LIBROS
El manuscrito encontrado en Zaragoza

Da gusto ver un libro tan bien editado como éste -gran trabajo el de Miguel San José Romano-, y que da cuenta de una novela y una película, que no dejan de despertar fascinación, aunque paradójicamente, son muchos los que hablan de oídas y no por conocimiento directo. La obra de Diego Moldes sin duda que animará a más de uno a pasearse por la letra y el celuloide.

El manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela de Jan Potocki adaptada al cine por Wojciech Jerzy Has. (Diego Moldes, Calamar, 128 págs)

“No se concibe, en efecto, a un ciudadano interesado en la intelectualidad europea y la cultura contemporánea que no conozca de primera mano El manuscrito encontrado en Zaragoza. Estoy convencido que, con los años, su merecida categoría artística no dejará de medrar”. Así de rotundo se manifiesta Diego Moldes acerca de una novela y su correspondiente película, ambas extrañas y desconcertantes, pero sin duda fascinantes.

“El manuscrito encontrado en Zaragoza”, novela escrita en francés por el conde polaco Jan Potocki (1761-1815), se encuentra rodeada de una aureola mítica. Ello se debe a la historia que cuenta y a la singular estructura narrativa que, al modo de “muñecas rusas”, contiene historias, dentro de las historias que cuenta, empezando por la del oficial francés Alfonse van Worden, que descubre un manuscrito, de modo que con gran originalidad se abren y cierran historias, muchas de corte claramente surrealista. No es de extrañar que esta obra fascinara al cineasta aragonés Luis Buñuel, al igual que su versión cinematográfica de 1965, también titulada El manuscrito encontrado en Zaragoza, y firmada por otro polaco, Wojciech Has, con guión de Tadeusz Kwiatkowski.

Diego Moldes, gran conocedor del cine polaco, traza con acierto la trayectoria accidentada de la novela de Potocki y sus derivados, entre los que sobresale la película de Has. Verdaderamente su obra es casi el embrión de una tesis doctoral, pues nos fascina describiendo la azarosa vida del autor y la influencia ilustrada, o las distintas versiones que ha conocido su “Manuscrito”, incluida la más reciente y considerada como definitiva, editada por Acantilado y traducida por José Ramón Monreal, que incorpora fragmentos hasta hace poco desconocidos. Moldes destaca la condición laberíntica del texto, las muchas posibles lecturas, por sus elementos simbólicos.

Pero claramente, adonde nos quiere adentrar el autor –tras repasar la trayectoria de cineasta de Has, que nos puede hacer entender por qué en un momento dado se interesa por adaptar El manuscrito– es en el film (disponible en DVD gracias a Versus en una magnífica versión restaurada, impulsada por Martin Scorsese y Francis Ford Coppola), del que destaca un nivel adicional de intelección dentro del juego de “muñecas rusas”, el de la novela entendida dentro de la película. También subraya lo inteligente del uso de retrospecciones y anticipaciones, saltos atrás y adelante, aun corriendo el riesgo de despistar al espectador poco atento, e incluso al muy atento. No deja de señalar el autor el simbolismo de los espacios subterráneos, y las diversas influencias pictóricas en el tratamiento fotográfico del film.

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