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Nota decine21
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El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo
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El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo

The Lord Of The Rings: The Fellowship Of The Ring

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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8
Rápido, Frodo, rápido
Rápido, Frodo, rápido

Nada menos que 47 años hemos esperado los espectadores para presenciar en la gran pantalla una de las aventuras más fascinantes inventadas por la mente humana. Para los lectores de la novela, El señor de los anillos era mucho más que una historia, formaba parte del ideal de la vida, de la lucha perpetua entre el bien y el mal, una epopeya legendaria a la altura de los grandes mitos clásicos. La noticia de la filmación de una trilogía sobre la misión de Frodo y sus amigos fue sin duda una buena noticia, ya que los fans habían quedado algo desilusionados con la incompleta aunque laudable película en dibujos animados realizada en 1978 por Ralph Bakshi. La nueva versión prometía cerca de 9 horas de aventuras, tres películas correspondientes a las tres partes de la obra original. El estreno mundial de La comunidad del anillo el 19 de diciembre del pasado año se convirtió en el mayor acontecimiento cinematográfico que se recordaba en muchos años y la historia no había hecho más que empezar...

Todo arranca en un territorio denominado La Comarca. Allí se celebra el cumpleaños de un hobbit llamado Bilbo (Ian Holm), en otros tiempos gran aventurero. Entre los invitados se encuentra el mago Gandalf (Ian McKellen), que sabe que Bilbo posee un extraño anillo lleno de poder encontrado en uno de sus viajes. Cuando, tras los festejos, Bilbo decide abandonar el pueblo, Gandalf le pide que se desprenda por su bien del anillo mágico. Éste pasará a manos de Frodo (Elijah Wood), el sobrino de Bilbo, quien tras recibir los consejos del mago, deberá a su vez escapar de su casa e impedir que el anillo caiga en manos de Sauron, quien lo busca con ahínco. El anillo en cuestión es de una importancia capital para el destino del mundo, su poder es incalculable y quien lo posea será el dueño de todas las conciencias. Fue forjado por el malvado Sauron, quien ahora quiere recuperarlo para sembrar el mal y reinar sobre todas las criaturas. La única manera de impedirlo es arrojar el anillo en el lugar donde fue forjado, el Monte del Destino, en la tierras de Mordor, dominio de Sauron. Allí se dirigirá Frodo, a quien en diversas etapas de su viaje se le irán uniendo otras criaturas (hobbits, hombres, enanos, elfos) hasta formar un número de nueve.

La comunidad del anillo irá recorriendo la Tierra Media, un lugar lleno de sorpresas y peligros, de lugares mágicos y sórdidos y, poco a poco, Frodo irá siendo consciente de la importancia de su misión para el destino del mundo, sobre todo cuando los nueve compañeros tengan que afrontar peligros inimaginables: los repugnantes orcos, los trolls, los temibles nazgul, los peligros enterrados en las minas de Moria, el mismo poder oscuro del anillo…

El director neozelandés Peter Jackson (Criaturas celestiales), fiel seguidor de la obra de Tolkien, se hizo cargo de un proyecto que contemplaba la filmación de toda la trilogía en una sola etapa. Esto, por una parte, posibilitó ajustarse al presupuesto de 270 millones de dólares, y, por otra, facilitó la unidad intrínseca de la trilogía, concebida por su creador como una única historia. El resultado es una apabullante aventura visual, rodada con una majestuosidad impresionante gracias a los grandiosos escenarios naturales de Nueva Zelanda.

Batallas, persecuciones, romance, traición… Todo lo reúne esta obra filmada con la sensibilidad de quien conoce el excepcional material que tiene entre manos. Cuanta para ello en esta primera parte con un reparto encomiable, sobre todo por su adecuación a los personajes, pero de entre ellos sobresalen con fuerza Ian McKellen en el papel de Gandalf, el joven Elijah Wood en el de Frodo, y Viggo Mortensen en el del humano Aragorn, todo un seguro de vida para el pequeño hobbit portador del preciado anillo.

Descubriendo la Tierra Media

Toda la acción de la película tiene lugar en la Tierra Media, el lugar elegido por Tolkien para albergar su mundo fantástico, plagado de seres extraordinarios, tanto pacíficos y guerreros, como buenos y malvados. La Tierra Media está recorrida de arriba a abajo por el río Anduin cuyo cauce discurre paralelo a las llamadas Montañas Nubladas, donde entre otras cosas se esconden las Minas de Moria. A la izquierda de ese macizo de montañas está Rivendel, el hogar de los elfos, y más allá, al Oeste, la aldea de Bree y Hobbiton, desde donde parte Frodo. Al otro lado de las montañas se emplaza Lorien, bosque de la Dama Galadriel. En el extremo inferior de las Montañas Nubladas se encuentra la fortaleza de Isengard, donde vive Saruman, y más abajo las tierras de Gondor, siempre amenazadas hacia el Este por Mordor, los dominios del señor oscuro Sauron. Allí se eleva desafiante el Monte del destino.

Una comunidad muy unida
Una comunidad muy unida

Según cuenta Elijah Wood, no sólo en la pantalla había una comunidad, también la unión de los actores durante el rodaje fue completa: “Nos llamábamos hobbits a nosotros mismos. Estábamos siempre juntos, en el set y en las comidas”. Y afirma rotundo: “Siempre estaré junto a ellos. Son como hermanos”. Fueron 18 meses seguidos de trabajo en equipo y eso les hizo mella. A tanto llegó la compenetración entre ellos que los actores, incluyendo a Ian McKellen, el mayor y encargado de dar vida a Gandalf, inmortalizaron su unidad tatuándose la piel.

El autor y su obra

J.R.R.Tolkien nació en Bloemfontein, capital del Estado Libre de Orange (África del Sur), en 1892. Tres años después, su madre se trasladó con él a Birminghan, ciudad de la que era originaria su familia. A los ocho o nueve años, el pequeño John ya se entretenía inventado lenguas. Se graduó en Oxford en el año 1915. Fue profesor universitario, catedrático, filólogo y conferenciante. Era amante del tabaco de pipa, incansable narrador de cuentos, amigo de sus amigos, apasionado de los sonidos y de las lenguas, y católico en la anglicana Inglaterra. Todo este cóctel dio lugar a una de las obras más inmortales de la narrativa épica universal.

En 1997 una encuesta de la BBC con respuesta de más de 25.000 lectores ingleses proclamaba El Señor de los Anillos como "mejor libro del siglo XX". Entre los españoles, la aventura de Frodo y sus amigos ocupa el séptimo puesto entre las preferencias literarias según otra encuesta del diario ABC.

Creando vida
Creando vida

Durante el tiempo que duró el rodaje, la capital de Nueva Zelanda, Wellington, se convirtió en un hervidero de personas alrededor de la película. En total el equipo los formaban unas 300 profesionales, alrededor de los cuales pululaban unos 20.000 extras. Jackson y sus colaboradores elaboraron más de 200.000 personajes digitales, cientos de armaduras y miles de armas. A todo ello había que añadir además una inmensa cantidad de prótesis, como los pies y orejas de las diversas criaturas de la Tierra Media. “Era magia”, dice Wood, “estábamos creando vida”.

El mal acecha

En El Señor de los Anillos no hace falta acudir a orcos, jinetes negros y señores oscuros para advertir que el mal acecha a la vuelta de la esquina. Los hobbits viven encerrados en La Comarca, y se desentienden de los problemas del mundo; enanos y elfos se llevan fatal por desencuentros del pasado; los magos tienen rencillas como Saruman y Gandalf; y los hombres toman decisiones caprichosas como Isildur, que tras vencer en el campo de batalla se guardó cierto Anillo... que luego tienta Frodo, Bilbo, Gollum, Gandalf, Boromir, Galadriel, etc.

¿Alguien tiene un anillo suelto?
¿Alguien tiene un anillo suelto?

El Anillo único es el importante, pero no olvidemos que el Señor Oscuro lo fabricó para gobernarlos a todos, para encontrarlos, para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas'. Porque, ciertamente hay más anillos de poder, forjados con las artes élficas, que junto al Único, hacen un número de veinte. Tres, son de los elfos, y Gandalf, Galadriel y Elrond los conservaron para el bien. Los enanos tenían siete, pero tres los robó Sauron y los otros cuatro fueron devorados por dragones. Los hombres recibieron nueve, pero dominados por el orgullo, cayeron bajo el dominio de la Sombra, y se convirtieron en Espectros del Anillo.

Sauron fue derrotado por los elfos y los hombres, pero en la batalla cayeron Gil-Galad, rey de los elfos, y Elendil, de sangre real, de los hombres de Oesternesse. Isildur, hijo de Elendil, cortó el dedo con el Anillo de la mano de Sauron. Pero no lo destruyó en el Monte del Destino, sino que lo conservó para sí; lo que dio tiempo al espíritu de Sauron para recuperarse. Entretanto, Isildur murió en una emboscada de los orcos, y el Anillo se perdió en el río Anduin, donde lo encontró Déagol, una criatura emparentada con los hobbits, que fue asesinado por Sméagol, que corrompido por el Anillo se transformaría en Gollum. Éste tuvo un encuentro con Bilbo Bolsón, y se quedó con el Anillo, que le sirvió para arrebatar su tesoro a un dragón. Finalmente, Bilbo legó el Anillo a su sobrino Frodo.

Fan de Tolkien

El fan número uno de J.R.R. Tolkien es...Peter Jackson. Toda una suerte para los amantes del libro original editado en 1954, suyo espíritu se respeta en la película. Graduado en filología en Oxford en 1915, el profesor Tolkien era amante del tabaco de pipa, incansable narrador de cuentos, amigo de sus amigos, apasionado de las lenguas, y católico en la anglicana Inglaterra. Este cóctel dio una obra inmortal de la épica.

DVD
Distribuye: Sony
Extras: Español e inglés 5.1. Documentales especiales. Entrevistas. Avance de las segunda parte.
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