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Apocalypse Now
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Apocalypse Now

Apocalypse Now

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

estrella
8
En el corazón de las tinieblas
En el corazón de las tinieblas

Tres años de rodaje, un tifón, la hipoteca de sus propiedades, la sustitución del protagonista Harvey Keitel por Martin Sheen, el infarto de éste, una crisis matrimonial finalmente resuelta… No es fácil distinguir las dificultades reales del rodaje de Apocalypse Now con la leyenda que le confirió aura de título maldito. Se dijo que un desequilibrado robó material rodado y lo devolvía “por entregas”, en forma de trocitos calcinados; Peter Biskind afirmó que los cadáveres del refugio de Kurtz, procedentes en teoría del instituto anatómico forense, eran en realidad cuerpos de tumbas profanadas. Eleanor Coppola, esposa de Francis, escribió en su diario: “Es horrible advertir que alguien a quien amas se adentra en el centro de sí mismo y se enfrenta a sus temores, temor al fracaso, a la muerte, a volverse loco. Hasta ahora no había podido aceptar que el hombre al que amo, mi marido, el padre de mis hijos, pudiera mentir, traicionar y ser cruel con la gente a la que quiere.” Se producía un inquietante paralelismo entre Coppola y los personajes principales de Apocalypse Now.

La idea del film surgió de John Milius, al que ayudó George Lucas en un primer tratamiento. Pero cuando Coppola asumió la historia, le dio un vuelco decisivo: no sería un título bélico al uso, sino una meditación sobre la degradación del espíritu humano. Tomar como columna vertebral “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ayudó a dar carta de naturaleza a estas intenciones. En el libro de Conrad, el protagonista inicia un largo viaje a un África ignota, para aclarar el modo en que Kurtz explota una mina de diamantes. La búsqueda, el encuentro, el intento de comprender las motivaciones del otro, serían los mimbres con que Coppola confeccionaría su personal cesto acerca de las luces y sombras del espíritu humano. Resulta reduccionista decir que Apocalypse Now es una película sobre Vietnam. Va más allá: podría ser cualquier guerra, y podría no hablar de guerra alguna. Habla de actos humanos y sus consecuencias. De la posibilidad de hacer el bien y el mal. De las dudas y la tendencia a juzgar al otro. Coppola lo explicó con claridad: “Quería hacer un film sobre las grandes cuestiones planteadas por esta guerra (…), cuestiones vastas, filosóficas. Como el concepto de moral, del bien y del mal, que uno encuentra cada vez que trata un tema donde hay gente que cree ser muy buena, muy moral, y que hacen cosas que parece que están muy mal.”

Algunos comentaristas tacharon los diálogos de ampulosos. Son los mismos que prefieren el mensaje directo del ataque de los helicópteros al son de “La Cabalgata de las Walkirias” (magnífica, sin duda) al esfuerzo intelectual que exige el discurso lúcido e incoherente (se da esta paradoja) de un coronel Kurtz envuelto en la negrura de las sombras (como don Vito Corleone en El padrino). Las reflexiones de Willard, servidas con voz en off, en que se interroga sobre su misión, acabar con Kurtz (“No podía creer que quisieran enterrar a este hombre; casi mil condecoraciones”, “Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha”); o los intentos de Kurtz de expresar el estado de su alma, las dudas que le acometen… son esfuerzos notables por descender al abismo en que puede caer el hombre. 

El metraje adicional

Cuando Coppola estrenó su film en 1979, bastantes metros de película quedaron fuera. Era impensable estrenar un film algo extraño de más de tres horas, cara a su explotación comercial. Pero la versión 'redux' (o sea, reconducida) incorpora escenas que ayudan a entender mejor el film: lo más llamativo es la parte de la plantación francesa, que recuerda la época colonial, y la decadencia de unas personas que se niegan a aceptar la desaparición de su estilo de vida; la reaparición de las chicas Playboy en medio de las lluvias torrenciales, con el uso y abuso de las mismas, que muestra de modo terrorífico los extremos de degradación a los que puede llegar el ser humano; y más metraje en el río y de Kurtz.

El horror
El horror

Las escenas en que el coronel Kurtz, un magnífico y espectral Marlon Brando, trata de justificar sus acciones en Vietnam, son impresionantes. Como iluminado, dice, entre otras cosas: “Es el juicio el que nos derrota. Me preocupa que mi hijo no comprenda lo que he tratado de ser, y si me matan, Willard, me gustaría contar con alguien que fuera a mi casa y le explicara todo a mi hijo... Lo que hice. Lo que vio. Porque nada hay que deteste más que la peste de las mentiras.”

DVD
Distribuye: Manga Films
Extras: Español e inglés 5.1. Tráiler. PBR brigada callejera. El film entonces y ahora. Comentarios de Coppola.
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