LIBROS
Palabra de cine

Puede que el cine naciera mudo, pero lo cierto es que enseguida influyó en el lenguaje, con nuevos vocablos, y expresiones cinematográficas que se incorporarían al lenguaje común. José Luis Borau estudia en este libro la cuestión, en lo que se refiere al idioma español.

Palabra de cine. Su influencia en nuestro lenguaje (José Luis Borau, Península, 517 págs)

En febrero de 2008 el director de cine zaragozano José Luis Borau fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua. Su discurso de ingreso en noviembre de ese año, versó sobre la influencia del cine desde su invención, en el modo de expresarse de la gente. El libro que nos ocupa abunda en la cuestión, estructurada temáticamente a lo largo de tres secciones.

De entrada hay que reconocer la originalidad del tema tratado, y del enorme esfuerzo realizado por Borau, nadie dirá que el autor no es exhaustivo. Con laboriosidad de “hormiguita”, se nota que ha estado atento a recabar aquí y allá ejemplos, sobre todo en prensa escrita, de cómo términos y expresiones procedentes del cine forman parte del lenguaje corriente y del periodístico. En un periódico se puede hablar de “fundido a negro”, un poeta mencionar un “primer plano”, una obra de teatro aludir al letrero “The End”, una crítica literaria asegurar que la historia es ajena a la influencia de las “superproducciones cinematográficas”.

Además, el autor dedica espacio a considerar cómo se ha formado el léxico del cine, desde unos orígenes casi siempre anglosajones o franceses, para adaptarse al español. Eugenio D'Ors podía así debatir si “plateau” podía traducirse como “plataforma” o “escenario”, aunque sabemos que ha prevalecido un término españolizado, “plató”. De aquí se pasa al viejo debate de las propuestas de los académicos para vocablos de nuevo cuño, y lo que impone la vida misma, pues los idiomas están vivos, y el uso común determina cuáles son los términos ganadores.

Sin duda que la segunda parte del libro, una especie de diccionario de expresiones de cine incorporadas al modo de expresarse habitual, es lo más valioso del libro. Ordenadas alfabéticamente, tenemos una amplia recopilación de frases y modos de decir como “a cámara lenta”, “asignatura pendiente”, “charlotín”, “pongo a Dios por testigo”, “landismo”, “rebeca”, etcétera.

Los principales 'peros' que se pueden poner al libro se refieren al agotamiento que puede producir su lectura, al final es una recopilación de datos no aptos para leer de un tirón, pero tampoco fáciles de consultar. También puede ser discutible la popularidad de algunas expresiones, y que la presencia en el imaginario colectivo se deba sobre todo al cine, véase “desencanto”, “mentirosilla”, “la bella y la bestia”...

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