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El actor es propietario allí de un centro turístico

Por primera vez en 300 años, ninguna persona habita en la isla Barbuda, declarada zona de desastre por el gobierno.

Todos los residentes han sido evacuados a Antigua, a unos 48 kilómetros, después de que fuera devastada por el huracán Irma. La práctica totalidad de los edificios se ha derrumbado, no hay electricidad ni agua corriente, y las áreas agrícolas se han convertido en tierras pantanosas, llenas de animales muertos que crean riesgo de infección.

La noticia ha desolado a Robert De Niro, copropietario de un centro turístico en el lugar, que también ha sido devastado. El actor se ha trasladado a la Sede de la ONU en su Nueva York natal para apelar a todos los países para que ayuden a reconstruir la zona, y que “el paraíso no se pierda”.

En una reunión urgente sobre los efectos del huracán de mayor fuerza jamás registrado en el océano Atlántico, De Niro habló ante altos funcionarios de las Naciones Unidas y líderes gubernamentales de varios países caribeños. “Se trata de una belleza virgen, un paraíso en la Tierra”, declaró. “Debemos actuar juntos para ayudar a los más vulnerables, porque el proceso de recuperación será un camino largo y duro. Trabajando juntos, Barbuda puede ser más fuerte”.

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