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Participó en títulos como “Perseguido” o “Sin amor”

De ojos enormes y largo cabello oscuro, triunfó sobre todo en los escenarios de Broadway, en musicales donde exhibía su prodigiosa voz de mezzosoprano. Y aunque tuvo tiempo de rodar numerosos títulos de cine, nunca revalidó el mismo éxito en la pantalla. Patricia Morison ha fallecido en su residencia de Los Ángeles, el domingo, 20 de mayo, a la respetable edad de 103 años.

Nacida el 15 de marzo de 1915, la neoyorquina Patricia Morison fue hija de William Morison, dramaturgo y actor, y de Selena Fraser, que ejerció como agente de la Inteligencia Británica. Tras graduarse en la escuela secundaria, tomó clases de interpretación en Nighborhood Playhouse, y debutó en los escenarios en la revista “Don’t Mind The Rain”. Fue reclutada para Broadway por primera vez para “Growing Pains”, de 1933, como sustituta de la protagonista, Helen Hayes, si bien no llegó a reemplazarla nunca.

Tras varios años sobre los escenarios, los ‘scouts’ de Paramount se fijaron en ella, por su belleza exótica, que recordaba a Dorothy Lamour, una de las principales estrellas de la casa en ese momento. Tras firmar un contrato con la compañía, debutó como protagonista del olvidado thriller Persons in Hiding, basado en un libro escrito por J. Edgar Hoover, director del FBI.

Fue también una antigua novia de John Garfield, perseguido por los nazis en The Fallen Sparrow, combatiente de la resistencia checa en Hitler’s Madman, y chica de sociedad en la comedia romántica Sin amor. Finalmente, rompió su contrato, y empezó a trabajar para otras compañías, como ‘freelancer’, interpretando sobre todo a una enigmática ladrona que busca tres cajas de música, que esconden un singular tesoro, en Vestida para matar (1946), último film de Basil Rathbone como Sherlock Holmes para Universal.

En 1948 regresó al teatro triunfalmente como protagonista del musical “Bésame, Kate”, de Cole Porter, junto a Alfred Drake. La obra, inspirada en “La fierecilla domada”, estuvo colgando el cartel de “no hay localidades” durante dos años y medio en Nueva York, y más de un año en Londres. En la versión cinematográfica, de 1953, fue sustituida por Kathryn Grayson, pero sí repitió en dos versiones en formato de telefilm.

Volvió a lograr una buena acogida como la institutriz británica Anna Leonowens en “El rey y yo”, de Rodgers y Hammerstein, compartiendo las tablas con Yul Brynner, como monarca de Siam, actual Tailandia. El actor sí revalidó su papel en la adaptación al cine, pero ella fue reemplazada por Deborah Kerr.

En los años 50 y 60, Patricia Morison se prodigó en series televisivas. Al mismo tiempo, continuó apareciendo en el teatro a buen ritmo. Nunca se casó ni tuvo hijos. Durante sus últimos años de vida, se dedicó a la pintura, su otra gran pasión, inaugurando diversas exposiciones.

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