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No tengo una bola de cristal para adivinar el futuro, pero hay hechos y tendencias de 2017 muy marcados, que van a determinar lo que dará de sí el cine y las series del 2018. Aquí van 10 claves y tendencias.

1) Los escándalos de abusos sexuales han marcado el año 2017, ya nada volverá a ser igual en el mundo del cine. Tras el caso de Harvey Weinstein, mujeres de todo el mundo, a golpe del “yo también”, denunciaron presiones para conceder favores sexuales, bromas machistas y todo tipo de conductas inapropiadas. Nombres como los de Kevin Spacey, Jeffrey Tambor y Dustin Hoffman, entre otros, se vieron salpicados. Algunos eran acusados de depredadores sexuales, y otros, el caso de John Lasseter, también vieron como sus faltas menores, salían a la luz para su vergüenza. Se reclaman códigos éticos, pero falta autocrítica ante “la ley del silencio” que imperó durante años, además de que no se reconoce la banalización de la sexualidad en tantísimas películas, un clima de “todo vale” que como mínimo, contribuyó a empeorar las cosas.

2) El futuro del cine se llama streaming, para lo que hace falta tecnología y un buen catálogo de películas y series. Todas las productoras, y por supuesto los estudios de Hollywood, han visto los dientes al lobo Netflix, y empiezan a tomar posiciones. El movimiento más audaz, la compra efectuada por Disney de 21th Century Fox, que abandonará su presencia de producto en Netflix en 2019 para crear su propia plataforma de contenidos, que se verán reforzados por el catálogo de Fox. Por supuesto Warner cuenta con HBO, y Universal ya fue comprada por una gran operadora de cable, Comcast. Mientras que Paramount es propiedad de Viacom, que trata de encontrar su sitio, y Sony, su nombre lo indica, supuso la entrada en su día de una tecnológica en Columbia. Y una operadora como Telefónica, está ya elaborando contenidos propios para Movistar+ en España.

3) Continúa en vía ascendente la carrera de producción de contenidos propios de las plataformas de streaming. Está bien tener una plataforma amistosa y que sugiere contenidos para ver a sus usuarios, como hace Netflix, pero pensando en el medio y largo plazo, necesitan contenidos de los que sean propietarios, no depender de segundos, de ahí que siga a marchas forzadas la producción de The Crown, Stranger Things, y contenidos de países de todo el mundo, como España y Fe de etarras, por ejemplo. En la misma línea, Amazon hace sus propias películas, Wonder Wheel de Woody Allen, o series como Bosch y Jean-Claude Van Johnson. Y HBO, cada vez es más consciente de que ha de decir adiós al cable y hola al streaming.

4) Sagas y franquicias, productos conocidos, con base fan, cuyo éxito pueda estirarse convenientemente. Disney hace tiempo que se ha posicionado con los superhéroes de Marvel, y las sagas de Star Wars e Indiana Jones, a lo que suma a los Simpson, nada menos. Ante esto, los demás hacen lo que pueden. Warner explota una mina de oro en J.K. Rowling, y tiene muchos y ambiciosos planes para los superhéroes de DC. Universal juega con Fast & Furious, Gru y lo que haga falta. Se hacen remakes, Jumanji, y Asesinato en el Oriente Express, que de propina puede reabrir una franquicia, Poirot de Agatha Christie. Eso sí, la sensación que genera todo esto, es de empobrecimiento creativo, demasiado “déjà vu”. Que lo digan a los Transformers, que van en picado.

5) El miedo no asusta en lo que a taquilla se refiere. Resucitar It ha sido un puntazo, y abundan las adaptaciones de Stephen King, en cine y en plataformas digitales. Las sagas como Saw y Annabelle tienen su público, e incluso alguna marcianada como A Ghost Story logra encandilar a la crítica más sesuda.

6) El cine y las series miran a la historia. No sólo hablamos de Isabel II. Llama la atención el aluvión de películas en torno a la Segunda Guerra Mundial, con títulos como Dunkerque, Su mejor historia, Amor a la siciliana, Red de libertad, Churchill, La decisión del rey, y esto sin pretender ser exhaustivos.

7) Las series producen adicción. Casi más que el uso de los teléfonos móviles. Sorprendió el dato de que más de 300.000 internautas se vieron de seguido todos los capítulos de la segunda temporada de Stranger Things. Puede ser preocupante la obsesión por descargarse películas y series y no hacer otra cosas que verlas durante los fines de semana, o robando horas al sueño.

8) ¿Está muriendo, muerte lenta pero constante, el cine en salas? Esperemos que no, pero el tirón de la Fiesta del Cine con el precio de las entradas más barato ha bajado. El IVA cultural del cine se mantiene en España. Y la triste realidad es que las salas de cine no se llenan, excepto en los fines de semana, con determinadas sesiones y películas. Este año cerraron en Madrid cines como el Palafox y el Acteon. En fin, no es lo mismo ver las películas en pantalla grande que en la de un dispositivo móvil, pero algunos no lo ven así.

9) El cine de buenas vibraciones y bien hecho funciona. Ahí están para demostrarlo Coco, Wonder, La librería y Los últimos jedi. Por supuesto que la maquinaria del marketing ayuda, pero lograr conecta, y el boca a oreja, también tienen mucho que decir. Y la nostalgia de los ochenteros, manifiesta en los seguidores de Stranger Things y Star Wars.

10) Llevar a los niños al cine, ir en familia a ver películas, es un hábito que goza de excelente salud, y es quizá lo que impide que no cierren más salas. Cualquier cinta animada o infantil, incluso la producción más sencilla, tiene asegurado un rédito en taquilla. No digamos nada si se trata de joyas tipo Coco.

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