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Fallece a los 88 años

Tim Burton, apasionado de Godzilla en su infancia, declaró una vez que envidiaba al hombre que se ponía el traje del monstruo japonés. Haruo Nakajima, primer actor que le dio vida, y que vivió el sueño del autor de “Eduardo Manostijeras” en una docena de ocasiones, ha fallecido a los 88 años, como consecuencia de una neumonía. Interpretó también pequeños papeles en films de Akira Kurosawa.

Nacido el 1 de enero de 1929, en Sakata, la ciudad de la prefectura de Yamagata donde se rodó la oscarizada Despedidas. Decidido a convertirse en actor, consiguió un contrato con Toho, la productora nipona más importante. Debutó como extra, interpretando a un hombre en un bar, en El perro rabioso, de Akira Kurosawa, que finalmente cortó la escena, aunque el cineasta más internacional de su país volvió a reclutarle como uno de los bandidos que acosaban a los habitantes de un pacífico pueblecito en Los siete samuráis, y como soldado en La fortaleza escondida.

Su destino quedó sellado con Japón bajo el terror del monstruo, emblemático film de los monstruos japoneses de gran tamaño, donde se colocó por primera vez debajo del aparatoso disfraz de Godzilla. También se le podía ver brevemente en una secuencia como empleado de una central energética. El film de Ishiro Honda dio el pistoletazo de salida a la moda del kaiju-eiga, el cine de criaturas de tamaño familiar, y Haruo Nakajima se especializaría en la técnica conocida como suit-motion. Como no había presupuesto para las caras secuencias en stop-motion, animación de maquetas fotograma a fotograma, que aportaban más realismo, los realizadores tenían que conformarse con intérpretes caracterizados.

“La vestimenta pesaba más de 100 kilos”, comentaba en una entrevista. “Estaba elaborada con un preparado de hormigón, por la escasez de materiales más ligeros, como el caucho, tras la Segunda Guerra Mundial”. Preparaba minuciosamente su labor, hasta el punto de que pasaba horas estudiando a los animales del zoo de Tokio, para después imitar sus movimientos. Llegó a ser considerado el mejor en su labor. Sufría numerosos accidentes, y de hecho estuvo a punto de perecer por quemaduras, descargas eléctricas y sobre todo por el intenso calor que tenía que soportar en cada rodaje, lo que le ocasionaba numerosos desmayos.

Fue Godzilla en una docena de ocasiones hasta que se jubiló tras Galien, el monstruo de las galaxias ataca la Tierra, de 1972. Además, se puso en la piel de otros terroríficos seres de Toho, como el protagonista de Mothra, de 1961, King Kong, en King Kong Escapes!, de 1967, Baragon en Frankenstein Conquers the World, de 1965, y Gaira, en War of the Gargantuas, de 1966. En todos los rodajes ejercía como entrenador de quienes iban a ejercer su mismo trabajo.

Tras una última intervención como conductor del primer ministro en El hundimiento del Japón, catastrofista film de 1973, se retiró por completo. Siguió asistiendo a las masivas convenciones del subgénero, que congregaban a miles de apasionados. En 2010 la editorial Yosensha publicó “Kaiju jinsei (Vida de monstruo)”, su autobiografía. Unos meses antes de su deceso había fallecido también su esposa, con la que tuvo una hija, Sonoe Nakajima, que le acompañaba en sus apariciones públicas.

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