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¡Salva al gato! Va al cine (Blake Snyder, Alba, colección Fuera de Campo, 319 págs)

Una década después de que el guionista Blake Snyder entregara su entretenidísimo y sugerente manual para escritores de cine "¡Salva al gato!", llega, como él mismo dice no sin humor, la secuela, que en algunos casos peliculeros citados por él –El padrino II, Terminator 2, Spider-Man 2–, supera al original.

El autor se encarga de señalar que quien no haya leído su anterior libro podrá aprovechar igualmente su nueva propuesta, pues en el caso que nos ocupa, se trata de trabajar las ideas que ahí señalaba, con muchos, muchos ejemplos, muy gráficos, y sin abandonar nunca su chispeante y divertido modo de contar, que hasta al guionista menos optimista puede alegrarle el día acerca de las posibilidades de vender sus libretos, si atiende a los consejos que ofrece. Y es que, como dicen los títulos de sus dos libros, para hacer simpático a un personaje, nada mejor que hacer que salve a un gato en algún momento de la trama, o algo semejante.

Así, Snyder ofrece 5 ejemplos de películas por cada uno de los 10 géneros que proponía en su anterior obra, y que se alejan de las clasificaciones convencionales, porque lo suyo consiste en modelos de historias que se suelen repetir una y otra vez en las narraciones, y que funcionan casi siempre si respetan ciertas reglas, y buscan añadir algo nuevo, ampliar el lienzo del concepto. De modo que ahí tenemos sus ideas de un monstruo en casa, el vellocino de oro, la lámpara maravillosa, un tipo con un problema, los ritos de iniciación, el amor de colegas, el detective que busca el porqué, el triunfo del tonto, el individuo en el rebaño, el superhéroe. Y lo curioso es que nos acaba convenciendo, hasta cierto punto, de que películas aparentemente tan distintas como Todos los hombre del presidente y Fargo son en realidad lo mismo.

E igualmente, aborda la ampliación y variaciones sobre el mismo tema de la clásica estructura de tres actos, con los elementos que suelen ofrecer otros gurús de las historias audiovisuales, pero con un toque personal, más desmenuzado, y muy jugoso e ilustrado con los ejemplos propuestos. Ahí, para sus ejemplos, el autor toma un arco de unos cuarenta años de historia del cine, de los 70 del pasado siglo a la actualidad, donde caben títulos que van desde Tiburón a Brick. Y se convierten en espejos donde los guionistas pueden confrontar sus guiones, para ver si se pueden mejorar y cómo, para ajustarse sin mimetizarse, en modelos de probada eficacia.

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