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Saltó a la fama como protagonista de "El Santo"

Roger Moore combinaba elegancia y caballerosidad británica, con mucha simpatía y una enorme capacidad de reírse de sí mismo. Será siempre El Santo, y también el James Bond más cómico e irreal. El actor falleció el martes, 23 de mayo de 2017, según lo dieron a conocer sus hijos.

Hijo de un policía y un ama de casa, Roger George Moore nació el 14 de octubre de 1927 en la capital británica. Desde muy joven soñaba con dedicarse a dibujar comics, pero tras ponerse a trabajar en una revista se desencantó del mundillo, y decidió pasar a ser modelo masculino. Al mismo tiempo, tomaba clases de interpretación en una academia de medio pelo.

Se estrenó en el cine como extra en producciones como Separación peligrosa o César y Cleopatra, pero a partir de 1953 se trasladó a Estados Unidos, donde poco a poco fue consiguiendo papeles de entidad en títulos como La última vez que vi París, con Elizabeth Taylor, y Melodía interrumpida, junto a Glenn Ford y Eleanor Parker. A continuación rodaría series como como Ivanhoe (1958) y Maverick (1959).

Tras divorciarse de Doom Van Steyn y Dorothy Squires, Moore se enamoró de Luisa Mattioli, su compañera de reparto en El rapto de las sabinas, subproducto bastante representativo de los 'peplum' italianos. Con ella estuvo unida tres décadas y tuvo tres hijos, hasta que también la dejó y se emparejó con Christina Tholstrup.

Su espaldarazo definitivo en la pequeña pantalla le llegó en 1962 cuando fue escogido como protagonista de El santo, serie televisiva que adaptaba la serie de novelas de Leslie Charteris. Encarnaba a Simon Templar, un moderno Robin Hood, que robaba a criminales o personajes de dudosa moralidad. El personaje ya había sido interpretado por actores como George Sanders y Jean Marais, y posteriormente lo retomarían intérpretes como Val Kilmer, pero Moore es el más recordado. Encarnó al personaje durante 8 años y recuerda haber sido muy feliz. "Era como ir a la oficina, pero para hacer un trabajo que me encantaba", comentó el actor.

En 1971 protagonizó con Tony Curtis la serie Los persuasores, donde ambos eran millonarios aventureros que resolvían misterios o ayudaban a mujeres en apuros. Fue un exitazo en Europa pero no tanto en Estados Unidos, por lo que se canceló tras la primera temporada. Conectó mucho con Curtis dentro y fuera de la pantalla, y lo pasaron tan bien durante los 15 meses de filmación que dicen los rumores que destapaban una media de seis botellas de champagne al día.

Para los apasionados del terror, Roger Moore realizó su mejor trabajo en Tinieblas, donde era un hombre que tras sufrir un accidente de coche descubría que un diabólico doble había usurpado su identidad.

Puesto que Moore había quedado encasillado como Simon Templar, le ofrecían pocos papeles, en una época en la que no muchos actores televisivos lograban triunfar en cine. Pero Moore recibió un día la visita del productor Albert Broccoli, que buscaba un sustituto para Sean Connery en el papel de James Bond, tarea en la que había fracasado años antes George Lazenby (007 al servicio secreto de su majestad). Broccoli –que quería un actor muy famoso para el papel– le dijo a Moore: "Necesitamos que hagas de 007, pero tienes que cortarte el pelo y adelgazar". Y el intérprete aceptó el reto.

Moore acertó al llevarse al personaje a su terreno, sobre todo incorporando mucho humor. Fue Bond por primera vez en Vive y deja morir, y después repetiría en otras seis ocasiones, con El hombre de la pistola de oro, La espía que me amó, Moonraker, Sólo para sus ojos, Octopussy y Panorama para matar. Aunque seguía teniendo éxito, cuando acabó esta última ya tenía 58 años, por lo que se retiró por la edad. Las tramas son casi todas sencillas, aunque fueron ganando en espectacularidad.

Entre Bond y Bond, A Roger Moore le dio tiempo de rodar alguna cinta de acción, como Lobos marinos o Los locos del Cannonball, aunque destacan sus cintas bélicas Patos salvajes y Rescate en el Mar del Norte. Le prestó su rostro al inspector Clouseau, que se había hecho la cirugía estética, en su breve intervención en La maldición de la Pantera Rosa, fallido intento de Blake Edwards de seguir con la saga del personaje tras el triste fallecimiento del gran Peter Sellers.

Desde mediados de los 80, Moore vivió bastante retirado del cine, salvo porque regresaba ocasionalmente en alguna cinta como la olvidable Fuego, nieve y dinamita. También participó en la serie The Dream Team, y ha intervenido brevemente en variopintas producciones, como Spice Girls: la película o la serie Alias.

Su amiga la legendaria Audrey Hepburn, le pidió personalmente cuando estaba a punto de morir que continuara con su labor como embajadora de Unicef, en representación de Gran Bretaña. "Roger, es muy importante la labor que realiza Unicef, lo sé porque durante los años de la guerra yo fui una niña desnutrida", le dijo Hepburn a Moore. El actor recogió el testigo con mucha dignidad pues estuvo muy activo denunciado casos de tráfico sexual de niños e incluso viajó a varios países para promover la lactancia natural. "Es muy raro ver a James Bond promocionando que los bebés mamen", bromeaba Moore.

En 2003, su Majestad, la misma a la que había prestado servicios como James Bond, le compensó las molestias con el título de Sir. En 2007 le pusieron una estrella en el Paseo de la Fama.

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