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Adiós Bafana
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Adiós Bafana

Goodbye Bafana

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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6
El preso y su carcelero

Suráfrica, 1968. James Gregory es un afrikáner que trabaja como funcionario de prisiones con el rango de sargento. El sueldo es mísero y a duras penas es suficiente para vivir él, su mujer Gloria y sus dos hijos. Por eso, la alegría es grande cuando James recibe el trabajo de Jefe de la Censura en la cárcel de Robben Island, un lugar muy especial porque allí se aloja el preso más eminente del país, Nelson Mandela. De hecho, el motivo de su traslado es que James conoce a la perfección el lenguaje autóctono, el xhosa, y ha sido el elegido para informar a los altos mandos de cualquier conversación relevante de Mandela y de sus compañeros. Pero James –un hombre de buen corazón, pero ante todo un funcionario que cumple con su trabajo– no sabía que la relación con Mandela iba a cambiar su vida totalmente. A lo largo de los 27 años de reclusión de Mandela, y en diferentes cárceles, Gregory será su carcelero.

Sorprende ver al frente de esta película a un director como Bille August, un hombre de "cine europeo", que en sus comienzos ejerció de alumno aventajado del gran director sueco Ingmar Bergman. August dirigió películas memorables e intensas como Pelle el conquistador o Las mejores intenciones, pero luego ha realizado trabajos más comerciales y de menor calidad. Aquí cuenta con un excelente protagonista y con una historia real, muy humana y a la vez muy sencilla, que él traslada a imágenes de modo suave, y se diría que sin ninguna estridencia ni sello personal. La fuerza de la historia es la propia del guión, basado en las memorias de James Gregory, que falleció de cáncer en 2003. Joseph Fiennes compone un protagonista fantástico y vuelve a dar una lección de cómo mimetizarse con un personaje.

El film muestra en realidad la paulatina transformación de un hombre, desde sus prejuicios raciales hasta el total convencimiento de que el Apartheid es una injusticia que clama al cielo. La influencia que ejerce Mandela sobre Gregory esta mostrada con realismo, sin grandes frases ampulosas, ni atracciones mágicas. Se diría que es la fuerza del día a día. Mandela es un hombre carismático, de pocas palabras, pero de una categoría humana impresionante, y Gregory así lo sabe reconocer. En este sentido, es posible que el film dibuje a un Nelson Mandela demasiado superior a los demás, algo así como un profeta o cosa parecida.

De cualquier forma, es estimable cómo se habla de la unidad familiar sin edulcoramientos y de cómo la verdad sobre la igualdad de los seres humanos se abre paso también entre todos los miembros de la familia de Gregory, especialmente en su mujer, al principio de convicciones seriamente racistas. Pero del mismo modo, el film muestra cómo el bien tiene su precio: Gregory tuvo muchas dificultades por mostrarse "amigo" de los cafres –como los blancos denominaban a los negros–; la dureza de la escena del bar es manifiesta, así como la sensación de que su trabajo es también una prisión para él, que le exige delatar y le prohibe no hacerlo so pena de ser tachado de enemigo del gobierno. El film recuerda en alguna ocasión, a películas como La vida de los otros –igualmente un funcionario que acaba tomando partido por el hombre perseguido que a él le ha tocado espiar–, o La lista de Schindler, con esa especie de confesión que hace Gregory de una muerte que él podría haber evitado en el pasado.

DVD
Distribuye: Paramount
Extras: Español e inglés 5.1.
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