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Se confirman los peores temores de los apasionados de "Star Wars". Tras el infarto sufrido en un avión antes de Navidad, la actriz Carrie Fisher ha fallecido a los 60 años. "El mundo la amaba y se la echará profundamente de menos. Nuestra familia al completo os da las gracias por vuestros pensamientos y vuestras oraciones", ha indicado Billie Lourd, su hijo.

Una bella y joven princesa que intenta escapar de las garras del cruel y temido Darth Vader. Leia es la heroína de la primera trilogía de Star Wars que se estrenó en 1977, y Carrie Fisher encontró en ella un diamante que la llevó a la fama.

Nacida en Los Angeles, California, Fisher provenía de una familia de artistas. Su padre, Eddie, fue cantante mientras que su madre fue la actriz Debbie Reynolds, con quien coincidió en la película Shampoo, su debut cinematográfico. Carrie tuvo un momento álgido entre los setenta y ochenta, y en la actualidad vive del recuerdo de esos dulces años. Precisamente se lo tiene que agradecer a sus tres películas más conocidas: en 1977 estrenó la primera parte de la saga de culto La guerra de las galaxias, en la que hacía de joven princesa rebelde con un pasado un tanto incierto. La cinta de ciencia ficción sigue siendo hoy una referencia en el mundo cinematográfico; tres años después presentó El imperio contraataca, la secuela que cosechó un gran éxito y que cuenta con una de las secuencias más famosas del celuloide; y el cierre de este círculo glorioso se dio con El retorno del Jedi en 1983. Un final muy digno para una saga que marcó una época. Más de treinta años después, Carrie volvió a recibir la llamada de la Fuerza y fue contratada para la nueva continuación, Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza, que se estrenó en diciembre de 2015.

Aunque Fisher actuó en otros reconocidos largometrajes como la divertida y musical Granujas a todo ritmo (1980), la premiada cinta de Woody Allen Hannah y sus hermanas (1986) o la comedia romántica Cuando Harry encontró a Sally (1989), el resto de su carrera ha estado marcado por un problema personal con las drogas que la alejó de la industria e hizo que se reconvirtiera en una asidua secundaria.  El hombre del zapato rojo (1985), Hollywood Vice Squad (1986), Cita con la muerte (1988) y No matarás… al vecino (1989) son claros ejemplos de su decadencia.

Durante la década de los noventa Carrie Fisher estuvo desaparecida y se la vio con cuentagotas en pequeñas producciones. Entrando en el siglo XXI empezó a enganchar producciones de mayor calibre, pero que seguían sin ser sustanciosas. Un papel secundario en Las seductoras (2001), otro el mismo años en la comedia gamberra Jay y Bob el Silencioso contraatacan y también uno en The Women (2008), remake del largometraje de 1939, no le devolvían nada del prestigio perdido.

Sus últimos trabajos siguieron por la misma línea, pues en 2009 estrenó Hermandad de sangre (2009), una cinta sobre unas jóvenes que asesinan a un chico accidentalmente. Fue otro fracaso comercial. Cinco años después, el extravagante David Cronenberg le dio un pequeño papel en el que hacía de ella misma en la oscura Maps to the Stars (2014). Puede que la última baza que le quede para recuperar algo del nombre perdido son las nuevas entregas de la batalla intergaláctica que se estrena en navidades del 2015.

Por otro lado, aunque sin mucho éxito, Carrie Fisher decidió probar suerte en televisión. Intercaló largometrajes con numerosos cameos y apariciones fugaces en la caja tonta como en The Big Bang Theory, El séquito, Weeds o Sexo en Nueva York.

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