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El dragón rojo
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El dragón rojo

Red Dragon

Principales intérpretes

Crítica decine21.com

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6
La vuelta al tajo
La vuelta al tajo

Will Graham. Un avispado agente del FBI, que tiene la virtud de meterse en la mente de los asesinos: piensa como ellos, al investigar un caso ve lo que otros no ven. Anda tratando de resolver el caso de un asesino en serie muy particular: mata a sus víctimas, y les quita alguna víscera. Cuando consulta las pistas que maneja con su amigo, el médico forense y psiquiatra Hannibal Lecter cae en la cuenta de que su perfil de exquisito gourmet se ajusta bastante al del asesino buscado. Quizá demasiado. A punto está a convertirse en nueva víctima, pero se salva por los pelos y Hannibal va a dar con sus huesos en la cárcel. Años después, Will está retirado y vive feliz con su mujer y su hijo en un pueblecito costero. Pero su antiguo jefe Jack Crawford le pide ayuda para detener a un nuevo “serial killer” que mata familias enteras, y coloca en sus ojos trocitos de espejo. Aunque reticente, Will acepta volver al tajo por una vez. Y puede que lo lamente.

Adaptación de la novela de Thomas Harris, la primera de las suyas en que aparece el doctor Hannibal Lecter, con una presencia más bien secundaria (aunque en el film se le ha concedido más cancha, naturalmente). Había sido llevada ya al cine en 1986 bajo el título de Hunter, una versión muy poco conocida de Michael Mann. En esta ocasión se ha contado el guión con Ted Tally, ganador de un Oscar por su libreto de El silencio de los corderos. El chico se ha esmerado, y aunque hay elementos comunes con El silencio (el principal, que un Lecter recluido ayuda a Will a resolver el caso lanzando crípticas pistas), también existen importantes novedades. Will (fantástico Edward Norton) es un tipo más sólido que la frágil Clarice, y aunque Lecter trata de penetrar en su cabeza, al tenerla muy bien amueblada soporta mejor sus envites. Por otra parte se presta más atención a Francis Dolarhyde (asesino que parece un primo hermano del Norman Bateman de Psicosis: la figura autoritaria e insultante de su abuela, con la que se crió, le afectó a la chaveta), al mostrar que también los psicópatas tienen su corazoncito. La redención a través del amor puede venir gracias a Reba, una compañera del trabajo, ciega, pero capaz de ver los restos de bondad que quedan en Francis. Y está presente un periodista de tabloide, encarnado con convicción por el orondo Philip Seymour Hoffman, que sirve para poner en la picota a los que hacen de la venta del morbo la razón de sus vidas.

Brett Ratner es conocido sobre todo por las comedias de acción Hora punta y su secuela (el director bromea asegurando que si Hopkins no hubiera estado disponible, habría dado su papel a Jackie Chan), Aunque la sombra de Jonathan Demme y Ridley Scott, responsables de El silencio de los corderos y Hannibal, es alargada, Ratner sale airoso del reto de entregar un buen film. Del buen manejo de los mecanismos del suspense dan prueba la secuencia de apertura, la reproducción de los pasos de un crimen, o la doble resolución del film. Asegura el director que le tranquilizó mucho, al hablar con Demme, que éste le dijera: “Si esto fuera El padrino, te daría mi bendición.”

El perfeccionista Anthony Hopkins cuenta que, debido a que han pasado diez años desde el primer film, temía que su voz pareciera avejentada comparada con la de El silencio de los corderos (en teoría, su personaje es más joven, pues los sucesos que se narran transcurren antes de que conociera a Clarice); tuvo entonces que emplearse a fondo para que el tono monótono de la voz tan característico de Lecter sonara relativamente juvenil. Mientras que Ralph Fiennes afirma que lo que le gustó de su personaje es que es “una figura trágica. No necesariamente simpática, pero tiene un corazón de verdad.”

Repitiendo personajes

Y no nos referimos a Lecter o al doctor Chilton. Hablamos de actores que representan papeles que guardan semejanza con otros que han representado en películas anteriores. Así, Ralph Fiennes ha dado vida a tipos perturbados y psicópatas en La lista de Schindler y Spider; y Harvey Keitel ha sido policía en Thelma & Louise, Cop Land, Teniente corrupto y Pensamientos mortales.

Retrato de un asesino en serie
Retrato de un asesino en serie

A partir del artículo "Perfil psicológico del asesino en serie", del médico forense y psicoterapeuta Julio Lorenzo Rego (Cinerama, octubre 2000), te resumimos los rasgos de un asesino en serie.

* Un asesino en serie no siempre es plenamente responsable de sus crímenes: se trata de un enfermo, aunque cometa actos atroces

* Padecen un trastorno antisocial de la personalidad

* Su psicopatía se caracteriza por alteraciones interpersonales, afectivas y del comportamiento

* Suelen ser arrogantes, insensibles, dominantes, superficiales y manipuladores. Se irritan con suma facilidad.

* Les resulta difícil empatizar con otras personas

* Con complejo de inferioridad y sin proyectos vitales

* Carentes del sentido de culpa y del remordimiento, irresponsables

* Les define el homicidio reiterado: matan, vuelven a matar y continúan matando a no ser que se les detenga

* No suele existir relación entre asesino y víctima, ni tampoco móviles claros

* Para los crímenes suelen usar armas blancas, o el estrangulamiento; es más raro que acudan a armas de fuego

* Se considera víctimas de la sociedad

* El hecho de matar les hace considerarse importantes

* Alcanzan un estado de euforia una vez cometido su crimen, pero como no es permanente, vuelven a matar para experimentarlo de nuevo

El final es el principio

Estamos en la galería de celdas donde está internado el asesino caníbal y afamado psiquiatra Hannibal Lecter. El doctor Chilton le anuncia que una guapa y joven agente del FBI desea hablar con él, aunque no sabe por qué se lo dice, seguro que no quiere verla y… ¿Seguro? Lecter manifiesta interés en recibirla. Es el final de El dragón rojo y, hábil guiño a la saga, se trata del principio de El silencio de los corderos, donde la agente Clarice Sterling recaba la ayuda de Hannibal para detener al asesino apodado Buffalo Bill.

Bon appetit
Bon appetit

“The Great Red Dragon and the Woman Clothed in Sun”. O sea, “El gran dragón rojo y la mujer vestida de sol”. Es el título de una acuarela auténtica del artista William Blake (1757-1827), que se encuentra en el museo de Brooklyn en Nueva York, y con la que anda obsesionado el pobre asesino psicópata Francis Dolarhyde (Ralph Fiennes). Hasta tal punto piensa que Satán le ordena matar familias enteras, que opta por “merendarse” el cuadro de Blake, en un descuido de una empleada del museo. Ya se sabe: a unos como Hannibal Lecter le gusta degustar seres humanos, y a otros acuarelas. Y es que sobre gustos, no hay nada escrito.

Fotografíala de nuevo, Dante

Una de las cosas más curiosas de El dragón rojo es que su director de fotografía, Dante Spinotti, realizó la misma función en Manhunter, la versión de la novela de Harris de 1986. Cuando le preguntan si no es un poco repetitivo volver a fotografiar una historia semejante, replica: “También Monet hizo una treintena de cuadros sobre el mismo tema, la catedral de Rouen.”

DVD
Distribuye: Universal
Extras: Español e inglés 5.1.
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