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Clarence Brown (Carmen Guiralt, Cátedra, colección Signo e Imagen / Cineastas, 401 págs)

 

Carmen Guiralt se ha hecho acreedora con este libro del título de primera autora que dedica una monografía completa a Clarence Brown, director de la época dorada de Hollywood. Increíble pero cierto, el primer estudio pormenorizado sobre Brown se debe a una española.

Puede resultar sorprendente que un cineasta genuinamente americano como Clarence Brown, nacido en Clinton, Massachussets, de padres no inmigrantes, no haya merecido la publicación de un libro dedicado por completo a su vida y películas. Al fin y al cabo hablamos de alguien que trabajó en 7 ocasiones con la legendaria Greta Garbo, con títulos tan poderosos como El demonio y la carne y Ana Karenina, entre otros trabajos con grandes estrellas de la Metro como Joan Crawford.

La investigadora universitaria valenciana Carmen Guiralt ha paliado esta carencia con un trabajo ejemplar, que le ha llevado a acceder a interesantes fuentes, entrevistas inéditas, tentativas inconclusas de libros, para acercarnos a un director muy desconocido, al que la ha pasado como a otros ilustres cineastas, me viene a la cabeza Leo McCarey, grande, pero de quien se sabe poco.

Guiralt ofrece una buena y razonable explicación al silencio que ha envuelto a la figura de Brown. Pues estamos ante alguien de buena posición, conservador, integrado en el sistema de los estudios, que apreciaba, y al que no se adjudicaron romances con sus actrices. Más bien tímido, de formación ingenieril, ni siquiera tenía la intencionalidad artística que sí se reconoce en el maestro a cuyos pies se formó, el francés Maurice Tourneur. Incluso su retirada temprana –su último film es de 1953 y falleció en 1987– pudo contribuir a su olvido y a que no fuera reclamado por los abonados a la teoría de autor. Jean Renoir resaltaba su modestia, decía que “él pensaba más en Clarence Brown de lo que Brown pensaba en sí mismo”.

Lo que no significa para nada que fuera un director sin personalidad, pues tenía un gusto exquisito, y su fama de buen profesional, también ante el capitoste Louis B. Mayer, le posibilitó dirigir algunos filmes que le tiraban más personalmente. Está claro que se le asocia al melodrama, y que tenía una sensibilidad para captar los repliegues de la psicología humana, pera además le encantaba esa especie de subgénero de su país conocido como “Americana”, y en un buen puñado de filmes recogió los encantos de la vida rural, como en Of Human Hearts, La comedia humana y Fuego de juventud.

Libro completísimo, quien busque rigor documentado hasta el más pequeño detalle no quedará defraudado, recoge toda la trayectoria de Brown, desde sus inicios en el cine con oficios menores, toda su etapa de cine mudo, la colaboración con Tourneur o Joseph M. Schenk, la introducción de la técnica alemana en MGM adaptándola a su punto de vista estético, su independencia… Desmonta clichés como el de que era el cineasta favorito de la Garbo, y recuerda el dato desarmante de que estuvo 6 veces nominado al Oscar como mejor director, un récord realmente asombroso. Por supuesto, la autora ofrece un análisis pormenorizado de las películas de Brown, y recuerda al lector curioso, que muchas se encuentran accesibles en DVD, existe la gran suerte de que se conserva la mayor parte de su producción.

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