debía a público y fama. Mujer ambiciosa y con ideas propias, conoció los vaivenes  de la vida y del mundillo cinematográfico. Siempre volvió a donde quería estar: por encima de todo y todos.
Con ella se cumple perfectamente aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. Al menos en lo referido a dar vida a románticos y pasionales personajes. Pues si hay una actriz ideal para encarnar la feminidad de otras épocas, esa sólo puede responder al nombre de Helena Bonham Carter.
“Sé que el cine es una ilusión, pero no para mí”. Así ve el cine uno de los mayores “monstruos” de la gran pantalla. Alguien capaz de hacer grande un película mediocre, capaz de obtener esplendor hasta en el más mínimo detalle. Su apellido es sinónimo de talento y, como un día lo bautizó su amigo Martin Scorsese, él es la viva encarnación de “Mr. Perfecto”.
No tenía metas como actor, “salvo el de ser bueno y convincente”. Con ser bastante esta declaración de intenciones, lo cierto es que Henry Fonda llegó a más, a mucho más.
Su rudo aspecto de hombre de Cromañón oculta una personalidad sensible a la manifestación creativa y artística. El actor no disimula una pasión por la vida unida indisolublemente a la de encarnar personajes con piel y corazón.
Sus correctos modales orientales y sonrisa eterna le acompañan siempre fuera de la pantalla. Pero dentro de ella, el gesto cambia en agresividad: aprieta los dientes con fuerza y sus ojos rasgados reflejan la furia de quien va a golpear con denuedo a incautos enemigos. Es la estrella más acrobática y espectacular de las artes marciales y gracias a sus comedias de acción su nombre es marca de exportación mundial.
Artículos



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para obtener datos estadísticos anónimos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Para cambiar la configuración u obtener más información consulte nuestra política de privacidad y cookies. Saber más

Acepto